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Chapter 788

    Capítulo <b>788</b>


    Marisol tomaba aire profundamente, tratando de no mostrar su vulnerabilidad, pero su voz ronca dtaba. Con ambas manos sobre su vientre, le dijo: “Sé que quieres este ni?o. Pero yo también lo quiero mucho, ?puedo suplicarte algo? No pelees conmigo por él, ?es posible?”


    Al final, su tono casi suplicante parecía querer persuadirlo de nopetir con e.


    Antonio no mostró mucha emoción en su rostro. Simplemente le preguntó con calma: “?Cuándo dije que quería quitártelo?”


    Marisol apretó losbios, repitiéndoles pbras que él le había dicho: “Dijiste que es tu hijo, que lo quieres…”


    Todavia recordaba ramente aquel día en el aeropuerto, cómo se había enfurecido al enterarse del embarazo,o si quisiera estrang y advirtiéndole que no se atreviera a llevarse a su hijo y privarle de su derecho a ser padre.


    Laisura de losbios de Antonio se curvo ligeramente,o si se estuviera riéndose por sus pbras.


    “Dije también que es nuestro hijo,” se acercó inclinándose<b>, </b>sus <b>cejas </b><b>y </b>ojos hermosos se aproximaron y <b>sus </b>oscuros ojos encerraron su imagen, diciéndole en un tono bajo: “Sra. Pinales, desde el principio, ?nunca pensé en divorciarme de ti!”


    Habia empezado a ma de esa manera otra vez…


    Marisol sentía que el mareo volvía, su corazóntia rápidamente.


    Cuando pudo escuchar ramente lo que él decía, sintióo si un rayo hubiera pasado por su espalda. Sorprendida y sin creerlo, lo miró fijamente, con los pu?os cerrados y espalda rigida contra el respaldo del sofá, “?Nunca pensaste en divorciarte de mi?”


    Era una mentira…


    Si realmente no lo había pensado, ?de dónde había salido el acuerdo de divorcio?


    Con boca entumecida,o si supiera lo que e queria preguntarle, Antonio habló antes de que e pudiera decir algo, “?Y si te digo que yo no puse el acuerdo de divorcio en maleta?”


    ..” Marisol se quedó con una expresión atónita.


    ?No fue él quien lo puso?


    Marisol estaba desconcertada, su cerebro no podía seguirle el ritmo.


    ?Cómo era posible? ramente, e había encontrado el documento en su maleta mientras empacaba su equipaje…This text is property of N?/velD/rama.Org.


    Si no fue él, ?entonces quién podría haber sido? Al ver su insistente mirada, Marisol se sintióo si peque?os insectos vran en su mente zumbando sin cesar y sin poder organizar sus pensamientos.


    Antonio seguía acercándose, sus ojos recorrieron su rostro una y otra vez.


    Luego, alzó su mano hacia ?u cabeza, su voz parecia venir de lejos, pero tambiéno si estuviera justo en su oido, “Marisol, puedes estar tranqu, no te lo quitaré. No sólo te pertenece a ti, ni solo a mi, sino a los dos, es nuestro, ?entiendes? Además, ahora no solo quiero al ni?o, también te quiero a ti!”


    El corazón de Marisol letia fuertemente.


    Abriendo boca, finalmente logró harle con una gran incertidumbre, “?Me quieres a mí?”


    Antonio emitió un sonido afirmativo desde su <b>nariz</b><b>.</b>


    Marisol desvió vista con dificultad, su voz era baja y áspera, “?Y qué pasa con Jacinta?”


    “?Qué tiene que ver e!” Antonio entrecerró sus ojos.


    Marisol mordió subio sin decirle nada inmediatamente, sus dedos estaban apretados con fuerza, su pecho se sentiao si una piedra pesada hubiera caído sobre él, su sonrisa era un poco sombria, “?No te hasprometido ya con Jacinta?”


    “?Quién te dijo <b>que </b>meprometi con e?” Antonio frunció el ce?o y le preguntó con voz grave.


    Marisol mordió subio, no podía decirle que había escuchado a escondidas, aunque había sido por idente, no sería muy honorable. Desvió cara, riéndose friamente, “?El anillo de diamantes era muy hermoso!”


    “?Qué anillo de diamantes?” Antonio estabapletamente confundido.


    Su expresión de asombro, a los ojos de e, solo parecia una farsa, una pretensión de ignorancia. Marisol frunció levemente losbios, esbozando una sonrisa burlona, “Cuatro a?os atrás te casaste conmigo porque tu abu, enferma de cáncer de estómago, no había visto casarse a su nieto. Temías que le ocurriera algo antes de eso, por eso nunca aceptaste que se sometiera a cirugía y te casaste conmigo en el registro civil. ?Cuatro a?os después te divorcias de mi para estar con Jacinta, estoy en lo correcto?”


    Quizás había omitido algo en su discurso, esos cuatro a?os de matrimonio de conveniencia no fueron más que un acuerdo temporal entre ellos.


    Antonio miró fijamente durante unrgo rato y de repente le dijo en tono bajo y serio, “?Tonterias!”


    Marisol se encogió de hombros ligeramente.


    No era primera vez que él se expresaba asi de vulgarmente, ya había sucedido cuando e casi vende su ri?ón. Ahora estaban cerca el uno del otro, y reión reciente de él había sido tan intensa que incluso e habia sentido que lo ha enfadado.


    Antonio <b>se </b>levantó bruscamente del sofá, cons manos en su cintura musculosa y una mirada de furia contenida desde su posición dominante, con un tono y una expresión amenazadores, “?Acaso no tienes corazón, Marisol?”


    Marisol frunció el ce?o, confundida.


    Después de dar vueltas sobre alfombra<b>, </b>se dirigió hacia mesa deedor, tomó el móvil que estaba encima y marcó un número. Cuando mada fue contestada, le dijo, “H, Jacinta, ?tienes tiempo ma?ana por noche?”


    Al oir el nombre “Jacinta“, el corazón de Marisol se retorció.


    Una sensación amarga brotaba desde lo más profundo de su ser, chocando en su pecho y dificultando <b>su </b>respiración. Tras quedarse pensativa por un momento, desvió mirada y le dejó de escuchar.


    No estaba segura de lo que habían hado después por teléfono, solo sabia que poco después de colgar, el ruido del extractor de humosenzó a sonar en cocina.


    Como era de esperar, aunque solo estaban los dos, Antonio había preparado una mesa llena de distintos tos, y lo que más le sorprendia era que habia aprendido a cocinarlos de algún lugar.


    Marisol se sentó en si, sin levantar cabeza en todo el tiempo.


    Capitulo 788


    Ninguno de los dos haba, pero Antonio no dejaba de ponerleida en el to a Marisol, incluso sin <b>mirar</b><b>, </b>e podia sentir su mirada burlona.


    Después deer un poco, Marisol soltó sus cubiertos, “Ya estoy satisfecha, me voy a dormir a mi habitación.”


    “Mmm,” le respondió Antonio, recostándose en si deledor.


    Al verlo, Marisol se levantó en silencio y volvió a su dormitorio.


    Después de una ducha rápida y de cepirse los dientes, salió del ba?o con el cabello seco, se puso el pijama y justo cuando levantabas cobijas para meterse en cama, escuchó el sonido del cerrojo de puerta girando..


    Y entonces, puerta se abrió.


    Sorprendida, Marisol miró hacia allí y vio susrgos y elegantes dedos tomaban una peque?a ve, finalmente entendió cómo había entrado noche anterior. Pero no esperaba que, sin siquiera haberse dormido, él entrara tan descaradamente.


    No pudo evitar abrir los ojos de par en par, “Antonio, ya me voy a dormir, ?qué haces aquí?”
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