Capítulo 689
Capítulo 689
Marmol se quedó pasmada,o si el tiempo se detuviera.
La forma en que se dirigían a e era demasiado formal, le quitaba el aliento y solo podia escuchar los
Afortunadamente, en ese momento tia Pe salió de cocina con una bandeja de café, su voz alegre
y rísue?a rompió tensión Antonio, prueba esto, es un café colombiano nuevo de este a?o. Un
“Gracias, tía Pe” Antonio recibió bandeja con ambas manos.
Tia Pe también había traído una bandeja de postres, colocó en mesa del salón junto al café.
Hay un dicho que dice ques suegras se sienten cada vez más satisfechas con sus yemos, y eso era
absolutamente cierto. Desde el día que Marisol fue adoptada, tía Pe había tratadoo a su
propia hija. Ahora,o una especie de madre, podia sentir ramente alegría y emoción de
casar a una hija.
Con un tono lleno de afecto, tia Pe preguntó, “Antonio, ?qué tos te gustan? Ahora mismo voy a
cocinar algo para
1. ti.
Antonio sonrió con una sonrisa perfectamente medida, Tía Pe, no soy para nada quisquilloso y
también sé cocinar algo simple. ?Puedo ayuda en cocina!”
“?Qué bien!” La felicidad hizo ques arrugas en los ojos de tía Pe se profundizaran.
Desde venta del ri?ón hasta el pago de todass deudas, ma?ana pasó en un abrir y cerrar de
ojos. Para cuandoida estuvo lista, ya era por tarde. Mientras el extractor de aire zumbaba,
Marisol podía ver a través des puertas de vidrio de cocina figura de Antonio, con una sonrisa en
losbios, y tía Pe, entusiasmadao si hubiera tomado un estimnte, cocinando juntos.
Laida fue un evento animado, con una mesa llena de tos que normalmente solo se veían en
espaciosas. Siempre extendían mesa en el salón parasidas.
La mesa redonda no era muy grande y hoy, con una persona más, parecía un poco más llena.
Durante los últimos días desde que regresó al pueblo, el estrés des deudas había ensombrecido a
todos, con caras tristes y preocupadas, y apenas habíanido algo, mayoría des veces solo
preparaban algo rápido para llenar el estómago.
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Ahora, aliviados de carga, todos se deleitaban con tantaida. Tío Jordi, de carácter sencillo y no
muy expresivo, también sirvió dos copas de vino con entusiasmo.
“Antonio, vamos a brindar. Esta copa es de mi parte,o dijiste, ahora somos familia, así que no me
extenderé en formalidades, todo está en esta copa“, dijo tío Jordi, acercándose para susurrarle al oído.
“Normalmente Pe no me deja beber mucho, pero aprovecho que estás aquí para darme un gusto y
beber un par de tragos más.”
“?Tío Jordi, yo debería ser el que brinde por usted!” Antonio levantó su copa con ambas manos.
Sayna, prima que mordisqueaba una alita de pollo, también levantó su vaso rápidamente, “Cu?ado,
yo también brindo contigo, ?con jugo en lugar de vino, eh!”
Marisol, viendos sonrisas en los rostros de su familia, notó que Antonio se llevaba bien con todos.
Aunque por dentro se quejaba de su habilidad para actuar, hacía tiempo que casa no estaba tan
animada.
Después de chocars copas y tomar un sorbo de cerveza, sintió que algo cálido llenaba su
estómago.
Laida se prolongó por mucho tiempo y cuando terminó, ya había anochecido. Marisol miró el reloj
en pared y frunció el ce?o. “Antonio, has bebido mucho, ?cómo vas a conducir de regreso a Costa
de Rosa?”
No erao en ciudad, donde podías mar a un conductor sustituto; aún quedaba unrgo camino
por
autopista.
Tía Pe se acercó y tomó del brazo a Marisol, un poco molesta, “?Cómo vas a hacerlo volver?
?Antonio rara vez viene
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a casa, ahora le preparare habitación para que se quede esta noche y ma?ana veremos!”
Tia Perta, no puede ser, todos tenemos que trabajar ma?ana!” Marisol dijo con iodidad.
Antonio sostenia su copa de vino, y con una lentitud deliberada dijo, “Ma?ana tengo el día libre, me
toca el turno de
noche”
Marisol apretó sus dientes en silencio.
Al escuchar esto, tía Pe ya estaba audiendo con alegría, “Así se ha decidido, pide permiso al jefe
ma?ana para que vuelvas más tarde, ino hay problema!”
Como ambos ya estaban casados, naturalmente se les asignó una habitación parapartir. La prima
Sayna fue enviada apartir cuarto con tia Pe, mientras que tío Jordi se odó en el sofá,
La noche cayó y casa aún estaba impregnada con el aroma deida y el alcohol, Marisol,
abrazando manta que tía Pe le había dado, entró al dormitorio.
Antonio, ya ba?ado, se encontraba perezosamente de pie junto a ventana, con un cigarrillo entre
sus dedos, exhndo humo.
Aun cuando ya eran marido y mujer, Marisol aún se sentía avergonzada departir cama dnte de
carro deportivo con aque mujer, y mada nocturna cuando esa misma voz le informó que estaba
duchándose….
Enzó manta y almohada sobre una des camas sin mirar y dijo, “?Tú duerme en cama de
Sayna!”
Luego, Marisol caminó directamente a cama opuesta, se quitós zapatis y se acostó.
Con luz del dormitorio apagada, Antonio apagó su cigarrillo, pero no se dirigió a cama que Marisol
había indicado. En lugar de eso, se metió bajos sábanas junto a e.
“?Eh, qué haces! ?Está muy apretado!”
Marisol extendió sus brazos intentando empujarlo, mordiéndose elbio con fuerza.
Dado que había dos camas en habitación, ambas eran estrechas, de aproximadamente un metro
treinta, y con su alta estatura, definitivamente estaba apretado. Pero había una razón aún mayor para
su iodidad: estaba molesta. ?No había sido él quien dijo que desde que conoció en Cartagena
no había estado con otra mujer?
?Era un mentiroso!
Su mente estaba en un desorden,o si estuviera rellena de paja, con una sensación punzante que
llenaba su pecho de negatividad y asfixia.
Antonio sujetó con facilidad sus mu?ecas, atrapánd casi porpleto entre cama y esquina de
“Si quieres dormir, ?ve a buscar a alguien más!” Marisol respondió irritada.
“?A quién debería buscar?” preguntó Antonio con un tono perezoso.
Marisol soltó una risa fría, “A del carro deportivo en puerta del hospital, no me digas que no tienen
nada, ?e contestó tu teléfono otra noche diciendo que estabas duchándote!”
Antonio reflexionó un momento, y con calma respondió, “E se ma Cercy.”
?Cercy? ?Como Cersei? ?Qué más, Margaery o Daenerys!
Marisol forzó una sonrisa irónica, “?Qué nombre tan bonito!”
Antonio se apoyó en un brazo y con sutileza levantó una ceja, “Marisol, ?fue por eso que apagaste tu
teléfono, que no contestaste mis madas?”
Marisol cerró susbios firmemente, sin hacer ruido.
Aunque en oscuridad, podía distinguir su silueta y esos ojos que miraban fijamente. Al oír una risa
grave escapar de su garganta, exmó con frustración, “?De qué te ríes!”