Capítulo 517
Capítulo 517
Silvia no se marchó de inmediato, sino que se quedó agazapada cerca de entrada de vi.
No se atrevía a entrar a casa, temerosa de encontrarse con cara enfadada de Luis. Cuando había
huido de casa, se sintióo un perrito callejero sin hogar, vagando s porrga via privada sin
que nadie buscara.
La s idea des miradas cargadas de enojo y reproche de todos hacía sentir asfixiada.
Era consciente de que había llevados cosas demasiado lejos.
Pero todo había sido porque no soportaba que Violeta hubiera ido a contarle lo que había ocurrido a
Luis, forzánd a tener que disculparse. La enemistad entre es crecía, y Silvia no quería que Violeta
se regodeara con su disculpa; ?e también tenía que saber lo que era sufrir!
E había ido personalmente a farmacia aprar elxante, y había molido el polvo e misma.
?Cómo era posible
que al final el sirviente dijera que era veneno para ratas!
Aunque Silvia despreciaba a Violeta, no tenía el coraje de hacerle da?o de verdad. Incluso vez
anterior en el hotel, había asegurado que dejaran ropa interior para ambos, por miedo a que si algo
salía mal, Violeta hiciera alguna
locura…
Frente as acusaciones de todos, Silvia no tenía cómo defenderse, porque ni e misma entendia
qué había pasado.Exclusive ? material by N?(/v)elDrama.Org.
Pensando en ello, Silvia sintió un nudo en garganta y estuvo a punto de llorar de nuevo. En ese
momento, se escuchó un ruido desde el vestíbulo. Después de que Violeta y su familia se marcharan,
Lamberto y Bianca, padre e hija, también salieron de casa. Silvia se acercó a ellos en silencio.
“Tio, ?tengo que har con Bianca!” exmó
Lamberto y Bianca se sobresaltaron y fruncieron el ce?o. Lamberto se contuvo de decir algo severo,
después de todo, Silvia era su única sobrina. Con un gesto de disgusto, asintió con cabeza. “Está
bien, hablen ustedes dos. Yo te espero en el coche.”
Lamberto salió primero al patio y se subió al coche, dejando as dos primas ss.
Silvia avanzó con decisión y preguntó con fuerza: “Bianca, ?fuiste tú, verdad?”
“Silvia, ?de qué estás hando?” Bianca parecía confundida.
“?No te hagas inocente!” Silvia apretó los dientes y miró con enojo. “Tiene que haber sido tú. Lo
he pensado mucho y no tiene sentido. Compré unxante, el farmacéutico no pudo haberse
equivocado, y en caja estaba ramente escrito. Solo te lo conté a ti, ?quién más podría ser?”
Bianca suspiro y negó con cabeza. “Silvia, no te entiendo. ?Cómo te atreves a hacer algo así? Me
dijiste que era unxante, por eso no me metí. Si hubiera sabido que en realidad era veneno para
ratas, ?te hubiera detenido de inmediato!”
Silvia miraba fijamente, tratando de discernir verdad en sus pbras, pero su intuición le decía
que no era e. Intentó una táctica diferente: “Aun así, creo que fuiste tú. No importa si no lo admites,
iré a preguntarle al sirviente.”
La expresión de Bianca no mostró pánico alguno.
?El sirviente? Después de que el incidente salió a luz, Luis había despedido al sirviente,
Ahora, con el dinero que Bianca le había dado, probablemente ya estaba en el tren de vuelta al
campo. Aunque Silvia lo encontrara, ?de qué serviria? Era e quien había dados órdenes, e
quien ha entregado el veneno. Aunques cosas hubieran salido mal, única responsable sería
e, y nadie más se vería afectado. Tenía que tragarse esa acusación, quisiera o no.
Lo únicomentable era que no contaba con que el sirviente fuera tan cobarde y derramara sopa
identalmente, lo que permitió a Rafael descubrir el enga?o. Si no hubiera sido por eso, Violeta ya
estaria en el hospital, y tal vez hasta Nono habria probado de ese caldo, y hubiera mandado a los dos
al hospital…
Sempre le faltaba tan poco!
Bianca sintió un fuego de indignación en su pecho, pero al ver a su prima todavia enfurecida, le regaló
una sonnsa
Capitulo 517
amable, “La medicina se diste tú con tus propias manos, ?qué tiene que ver eso conmigo? Haz lo
que quieras, estoy tranqu porque no tengo nada que ocultar. Silvia, tengo que decirlo, esta vez te
pasaste de raya. Espero que puedas reconocer tu error y no vuelvas aeterlo. Tranqu, ya
haré con abuelo por ti.”
Tu…! Silvia se quedó sin pbras ante respuesta de Bianca.
Bianca le dio unas palmaditas consdoras en el hombro y luego se dio vuelta para irse.
Al entrar al coche, Lamberto, quien habia estado con los ojos cerradoso si estuviera
descansando, abrió los ojos y preguntó al ver a su sobrina aún de pie y pateando el suelo con
frustración, “nca, ?qué te dijo Silvia?”
“Nada importante, todavía no se ha dado cuenta de su error, pero ya le di algunos consejos,” le
respondió Bianca con una sonrisa.
Lamberto asintió a sus pbras y le indicó al conductor que pusiera en marcha el vehículo.
Por otrodo, Violeta y Rafael también habían regresado a vi, donde primero se aseguraron de
que Nono se quedara dormido. En habitación contigua, quedaron solos para disfrutar de intimidad
de pareja.
“Rafael, ?tú crees lo que dice Silvia?”
Violeta reposó su cabeza en el pecho de él y de repente soltó pregunta.
Rafael frunció el ce?o, “?Por qué sigues pensando en e?”
Violeta mordió subio inferior, pensativa, “Tengo sensación de que tal vez e no quiso hacerme
da?o…”
Silvia era una persona que no tenía miedo de amar con pasión y asumirs consecuencias de sus
iones. Si realmente hubiera hecho algo, no se molestaría en dar explicaciones. Además, por
alguna razón, Violeta no podía dejar de asociar a Bianca con lo sucedido, aunque no debería tener
nada que ver, tal vez solo estaba siendo demasiado paranoica.
Pero nopartió sus pensamientos con él, temiendo que considerara demasiado quisquillosa, y al
fin y al cabo, lo de ellos ya era agua pasada…
Rafael soltó un bufido desinteresado, “Si Luis no cumple su pbra, en menos de una semana,
personalmente haré que regrese de vuelta a Interra.”
“Pero, ?no dijiste que su madre y tuya…?” Violeta no pudo evitar preguntarle.
“?No me importa!” Rafael le dijo con firmeza.
Violeta levantó mirada y vio su mandíb tensa, su rostro fuerte y determinado parecía más frío y
distante bajo luz tenue, pero en el fondo sentía un calor que se extendía y tocaba su corazón.
Mirando hacia oscuridad de noche afuera, e lo empujó suavemente, “Rafael, tú ve a ducharte,
yo bajaré a calentar un par de tazas de chocte caliente…”
Quizá fuera el miedo al veneno para ratas lo que tenía inquieta, ya que no habíaido mucho en
la mesa de casa, y en el camino de regreso, sintió hambre.
Rafael colocó su mano en cintura de e y susbios se acercaron a su oído, su aliento caliente
susurró, “?Para qué quieres chocte caliente? Te prometo algo mucho mejor paraer en un rato.”
“?Compórtate!” Violeta se sonrojó.
Sacando su mano inquieta de debajo de ropa, se levantó de cama y bajó corriendo a calentar el
chocte. Cuando Rafael salió del ba?o, Violeta ya había vuelto con el chocte caliente, con una de
las tazas ya vacía. Pero e no estaba en habitación, sino que estaba frente al espejo del vestidor,
pellizcándoses mejis con ambas manos.