Capítulo 513
Violeta se quedó sorprendida por un momento.
Capítulo 513
Lucio, temiendo que e no le creyera, enfatizó nuevamente, “?De verdad me he rendido, no es ningún
truco mio!”
“Lucio, ?ya lo has superado?” le preguntó Violeta con un tono de voz lleno de alegría.
Aunque estaba sorprendida de escuchar algo así de repente, jera una buena noticia!
“No es que lo haya superado, es que he aceptado realidad”, le dijo Lucio negando con cabeza y
cons manos cruzadas detrás de su espalda. “La verdad es que vine principalmente por lo que pasó
ayer. No sabía que ese mensaje de texto no lo habías enviado tú. Si lo hubiera sabido, no habría ido a
la cita y se habría evitado ese malentendido. Después de regresar a casa, me sentía muy arrepentido
y no podía estar tranquilo. Después de mucho pensarlo, decidi venir personalmente para arars
cosas con el Se?or Castillo cara a cara.”
Al oír sus pbras, Violeta no pudo evitar sentirse agradecida y respetuosa hacia él.
Lucio le había derado su amor abiertamente, y aunque nunca había progresado mucho en su
cortejo, este tipo de situación podría haber sido ventajosa para él, pero él eligió ayuda a arars
cosas, lo que demostraba que era un caballero honesto y decente.
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“Pero al final, fue un esfuerzo innecesario, porque para el Se?or Castillo no era necesario”, le dijo
Lucio encogiéndose de hombros y continuó hablándole lentamente, “Ya había visto lo que sentías por
el Se?or Castillo cuando estábamos en Río de Janeiro, pero nunca imaginé que un incidenteo
este no afectaría en lo más mínimo su rción. La forma en que él confía ciegamente en ti muestra
cuán profundo es su amor por ti. Eso también me hizo ver ramente que no hay lugar para una
tercera persona entre ustedes dos. No importa cuánto lo intentara, nunca podría mover su firme
posición. Por eso, ?he decidido rendirme!”
De hecho, Lucio no esperaba que este asunto no tuviera ningún impacto en su rción.
Violeta todavía era mujer que él deseaba, solo que ya no albergaba esperanza de ganárs. En
lugar de eso, decidió enterrar todos sus sentimientos por e y simplemente desearle lo mejor. No era
que pudiera dejar su amor a ligera, sino que había perdido ante Rafael, y lo había aceptado de todo
corazón.
Tal vez, incluso en el momento en el hotel el día anterior, ya había pensado en rendirse.
Como hombre, Lucio podía ver que actitud de Rafael era de confianza incondicional hacia e.
Violeta le dijo sinceramente, “Lucio, ?seguro encontrarás una chica aún mejor!”
Lucio le respondió con una sonrisa radiante y luego le dijo con un tono de voz mucho más reflexivo,
“Tu abuelo y mi abuelo son muy amigos, y aunque somos de misma edad, tú eres mayor que yo por
dos meses. ?De ahora en adnte te maré Violy!”
“ro, no hay problema…” le respondió Violeta con alegría.
De pretendiente a hermano menor, ?qué podría ser mejor!
Lucio tomó iniciativa, “Algún día invitaré yo, no te preocupes, no es una cita solo contigo, jinvitaré a
toda tu familia!”
“?Vale!* le respondió Violeta con una sonrisa.
Despidiéndose con mano, e observó cómo Lucio se alejaba en su coche y luego regresó a vi.
Preparó un café y lo llevó al segundo piso. La puerta del estudio estaba ligeramente abierta. Rafael
parecía haber terminado de enviar sus correos electrónicos. La panta deputadora estaba
encendida y él estaba sentado de manera formal, con auricres, en medio de una videoconferencia.
Al oí asomarse, Rafael se inclinó hacia adnte y le dijo por el auricr, “?Tomemos un descanso
de cinco minutos!*
Al ver que podía entrar, Violeta se acercó y puso el café recién hecho a sudo. “Rafael, aqui tienes tu
café.”
Echando un vistazo a los materiales de reunión esparcidos sobre el escritorio, e se sorprendió al
ver que él podía estar tan tranquilo y rjado, realizando una reunión en el estudio.
?Qué tal? ?Le puse menos piloncillo?” le preguntó Violeta ansiosamente al verlo darle un sorbo al
café.
“Mmm, le respondió Rafael con una s sba, sin dejar ro si era suficiente o no. Después de dejar
la taza de café tocó su reloj dos veces y le preguntó, “?Hemos hado por más de veinte minutos?”
Violeta no pudo evitar reírse, ?lo sabía!
Se acercó y se sentó sobre sus rodis, rodeando su cuello con los brazos y le dijo con una voz
juguetona, “Qué va, fueron solo unas pocas pbras. Además, estaba preparando el café. Se
acabaron los granos que teníamos, así que tuve que molerios, por eso tardé un poco más.”
“Mmm, le dijo Rafael con un tono de voz finalmente rjado.
Violeta le transmitió a él lo que había pasado. “Lucio me dijo que se va a rendir y, además, me ha
aceptadoo su hermana mayor, me mó ‘Violy!”
Al escuchar el nombre “Lucio, Rafael frunció el ce?o de inmediato, pero este se suavizó cuando
escuchó el resto,
Violeta, divertida, levantó mano y posó en el entrecejo de Rafael, con intención de decirle que
podía estar tranquilo, que no tenía que preocuparse más por si alguien intentaba quitarle su lugar.
“Pero parece que hay quienes no se dan por vencidos a tu alrededor,” le dijo Violeta con una sonrisa
burlona, pensando en Silvia. Luego recordó algo y le preguntó, “Rafael, cuando estábamos en el hotel
y mencionaste que tomabas en cuenta tu respeto por madre de Silvia, ?a qué te referías?”
Rafael le contó que Faustina Navarro y su difunta madre habían sidopa?eras de universidad y
que cada a?o, en el aniversario de su muerte, alguien enviaba flores en su memoria.
“?Ah, ya veo!” Violeta asintió conprensión. “Aunque es molesto, por suerte solo fue una broma
pesada. De lo contrario, si Silvia hubiera tenido ms intenciones, no quiero ni imaginars
consecuencias…”
Comparánds, Silvia y Est parecían ser de misma c?a, ambas eran algo caprichosas y
arrogantes, pero con diferencias fundamentales. La situación actual era revdora, si Silvia hubiera
sido más cruel y hubiera usado algún otro tipo de droga más agresiva…
E y Lucio estaban desordenados, pero por suerte aún tenían algo de ropa,o si estuvieran en
ya, dejándoles al menos una salida, sin causar ningún da?o irreparable. Esto también demostraba
que solo había sido una broma pesada, buscando crear un malentendido y enojar a Rafael.
Rafael emitió un gru?ido frío, su mirada se oscureció.
De no ser así, no se habría molestado en mirar cara de nadie y no habría perdonado tan
fácilmente.
Rafael apretó sus brazos alrededor de cintura de Violeta y le dijo con voz grave, “La próxima vez
que vayamos a casa de los Navarro, iré contigo.”
“?Sí!” Violeta asintió y, al ver hora en su reloj, se levantó de sus piernas. “Parece que han pasado los
cinco minutos. Deberías seguir con tu reunión, yo iré a hacerlepa?ía a Nono.”
Rafael sonrió y asintió, y antes de que se fuera, le pellizcó nalga.
Reabrió suputadora y apareció imagen de una videoconferencia con gente de cabello rubio y
ojos azules en una s de juntas. Mientras Violeta se agachaba para recoger bandeja y salir, vio de
reojo a alguien preguntándole quién era e.
Entonces, escuchó a Rafael responder en inglés, “Es mi futura esposa.”
Aunque no era primera vez que escuchaba esa descripción de su boca, cada vez le hacía palpitar el
corazón.
Violeta, ya en puerta, se volteó y regresó para darle un beso en meji antes de salir corriendo.
No controló bien fuerza, y se escuchó un sonoro “?mua!”
La expresión de Rafael se congeló, y una sombra de rubor trepó por sus mejis. Mirando a los
clientes atónitos en panta, aró su garganta y dijo, “?Ejem! Continuemos.”