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Cap铆tulo 505

    Capítulo 505


    Capítulo 505


    Rafael y Violeta regresaron al Range Rover, y mientras Rafael encendía el motor, con un estado de


    ánimo especialmente bueno, sintonizó una estación de radio que tocaba música.


    Violeta lo miró, observando cómo se dibujaba una sonrisa en susbios, y no pudo evitar murmurar


    con desaprobación, “Rafael, eres realmente malo.”


    “Un hombre que no es un poco malo no es atractivo paras mujeres,” le respondió Rafael con total


    desfachatez.


    Violeta se quedó sin pbras.


    Mientras Rafael giraba el vnte, le echó un vistazo y dijo, “ma a Lucía, dile que llegaremos a casa


    en unos treinta minutos para que prepare cena.”


    “?Vamos aer en casa? Violeta se sorprendió, parpadeando un par de veces, “Entonces, ?por qué


    invitaste a Lucio a cenar afuera hace un momento? ?Sabía que lo hacías a propósito!”


    Aprovechando que no había coches dnte ni detrás, Rafael extendió su brazo hacia e, atrajo


    hacia sí y besó con fuerza en losbios, derándole con dominio, “?Tú eres mia y de nadie más!”


    Violeta se quedó sin aliento por el intenso beso.


    Cuando se separaron, e levantó vista a través del parabrisas y, efectivamente, vio el Audi A8 color


    casta?o de Lucio salir lentamente del estacionamiento, encontrándose de frente con el Range Rover.


    Pensando en Bianca y Silvia,s primas hermanas, Violeta se endureció por dentro.


    Bueno, si vamos a provocar celos, que sea en grande.


    E posó su mano en su pecho y, mirándolo también de manera dominante, le dijo, “Rafael, tú también


    eres mío y de


    nadie más.”


    Lo que siguió fue un beso aún más profundo, que solo se interrumpió cuando los coches detrás de


    ellosenzaron a tocar el xon en una cacofonía de impaciencia.


    Al recibir mada de Luis, Violeta se sorprendió.


    Después de que Pablo condujera hasta antigua residencia de los Navarro, e bajó del coche y en


    el patio, debajo de vieja acacia, un sirviente que llevaba una regadera se acercó a recibi,


    “Se?orita Violeta, el Sr. Luis está en el estudio. Dijo que cuando llegaras, fueras directamente allí.”


    “Está bien, gracias.”


    Después de agradecer, Violeta entró en vi.


    Habia visitado residencia antes y Lamberto había llevado al estudio una vez, así que no fue dificil


    encontrarlo por memoria. La puerta de habitación estaba abierta,o última vez, y su abuelo


    Luis estaba de pie frente al escritorio, vestido con una chaqueta gris azda, y frente a él todavía


    había un tablero de ajedrez.


    Violeta entró y mó con suavidad, “Abuelo…”


    Esta vez, Luis no ignoró a propósito. Aunque su mirada seguía fijada en el tablero de ajedrez,


    estaba tan concentrado que no quería distraerse, levantó mano para indicarle que se sentara.


    Como Luís todavía estaba de pie, Violeta no se atrevió a sentarse asío así y se quedó de pie


    junto al escritorio.


    Aunque aún no eran muy cercanos, su respetoo nieta estaba presente.


    Luis estabapletamente absorto, con sus gafas para leer puestas, y pasó un buen rato sin


    parpadear jugando ajedrez consigo mismo, tratando de encontrar una estrategia para ganar. Cuando


    levantó un alfil, Violeta no pudo evitor decirle, “Deberías mover el caballo.”


    En cuanto lo dijo, se arrepintió. Habiaetido el error que no debíaeter, incluso si Luis solo


    jugaba consigo


    Capitulo 505


    Sin embargo, Luis no se molestó. Siguiendo su sugerencia, levantó el caballo y lo movió. Después de


    unas jugadas, alzó vista hacia e y le preguntó, “?Sabes jugar al ajedrez?”


    Uh, solo un poco,” le dijo Violeta con timidez.


    “Ven aquí, quiero ver tu nivel, le dijo Luis inmediatamente después de escucha.


    Violeta no se resistió yenzó a organizars piezas del ajedrez en su posición inicial.


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    Luis eligiós piezas negras, y después de que Violeta moviera su peón en el inicio, él observó cómo


    se desarroba el juego en el tablero. Después de un momento, mostró una sonrisa de satisfión y


    dijo, “Eres muy modesta. Esto no es saber un poco, tu habilidad es bastante buena, suficiente para


    enfrentarte a mí en una partida.”


    Violeta se quedó perpleja. ?Era un cumplido para e o estaba bando su propia habilidad?


    Lo que Violeta no sabía es que pasión de Luis era el ajedrez. Después de que su salud se deterioró


    y pasó a?os en el extranjero descansando, se aburría tanto que incluso ense?ó as ni?erasContent (C) N?v/elDra/ma.Org.


    extranjeras a jugar con él.


    La experiencia siempre tiene su ventaja, y Violeta, por supuesto, no tenía esperanzas de ganarle a


    Luis, quien había jugado ajedrez casi toda su vida. Al final,o se esperaba, perdió sin sorpresas.


    Después de mirar el tablero, Luis le preguntó con una sonrisa, “Violeta, ?alguna vez has estudiado


    ajedrez en serio?”


    Durante partida, él había notado que e jugaba con una habilidad que no reflejaba su supuesta


    inexperiencia. A pesar de que él había ganado, su propio conjunto de piezas negras había sido casi


    completamente capturado.


    “No…, le dijo Violeta negando con cabeza.


    Jugando con una pieza en su mano, le explicó en voz baja, “Cuando tenía ocho a?os, mi mamá


    falleció. Mi padre adoptivo se casó con otra mujer y tuvieron una hija, así que me mandaron a vivir


    fuera de casa, con mi abu. éramos muy pobres, no tenía juguetes ni mu?ecas, así que solía ir a


    casa de vecina, Sra. Rosa, a ve jugar ajedrez. Con el tiempo, aprendi s observando a los


    demás…”


    Al escucha, Luis se quedó pensativo, y su mirada se llenó deplejidad.


    Aunque e haba de manera casual, incluso intentando minimizar sus pbras, era evidente que


    su vida no había sido fácil, especialmente su infancia. Una ni?a de ocho a?os debería vivir sin


    preocupaciones…


    Soltando un suspiro depasión, Luis le dijo con ternura, “?Qué difícil ha sido para ti, ni?a!”


    Violeta simplemente sonrió, sin darle demasiada importancia.


    Luis le hizo se?as para que se acercara, y llevó a sentarse en una si cercana, antes de har con


    calma, “Te estoy muy agradecido, por lo que hiciste por mi hijo, donando parte de tu hígado.”


    Desde el punto de vista des responsabilidades familiares, donar un órgano a su padre podría


    considerarse un deber. Pero también hay muchos hijos ens familias que, por miedo o egoísmo, no


    están dispuestos a hacer tal sacrificio, especialmente alguien que no ha disfrutado del amor de un


    padre en su vida.


    “él es mi papá, no podía dejar de salvarlo, le dijo Violeta en voz baja


    E no habia pensado mucho en ello en aquel momento, tal vez simplemente fue el vinculo de


    sangre.


    Luis asintió con satisfión y, cruzando mesa, tomó su mano y después de una pausa a?adió, “De


    hecho, estuve a punto de conocer a tu mamá. Poco después de que Lamberto regresara de Alemania,


    donde había estado estudiando, me confesó que había una chica con que quería casarse y con e


    pasar el resto de su vida. En familia ya teniamos nes para él, esperando que regresara para


    organizar su matrimonio. Aun así, edí a conoce, y estaba dispuesto a apoyarlos si realmente no


    podían vivir el uno sin el otro. Pero nunca imaginé que al final se separarian. Lamberto estuvo


    desconsdo por un tiempo y luego se casó con Melisa.”


    Violeta se quedó sorprendida, no esperaba que se mencionara a su madre, y mucho menos que Luis


    supiera de su existencia.
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