Capítulo 504
Capítulo 504
Rofaet le dio una respuesta directa con sus iones.
Violeta ya ha tragado saliva varias veces, sintiendo su garganta seca y con una mirada inquieta
hacia Rafael, quien estaba de pie frente al armario en el vestidor, escogiendo ropa para que e se
pusiera para ir al teatro….
?No podía evitar pensar que era muy extra?o!
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Rafael sacó del armario una camisa color té y una faldarga de gasa,s probó encima de e y
luego ses dio para que ses pusiera.
Bajo su insistencia, Violeta finalmente se puso ropa, pero se sentia muy nerviosa y no podía dejar
de confirmar,
Rafael, de verdad. tengo que ir?”
“Mmm, le dijo Rafael con tono sereno, y después de una pausa, a?adió, “Luego Raúl vendrá a dejar
los boletos, y yo iré contigo.”
Violeta se quedó sorprendida por un instante, y un destello deprensión apareció en su rostro.
Asi que eso era…
E sabia que el tenia un as bajo manga, de lo contrario, con su fuerte deseo de posesión y su
carácter dominante, ?cómo iba a eder a que e fuera a ver una obra de teatro con otro hombre?
?A menos que él se hubiera vuelto loco! Y aun si lo hiciera, jél no lo permitiría!
Después de que e se vistió, Rafael también sacó del armario ropa casual para el.
Su figura alta y robusta se reflejaba en el espejo mientras levantaba los brazos para ponerse una
chaqueta fina, ajustando parte inferior y los pu?os. Por supuesto, no iba a permitir que e fuera
s al teatro con Lucio. ?No había perdido el juicio! neaba ir para molestarlo.
Violeta observaba su rostro elegante y un destello agudo cruzó sus ojos, sintiendo un escalofrio
recorrer su espina dorsal
?Vaya, el realmente neaba pa?a a cita!
?Qué astuto!
El fin de semanas calles estaban tranqus, y tras cruzar el puente del rio y conducir unos diez
minutos, podían ver el gran teatro erguido enfrente, con un tumulto de autos en entrada.
Después de que el Range Rover nco se detuvo, ambos desabrocharon sus cinturones de
seguridad.
Violeta se apoyó en manija de puerta, temerosa de imaginar expresión que tendría Lucio al
verlos llegar juntos…. Después de todo, el se había buscado su propio castigo, y e no podia hacer
nada al respecto!
Mientras se mezban con multitud hacia entrada principal del teatro, vieron a Lucio esperando
en los escalones de abajo.
Parecia haberse vestido con esmero, noo cuando estuvo en puerta de vi por ma?ana.
Se había puesto un traje azul oscuro, que lo hacía ver especialmente guapo y elegante, con unos
gemelos de ágata en los pu?os.
Aunque el sol ya se habia puesto, su sonrisa irradiabao si llenara los alrededores con luz.
Lucio, alto y erguido, destacaba en entrada llena de gente, y su aire de distinguido caballero carioca
atrajo muchas miradas curiosas des chicas.
Violeta no pudo evitar admirarlo en silencio.
?Qué desperdicio que un hombre tan deseable y guapo pusiera todo su interés en e!
Su mano fue fuertemente apretada, y el dolor le hizo girar cabeza para ver a Rafael miránd con
ojos sombrios. Se apresuró a hgario diciéndole, él no es tan encantadoro tú!”
Los ojos de Rafael se alzaron ligeramente, sintiéndosecido por elentario.
Capitolo 504
Al verlos llegar de mano, expresión de Lucio cambió visiblemente, su sonrisa se tornó rígida.
Después de salir de vi, Lucio no albergaba esperanzas, pero al recibir su mensaje de texto
aceptando invitación, se emocionó mucho. Pensó que finalmente había logrado un peque?o avance
y que, con perseverancia, llegaría el día en que conquistaría su corazón.
Había llegado una hora antes al teatro, sin imaginar que los vería llegar tan intimamente, y su corazón
emocionado se desplomó…
Violeta le habló con torpeza, “Lo siento, ?has esperado mucho?”
“No mucho… ?No esperé mucho tiempo!” Lucio negó con cabeza, y aunque su corazón estaba lleno
de desilusión, se obligó a saludar con energía, “?Sr. Castillo!”
“Sr. Alves, Rafael le respondió con una sonrisa forzada.
Soltó su mano para abraza por los hombros y luego le dijo con pereza, “Ya revisaron los boletos,
?vamos a entrar!”
“ro.” Lucio asintió con cabeza.
Violeta, observando a undo, sintió que sus expresiones eran algo forzadas.
El telón rojo se descorrió,s luces de s se atenuaron ys del escenario se encendieron. La
obra estaba a punto
deenzar.
En primera f, zona VIP dorada, justo frente al centro del escenario, vista era excelente.
Violeta se odó en su asiento. A su izquierda estaba un espectador desconocido y a su derecha
se encontraba Rafael, cons piernas cruzadas, y a sudo… ?Lucio, sentado rígidoo una ta!
No pudo evitar sentir un poco depasión. Había neado invita a ver obra solo con él, y al
final resultó ser una cita de tres. Además no podía har con e, con Rafael haciendoo un muro
entre ellos, era muy difícil entar cualquier conversación.
Tras dos horas de obra, el telón rojo volvió a cerrarse y los actores salieron uno por uno a agradecer
los ausos que no cesaban en s.
Al salir del teatro, Rafael le dijo con una sonrisa a Lucio, “?La obra estuvo estupenda!”
“Jeje, sí, Lucio le respondió con una sonrisa forzada.
Probablemente era única persona en todo el teatro que no había prestado atención a actuación…
Violeta no pudo menos que suspirar por dentro otra vez.
Lucio realmente tenía una gran paciencia. A pesar de que sus expectativas no se cumplieron y
situación seplicó, mantuvopostura y los pa?ó durante toda obra, sonriendo y sin
mostrar ninguna m cara o malestar. Su temperamento y carácter eran realmente inmejorables.
Rafael sacós ves del coche, abrió puerta del vehículo y, sin dirigirse de inmediato hacia él, se
volteó y le preguntó a Lucio, “?Te gustaría cenar con nosotros?”
“No puedo, tengo otras cosas que hacer, Lucio negó con cabeza.
De hecho, había reservado una mesa en un restaurante con encanto a oris del río, pensando en
invita a cenar después de obra, y tenía una bote de vino tinto que había pedido especialmente
que trajeran por avión desde bodega de Rio de Janeiro…
Rafael levantó una ceja, insistiendo a propósito, “?Seguro que no te animas?”
Violeta disirndamente le picó cintura, recordándole en secreto.
Oye, ya está bien…
Realmente no puedo, igracias!” Lucio continuó negando con cabeza.
Al escucharo, Rafael mostró una expresión de pena, “Qué lástima, será en otra ocasión entonces.”
Beje, ro, Lucio le respondió incómodamente.
Captulo 504
Después de despedirse con un gesto de mano, vieron a Lucio alejarse hacia su coche solo, luz
del farol cercano c sobre él, luciendoo si estuviera un poco más encorvado por el desaire.
Ay, qué pena…