Capítulo 435
Capítulo 435
“?Hasta cuándo tengo que quedarme aquí, eh?” Isabel no podia esperar para continuar, “?Tienes idea
de lo ms que sons condiciones aquí? En esta habitación apenas entra un rayo de sol y todo
huele a humedad. Cuando intento dormir, jesc cho ratones correteando!”
Habia estado mando una y otra vez desde el incidente, peros respuestas que recibía eran
escasas.
Del otrodo de línea, una voz de mujer respondía con lentitud, “Sabes que es por tu seguridad.”
“Pero tú me prometiste, replicó Isabel. “Dijiste que si hacia lo que me pedías, sacarias a mi hija Est
de cárcel y nos darias dinero para irnos del país para nunca volver! Pero e sigue encerrada y
policia me busca a mi ahora. Isabel habia pasado unos días terribles; cada vez que intentaba tomar un
poco de sol, tenía que agachar cabeza si alguien pasaba por miedo a ser descubierta.
Además, desde el incidente y estando escondida en ese sótano alqudo, ni siquiera había podido
ba?arse y
olía a sudor.
“?Te atreves a mencionar eso? La voz de mujer se enfrió.
“?No es solo mi culpa!” Isabel se rmó y rápidamente intentó defenderse, “Yo no sabia que él iba a
correr a salva. Si no fuera por él, todo habria salido bien. ?Quién podría imaginar que sería tan
temerario, arriesgando su vida para salva. ?”
“?Ya terminaste?”
La mujer interrumpió y Isabel, conteniendo su rabia, bajó cabeza y dijo, “Sé que no cumpli, pero
hice todo lo posible. No vas a romper tu promesa, ?verdad? ?Qué se supone que haga ahora? No
puedes dejarme aquí para siempre. ?Por favor, te lo suplico, encuentra una manera de ayudarme!”
“?Qué tanta prisa tienes? Espera un poco más, dijo mujer con impaciencia.
Isabel estaba desesperada. Se podia notar cómo su rostro se retorcia de frustración mientras decía,
“?Pero cuánto más tengo que esperar? ?H? ?H?”
E sostuvo el auricr, pero no hubo respuesta, solo el sonido de linea desconectada.
“?Cómo se atreve a colgarme!”
Isabel murmuró enojada, con poco ánimo de intentar mar nuevamente.
La puerta de habitación se abrió de golpe y un hombre entró, arrancando el teléfono de sus manos y
desconectando linea, “Tus cinco minutos han terminado!” Dijo el hombre, y con una mirada
despectiva, se
fue.
Isabel se sentó en cama y abrió caja deida que le habían traido. Laida estaba fría y olia
a aceite recido, apenas tenia apetito, pero se obligó aer un par de bocados.
Después de tirar el tenedor, se sumió en sus pensamientos.
Después de dos días de lluvias constantes, el cielo estaba nudo.
Por ma?ana, después de que Rafael se fuera a empresa, Violeta tampoco se quedó quieta. Por
ma?ana llevó a Nono a una se de judo y después del almuerzo, lo llevó a una se de pintura. Solo
al final, identalmente volcó paleta de pinturas, manchando toda su ropa.
Al regresar a vi, llevó a Nono, que parecia a un peque?o jaguar manchado, de vuelta a su cuarto
infantil.
Después devar pintura de su rostro y encontrar ropa limpia para cambiarse, Lucia llegó a puerta
anunciando que había una visita, que aparentemente era debido a ausencia de Rafael. Dijo que el
visitante era un hombre, aunque ya de cierta edad.
Violeta dejó a Nono con Lucia y bajos escaleras con curiosidad.
Capitulo 435
Cuando vio al hombre en s, expresó con sorpresa y dijo, ?Se?or Navarro?”
Lamberto parecía haberse sentado recién, pero se levantó al escucha. A pesar de su edad, todavia
se v elegante y rjado, y su sonrisa emanaba una calidez natural.
“Disculpe mi visita tan repentina, dijo.
‘No se preocupe, por favor, tome asiento,” dijo Violeta, apresurándose a ser hospitria. “?Qué le
gustaría beber? Tenemos té, café y jugos.”
“Un cafe estaria bien,” dijo Lamberto con una sonrisa.
Entonces, por favor, siéntese y le traeré uno en un momento, Violeta contestó, y se dirigió a cocina.
Lucia estaba cuidando de Nono en el piso superior, así que Violeta se ocupó de los peque?os detalles.
Había pensado en preparar un café instantáneo, pero al ver que quedaba café molido de ma?ana y
considerando posición de Lamberto, finalmente optó por preparar uno fresco.
Violeta había puesto el café en mesita con agilidad.
Lamberto agradeció con una pbra, el aroma del café era envolvente. Tomó taza y dio un sorbo,
saboreando el toque de pan que transformaba el sabor. Su expresión se congeló por un instante,
algo había despertado sus paps gustativas, haciendo que su corazón también vibrara.
Violeta notó su cambio y preguntó con curiosidad, “?Qué pasa, Sr. Navarro?”
“Nada, respondió Lamberto, ocultando emoción en sus ojos y sonriendo, “?El café está muy bueno!”
E respondió con otra sonrisa.
“La verdad, vine para devolve el libro. Después de dejar taza, sacó una bolsa de papel de su
chaqueta y mostró nov traducida al espa?ol que había dentro.
“?Ah!” Violeta captó situación y rápidamente dijo, “Realmente no hacía falta que se molestara en
venir personalmente.
?No es molestia! La última vez que nos vimos para que me prestaras el libro,s cosas fueron un poco
incómodas. No quería arriesgarme a pedirle que saliera nuevamente y además, estaba preocupado
por… mil esposa. Mejor decidí venir directamente a su casa para traérselo, explicó Lamberto,
haciendo una pausa cuando mencionó a su esposa, su rostro reflejando una mez de vergüenza y
disculpa.
Violeta asintió sin darle mayor importancia.
Mientras él acariciaba portada ys esquinas del libro con un aire de mncolía, e sugirió, “Sr.
Navarro, si aún desea seguir leyéndolo, puede llevárselo y disfrutarlo unos días más.”
“No, ya está bien. No importa cuántas veces lo lea, ya no es mío,” Lamberto se lo entregó.
“Lo siento mucho… Violeta lo recibió sintiéndose un poco culpable y continuó, “Sé que le encanta este
libro y que ahora es difícil de encontrar, pero no puedo regalárselo. Este libro también significa mucho
para mi y no puedo separarme de él…”
“No se preocupe, Violeta. No quise decir eso, se apresuró a arar Lamberto, agitando mano y
a?adió “Ya es difícil encontrar esta edición original en nuestro país, poder leerlo nuevamente en su
casa ha sido suficiente para mí. Es solo un recuerdo.”
Alzando vista, vio que Violeta miraba el libro en sus manos.
Quizás debido a emoción del momento, Lamberto se sintió momentáneamente distraído, su mirada
se perdía en distancia,o si viera a aque joven de sus recuerdos.
Ha trabajado arduamente para estudiar en Alemania. Cuando se enfrentaba a los desafios del
idioma alemán, e siempre estaba alli, tranqu a sudo, aprendiendo con él aunque no entendiera
mucho, y a veces discutian sobres frases.
Luego, cuando se fue a estudiar al extranjero, solo podia volver un par de veces al a?o por un tiempo
limitado,
213
Content ? provided by N?velDrama.Org.
14:30
to que significaba que apenas podian estor juntos. Pero e estaba dispuesta a esperario. El día que
se lue, en el aeropuerto, entendió cuanto le costaba deja atrás. Le dejó una nov en alemán para
que pudiera recordarlo.
Lam, ?por qué suspiras? joven preguntó, abrazando el libro y mirándolo con un tono un tanto
preocupado.
El bajo mirada hacia su rostro fresco y hermoso, y sin resistir tentación, abrazó y susurró en su
oído, “Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo
asi te amo porque no sé amar de otra manera”
E se sonrojó al entender sus pbras, pero pronto sus ojos se llenaron de lágrimas.
El mado a embarcar sonaba por el altavoz. El tuvo que recoger su equipaje y marcharse. Al darse
vuelta por última vez, pudo ve en el bullicioso aeropuerto, aun sosteniendo el libro. Estaba ahí
quieta, con los ojos y nariz rojos por tristeza de su partida…
Lamberto volvió a tomar el cafe.
Ya se habia enfriado y no había vapor rozando su rostro, pero sentia un calor en los ojos y con voz
ronca repitio,” Te amo sin sabero, ni cuándo, ni de dónde..”
Violeta se quedó sorprendida por un momento
“Disculpa, me he dejado llevar por emoción, Lamberto se dio cuenta de su desliz y se contuvo
rápidamente, y al ver que e lo miraba fijamente, preguntó con una sonrisa disculpándose, ?La
asusté, Violeta?”
“No en absoluto… Violeta negó con cabeza
Aprovechando el gesto de bajar mirada, se tragó un nudo en garganta y dijo, “Esto es un poema
de Pablo Neruda, ?verdad? A mí también me encanta!”
“?Si!” Lamberto asintió con una sonrisa, su ánimo ya habia vuelto a normalidad.
Violeta levantó vista hacia él, titubeando por un momento, antes de har pausadamente, “Se?or
Navarro, ?podría hacerle una petición un tanto atrevida?”