Capítulo 427
Capítulo 427
Rafael dejó asomar una sonrisa en sus ojos, satisfecho con explicación que le había dado.
Extendió su brazo y atrajo hacia su pecho.
Violeta correspondió con naturalidad, deslizando sus manos bajo sus brazos y abrazando su fuerte
cintura, apoyando su meji contra su pecho y escuchando el sólidotido de su corazón, que
resonaba en sus oídos.
Disfrutando de ese momento de ternura, Violeta preguntó sin darle mucha importancia, “Rafael, ?por
qué decidiste terminar conmigo aquel a?o…?”
Al escucha, Rafael no respondió de inmediato, sino que abrazó más fuerte.
“Fui yo el que falló, dijo después de un rato, besánd en el lóbulo de oreja.
Violeta parecía estar confundida, cuando había ido a Nueva York y se encontró con Julián, él le había
dicho algo simr después de una noche de tragos, con un tono lleno de culpa, simr al que Rafael
usaba ahora.
E levantó ligeramente cabeza y vio preocupación en su frente y expresión de disculpa en sus
ojos.
Violeta sonrió en silencio y no insistió más en el tema. Después de todo, solo había sido un
pensamiento fugaz y prefería dejar el pasado atrás. Lo importante era el futuro.
“Ven aquí.”
Rafael abrazó, se puso de puntis y giró si hacia undo, haciendo espacio y se?ndo
panta del ordenador, “Mira, ?hay alguna ciudad que te guste? Donde quiera que quieras ir, ?nuestro
hijo y yo te pa?aremos!”
Al escucharlo, Violeta también dirigió su mirada haciaptop.
Con cada movimiento del ratón, e descubrió que, aparte de página del correo electrónico, había,
muchas otras páginas abiertas con información sobre cómo establecerse en diferentes países. No se
había imaginado que él ya había empezado a preparar todo eso tan pronto después de tomar
decisión.
Con una mirada traviesa, Violeta dijo a propósito, “?Qué tal Canadá?”
Sin tomar en cuenta el ce?o fruncido de Rafael, continuó, “Mmm, vivi allí durante cuatro a?os, me es
familiar y tengo muchos amigos. Además,s noches son increíblemente ras, puedes extender
mano y casi tocars estres. ?A Nono seguro le encantará!”
Rafael se puso serio.
Content ? provided by N?velDrama.Org.
A pesar del vivido rto de Violeta, él no se sentia atraido por idea, especialmente cuando e
mencionó muchos amigos, pues sabía que entre ellos estaba Zeus.
No era tontoo para llevar a su familia hacia un rival amoroso.
Al ver su mandib tensarse, Violeta no pudo contener risa, “?Es broma!”
Rafael miró de reojo y resopló con desden.
Violeta se rio y tomó el ratón, navegando pors otras opciones de países que él había encontrado
Después de un par de minutos, volvió a provocarlo. “En serio Canada no está bien?”
Rafael soltó una risa forzada ante su persistencia.
Violeta no pudo evitar reírse al ver su expresión descontenta.
Rafael, con una mueca en susbios, cerróptop de un golpe y, con un movimiento de su codo,
apartó todo lo demás de en medio, levantando a Violeta de su regazo para senta sobre el escritorio.
?E no hacía más que burse de él una y otra vez! No podía dejarlo pasar.
Las camisas de Rafael ya estaban desabrochadas, así que se quitó suya, arrugó y arrojó al
suelo antes de empezar a desabrochar de e.
Violeta, atrapada por su imponente figura, no tenía oportunidad de resistirse, erao un cordero
esperando el sacrificio. En ese momento que sentia miedo, era demasiado tarde para pedir clemencia.
Pronto, el fresco aire acondicionado rozó su piel.
“No, ivamos a habitación!” suplicó Violeta, con respiración entrecortada.
Pero Rafael se inclinó hacia e con firmeza, susurrándole al oído, “Lo hacemos aquí mismo.”
El sonido del cinturón de Rafael se mezcló con el silencio de habitación, seguido de un aumento de
temperatura y una intimidad creciente.
En neblina de conciencia de Violeta, su mirada captó los estantes llenos de libros y, con un gesto
casi inconsciente, cubrió sus ojos cons manos.
Realmente era demasiado escandaloso…
La noche se volvía más oscura mientras los amantes luchaban por separarse en su apasionado
encuentro, mientras en casa de Bianca reinaba una calma total.
Los sirvientes se movían por casa, llevando desde cocina dos tazones de atole de maíz recién
preparado, colocándolos con sumo respeto en mesita de centro, frente a madre y hija sentadas
en el sofá.
Bianca no tenía apetito y se levantó para asomarse por ventana panorámica, “Mamá, ?por qué papá
aún no ha vuelto?”
Melisa, al ver ansiedad en el rostro de su hija, tomó una cucharada de atole y lo saboreó hasta que
se deshizo en su boca, luego le recordó a Bianca, “Escúchame, hija, mejor no te hagas ilusiones con
tu padre. Hoy fue a Casa Castillo, y aunque fuera por ti, ?no esperes que te ayude!”
Bianca se quedó en silencio, su rostro ligeramente tenso.
Ese día, madre e hija habían ido a casa de abu de Melisa y solo después de cenar habian
regresado a casa sin encontrar a Lamberto. Al preguntar a los sirvientes, habían dicho que había ido
solo a Casa Castillo, lo que preocupaba aún más a Bianca.
Mientras caminaba inquieta por s, se escuchó un ruido en el vestíbulo.
Pronto, tras el anuncio de los sirvientes, figura de Lamberto apareció, Bianca fue rápidamente a su
encuentro y dijo, “?Papá, ya volvistel”
Si, veo que aún no se han ido a dormir,” respondio Lamberto mientras era llevado a s
“Amor, aún queda atole en cocina, ?quieres que te sirva un tazón?” preguntó Melisa con una
sonrisa, su tono era el de una esposa amable y dulceo cualquier otra.
“No gracias, eso esida de mujeres, yo paso, rechazó Lamberto con un gesto de mano.
Bianca, incapaz de contenerse más, preguntó, “Papa, fuiste a Casa Castillo hoy para har sobre mi
matrimonio con Rafael, ?verdad?”
“Así es, admitió Lamberto sin ocultar nada.
“?Fue para ayudarme, cierto?” insistió Bianca.
“Bianca, deberías conocer mi posición, dijo Lamberto, frunciendo ligeramente el ce?o hacia su hija.
El rostro de Bianca cambió de expresión.
Era siempre lo mismo. A veces incluso dudaba de si Lamberto estaba confundido, si realmente sabía
que era su padre.
“Hoy fui a ver a Sebastián para arars cosas sobre tu matrimonio. Un matrimonio forzado no es
disfrutable, es mejor basarlo en sentimientos reales. Creí que lo mejor era cancrlo… Pero al final,
no dije esas pbras…
Al oir eso, cara de Bianca se iluminó con alivio, pero antes de que pudiera alegrarse demasiado, él
continuó, “Pero Rafael se presentó en medio de reunión, ?y el resultado fue el mismo!”
Lamberto observó expresión rigida de su hija, suspiró y le dio unas palmadas en el hombro,
dejánd lidiar con sus propios pensamientos, y sin decir más, subiós escaleras.
Después de que sus pasos se desvanecieron, Melisa se burló diciendo, “?No te había dicho ya que no
esperases nada de tu padre?”
Bianca miró hacias escaleras por donde su padre había desaparecido, sintiéndose inevitablemente
resentida.
“Come tu atole, te ves pálida últimamente,” Melisa suspiró, sintiendo pena por su hija.
“?No quiero! Estoy cansada, me voy a dormir.”
Despues de ducharse, Bianca se sentó frente al tocador aplicándose una mascari facial.
La puerta de habitación se abrió y una sirvienta entró con un vaso de leche caliente, diciendo,
“Se?orita, su madre me pidió que le trajera leche caliente; dice que ayuda a dormir.”
“Uh-huh,” respondió Bianca distraidamente.
La sirvienta puso el vaso de leche sobre el tocador y, al notar que el teléfono celr de Bianca no
paraba de sonar, pensó que quizá no se había dado cuenta y amablemente le recordó, “Se?orita, su
teléfono no deja de sonar.”
Al oir eso, Bianca recogió el teléfono que estaba a undo. Había una mada entrante de un número
local
No tenía intención de contestar. Frunció el ce?o, extendió mano y colgó directamente. El registro de
madas mostraba que ese número habia intentado contacta varias veces en los últimos días, pero
en todas esas ocasiones no contestaba o simplemente colgaba.
Apenas habia colocado el teléfono, cuando sono de nuevo.
La ira que Bianca había estado conteniendo se encendió al instante; agarró el teléfono y lo arrojó
contra pared con furía, haciendo que mascari facial se cayera, “?Ya basta!”
La sirvienta, que estaba saliendo de habitación, se asustó con el estruendo.
Creia que estaba gritando contra él, así que se dio vuelta y echó un vistazo a escondidas, sintiendo
alivio al darse cuenta de que reprimenda era para persona al otrodo de linea telefónica.
Cupitulo 427
Después de todo, habia servido en esa casa durante muchos a?os. Aunque se?orita de casa
tenía una apariencia elegante y una presencia distinguida, especialmente cuando sonreía y mostraba
esos encantadores hoyuelos que hacían parecer perfecta dama de sociedad, los que trabajaban
dia a día a sudo sabían bien que, cuando estaba s, suportamiento podía ser bastante
agresivo y su temperamento era simplemente insoportable.
Temeroso de que su mal humor pudiera caer sobre él, criada no se atrevió a quedarse más tiempo
del necesario. Con pies de plomo yo si llevase s en los talones, se escapó lo más rápido que
pudo.