Capítulo 414
Capítulo 414
Violeta sintió un alivio inmenso en su pecho oprimido cuando escuchó sus pbras.
Pero con ese alivio, vinieron más lágrimas torrenciales. No podía contrr el líquido sdo que
parecía querer drenar todass lágrimas de su cuerpo.
Entendió que él solo buscaba anima, quería que se rjara viénd con el ce?o fruncido.
Pero ahí estaba él, tan frágil en cama del hospital, rodeado por vendas, seguramente su cuerpo le
dolía por todas partes al despertar, pero no le importaba. En su lugar, se ocupaba de calma a e,
preocupado porque e no se angustiara.
Violeta se sonó nariz entre hipidos y dijo, “Rafael, ?por qué tienes que ser tan tonto…?”
Rafael entrecerró los ojos peligrosamente y dijo. “?A quién mas tonto?”
Incluso vestido con bata de hospital, luciendo pálidoo sábana sobre que yacía, seguía
imponiendo
respeto.
“ro que hablo de ti… Cons pesta?as de Violeta cargadas de lágrimas, su voz se quebró y
continuó, “?Por qué dejaste que te golpearan así, sin defenderte ni un poco?”
“?Quién es el tonto aquí? Rafael arqueó una ceja, miránd de reojo, “Tenías un cuchillo en el cuello,
si yo me movía y ellos te hacían algo, ?qué habría hecho?”
“Pero y si te hubieran matado, ?qué? ?Mejor hubieras esperado a policía en lugar de meterte en
medio de todo! Violeta apenas podía terminar frase, se alteró reviviendo el terror de ese momento.
Cuando e corrió hacia él, realmente temió que lo que decían esos matones fuera cierto, que él ya no
respiraba…
Se culpó por haber dejado su celr, quizás así él no hubiera llegado al lugar y quedado tan
inmovilizado…
“?No podia hacer eso!” Rafael frunció el ce?o interrumpiénd, su voz era débil y rasposa, pero su
determinación era tan férreao siempre, “Eres mi mujer, y no podía permitir que nadie te tocara un
pelo!”
Las pesta?as de Violeta temron y sus mejis se humedecieron con lágrimas.
Al ve en ese estado, Rafael suspiró y le dijo, “Ya, no llores más, ya pasó
“Vivi, hazme caso, si lloras demasiado puedes quedar ciega.”
Violeta soltó una risa ante aparente seriedad de sus pbras, preguntándose de dónde habría
sacado esa
idea…
Rafael, al ver que e trataba de conteners lágrimas y no seguir llorando, se rjó y le acarició
cabezao si premiara a un perro obediente, “Así está bien, no me hagas preocuparme.”
“?Si!” Violeta asintió sumisa.
“Prácticamente pareces hecha de agua, ?cómo puedes tener tantas lágrimas?” Dijo Rafael.
Con un poco de vergüenza por ser objeto de bu, Violeta sacó rápidamente un pa?uelo y se secós
lágrimas, luego recordó algo importante y preguntó con prisa, “Rafael, ?tienes hambre? No sé si
puedeser algo al despertar, voy a mar al médico para preguntar, y él dijo que después de
despertarte podremos tradarte a una habitación normal.”
“Mhm.” Rafael movió su nuez del cuello con dificultad.
N?velDrama.Org (C) content.
Violeta se levantó de inmediato y fue a buscar al médico.
Después de un examen minucioso y al confirmar que no había problemas graves, lo tradaron a una
habitación privada y lujosa. Rafael todavía estaba débil y solo podía tolerar alimentos liquidos.
Violeta fue a cafetería del hospital y lepró un batido, lo alimentó y no pasó mucho tiempo antes
de que
ét, agotado, volviera a dormirse.
E,o noche anterior en UCI, se quedó a sudoo una estatua, observándolo en
silencio.
Más tarde, dos policías llegaron para tomar su deración. Violeta cooperó y rtó los
acontecimientos, aunque sus manos aún temban ligeramente al har.
Después de despedir a los policías, Violeta miró el reloj y vio que era hora de medicación
intravenosa. Se preparó para ir a enfermería cuando abrió puerta de habitación y vio una figura
familiar y elegante en el pasillo, apurada y preguntándole a un médico por ubicación de
habitación.
“?Tia Catalina?” Violeta mó.
Al ver a Violeta, Catalina soltó al médico y se acercó rápidamente y gritó, “Violeta!”
“Acabo de regresar de un viaje de trabajo y vine corriendo. ?Cómo está Rafael?”
“Ya está mejor, acaba de dormirse, Violeta respondió, echando un vistazo hacia cama en
habitación.
Catalina suspiró aliviada, dejando caer el peso que llevaba en su corazón y, acto seguido, tomó
suavemente mano de Violeta. Con una mirada preocupada, recorrió el rostro de su sobrina adoptiva
y preguntó, “Violeta, ?estás bien?”
Violeta estaba conmovida, negó con cabeza y dijo, “Sí, estoy bien. ?No te preocupes, tía!”
Catalina miró con los ojos entrecerrados, todavia con el susto en el cuerpo, y dijo, “?Cómo no voy a
preocuparme? Al enterarme de lo que pasó casi me da algo. ?Es demasiado peligroso, qué inseguros
están los tiempos que corren!”
Violeta intentó calma con unas pbras, y luego le pidió, “Tia, seguro que estás agotada después
de tu viaje de trabajo, ?por qué no pasas y te sientas un rato? Yo maré a enfermera para que
venga a poner a Rafael medicina.”
“?Mejor no!” Catalina no se movió de su lugar, sino que empujó suavemente mano de Violeta y dijo.
“Mira que tienes una cara que da miedo, pareces un fantasma. Tú deberías quedarte en habitación,
yo me encargaré de mar a enfermera.”
“?Gracias, tía!” Violeta no pudo rechazar su ofrecimiento y asintió con cabeza.
Mientras veia cómo Catalina se perdía tras esquina, Violeta se dispuso a volver a habitación
donde estaba Rafael cuando vio acercarse desde otra dirión a un hombre de mediana edad vestido
con traje y chaleco, que tenía un aire muy serio sin ningún atisbo de sonrisa.
Violeta frunció ligeramente el ce?o.
Caminó rápidamente y, cuando levantó vista de nuevo, ya estaba frente a puerta de habitación.
Sebastián debía de venir del consultorio del médico principal, se dirigía hacia e con paso decidido,
parecía haber envejecido y, aunque era reacio a mostrar sus emociones, debía estar muy preocupado
por su hijo.
En ese momento, Violeta no quería tener más problemas con él, así que lo mó, “Don Sebastián…!”
“?Qué haces todavia aquí, jovencita!” Sebastián, al ve, frunció el ce?oo noche anterior y,
apuntánd con el dedo, exmó, “?Anoche fui suficiente ro contigo, qué haces todavia aqui!”
Violeta apretó sus manos y dijo con una voz temblorosa. “Rafael me necesita.”
“?Crees que mi hijo te necesita?” Sebastián soltó una carcajada burlona y, con furia en su voz, dijo,
“?Qué descaro tienes! ?Por qué eres tan molesta?, pareces un emsto que no hay manera de
quitarse. ?Acaso no has hecho ya suficiente da?o a Rafael? ?Hace cuatro a?os, por tu culpa, tuvo un
idente de camino al aeropuerto, y ahora, cuatro a?os después, otra vez por tu culpa, fue llevado al
quirófano todo ensangrentado!
Eres una cmidad!”
Violeta apretó losbios.
Dejando dedo los rencores pasados, podía soportar tales acusaciones viniendo del padre de Rafael,
Caputo 414
Después de su arrebato, Sebastián parecía haber gastado mucha energía y retiró su mano Intentando
calmar su respiración agitada.
“Violeta!” Tomándose un par de segundos para recuperarse, Sebastián volvió a har, “Recuerdo
cada pbra que dijiste aque vez en cafetería. ?Si yo te pido perdón, dejarás en paz a mi hijo?
Bueno, pues ahora estoy dispuesto a hacerlo.”
Con mirada de Violeta vada en él por sorpresa, Sebastián hizo justo lo que había prometido, se
inclinó en un gesto de noventa grados, en un acto de disculpa tan sinceroo inesperado.