AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > Dulce Disparo al Jefe Cachorro Enamorado > Cap铆tulo 413

Cap铆tulo 413

    Capítulo 413


    Capítulo 413


    Violeta escuchó ruido y vio a Bianca llegar apresuradamente.


    Sus tacones hacian que su figura se viera aún más esbelta mientras corría hacia Lamberto gritando.


    “?Papá!”


    “?Bianca? ?Cómo es que tú también viniste?” Lamberto mostró sorpresa al ver a su hija.


    “Papá, ?cómo no iba a venir si por teléfono dijiste que Rafael estaba en el hospital? ?Vine en coche


    desde casa de inmediato!” Bianca respondió con rapidez.


    En realidad, Melisa había mado a Lamberto varias veces esa tarde preocupada por su tardanza. En


    la última mada, Lamberto acababa de llegar al hospital y, para no dejar a su esposa con duda, le


    dijo que Rafael estaba allí y que no podía marcharse. Bianca estaba aldo y escuchó todo


    ramente.


    This text is ? N?velDrama/.Org.


    Bianca giró su cabeza hacia Violeta y dijo. “?Cómo que tú te quedas aquí?”


    Violeta frunció ligeramente el ce?o.


    Aunque el tono de sorpresa en voz de Bianca era normal, Violeta no podía evitar sentir que había


    algo más,o si mirada de Bianca expresara que Violeta no debía estar alli….


    Sin embargo, Violeta no se detuvo a reflexionar sobre eso, ya que su mente estabapletamente


    ocupada pensando en Rafael.


    Lamberto, consciente de delicada posición social des dos jóvenes, tomó a su hija del brazo y


    llevó hacia Sebastián. Ve a consr a Sebastián!”


    Bianca se dejó guiar y se sentó en una si sin protestar.


    Sebastian abrió los ojos, dio un suspiro y dijo, “Sunny, mi buen corazón, ?también viniste!”


    “Sebastián, Rafael seguro que estará bien, ?no te preocupes!” Bianca habló con voz suave.


    “?Si!” Sebastián asintió levemente.


    Violeta, sin embargo, no tenía ánimo para preocupaciones menores y mantenía sus manos firmemente


    entrzadas, rezando en silencio.


    Finalmente, puerta del quirófano se abrió.


    El cirujano salió y fue inmediatamente rodeado por todos ellos.


    “Doctor, ?cómo está todo?”


    El médico levantó mano en se?al de calma y se quitó mascari, sonriendo con alivio.


    “Tranquilos, operación fue un éxito. El paciente no corre peligro de muerte. Sin embargo, por


    precaución, lo llevaremos a UCI para observarlo durante noche y ma?ana lo tradaremos a una


    habitación normal.”


    “?Gracias, doctor, muchas gracias!” A menudo en esos momentos, esas sons únicas pbras que


    uno puede encontrar.


    Pronto,s enfermeras trajeron a Rafael en cami.


    Su rostro estaba pálido, susbios ncos, y aunque su cuerpo era robusto, en ese momento parecía


    frágil. Parecía luchar por mantenerse consciente, con sus ojos medio abiertos y su mirada


    parpadeando débilmente. Sebastián, apoyado por Patricia y Bianca, se acercó rápidamente y dijo,


    “?Rafael!”


    Rafael no los miró, sino que a través del espacio entre ellos buscó a su Vivi con mirada, y


    lentamente levantó un brazo.


    Frunció el ce?o, indicando dolor, mucho dolor.


    Violeta, con vista nuda, dio un paso adnte y tomó su mano. Al ver su nuez del cuello moverse,


    sabia


    que estaba intentando decir algo. Las lágrimas caían mientras e sollozaba, “Rafael, estoy bien, no


    tengo


    miedo…”


    La escena conmovió a todos los presentes, que se convirtieron en un mero telón de fondo.


    Ellos se miraban el uno al otro, olvidándose del mundo, y nadie se atrevió a interrumpir. No solo


    Violeta sujetaba su mano, sino que Rafael también se aferraba a de e.


    Violeta lo pa?ó a s de cuidados intensivos.


    Sebastián movió losbios, pero al final no dijo nada, aunque tenia un semnte sombrío. Patricia, a


    sudo, le acariciaba espalda con caut.


    Bianca no lucía mucho mejor, cons u?as vadas en palma de su mano.


    Lamberto también miraba a pareja que se alejaba, con una expresión distante,o si se hubiera


    perdido en un fragmento de sus recuerdos.


    La joven sonreíao si fuera una flor tierna y radiante. A Lamberto le invadieron los recuerdos.


    Durante una excursión de primavera para escr monta?as ens afueras, sufrió una caída mientras


    descendían de mitad de monta?a. Su pierna derecha golpeó fuertemente contra una roca y se


    fracturó. La muchacha que estaba con él estaba aterrorizada, incapaz de articr pbra entre


    sollozos. Lamberto trató de calma, diciéndole que no tuviera miedo. Al verle sudar frio por el dolor,


    e se limpiós lágrimas torpemente y le dijo de forma reiterada: “Estoy bien, no tengo miedo, Lam…


    tú tampoco debes asustarte”.


    Lam…


    Esa voz dulce y suave empezó a resonar en sus oídos.


    A Lamberto le golpeaba los recuerdos,o si los veinte a?os transcurridos le golpearan de frente,


    dejándolo


    sin aliento.


    De repente, Sebastián se llevó una mano a cabeza mientras su esposa, preocupada, le preguntaba:


    “?Estás bien, mi amor?”


    Lamberto volvió en si, tranquilizó su mente y dijo: “Debe ser que Sebastián está emocionalmente


    alterado; mejor que descanse. La cirugía de Rafael ha terminado con éxito y pasará noche en


    UCI. No necesitamos a tantas personas aquí, que él vaya a descansar y vuelva ma?ana”.


    “Lamberto, tú también te has esforzado mucho hoy”, dijo Patricia agradecida.


    “No hay de qué, Patricia. ?Me alegra poder ayudar!”, respondió Lamberto con una sonrisa.


    Una vez que se alejaron, Lamberto miró a su hija Bianca, quien permanecía inmóvil observando


    dirión de UCI. Le dio una palmada en el hombro y dijo: “Vamos, Bianca, no me gusta idea de


    que conduzcas s a casa tan tarde. ?Ven en mi coche!”


    “?Papá!”, exmó Bianca con un tono de reproche,o si le molestara que él hubiera ayudado a


    alguien más. “Vámonos”, suspiró Lamberto, pasando un brazo alrededor de e y dirigiéndose hacia el


    ascensor.


    La noche se volvia cada vez más profunda.


    Violeta permanecia junto a Rafael en UCI, sentada en una si. Aunque sus párpados se sentían


    pesados, no sentía sue?o alguno, y sus ojos permanecian fijos en él, que yacía dormido en cama


    del hospital.


    Su mano derecha tenía una vía intravenosa y palma de izquierda, extendida hacia arriba, estaba


    envuelta en vendajes.


    Aunque estaba cubierta, e podía imaginar herida grave que se escondía debajo. Antes de que


    llegara ambncia, había visto cómo el cuchillo se le cayó de mano y cómo palma estaba


    desgarrada, hasta el punto de revr el hueso nco.


    Había hecho aquello solo para protege…


    Con cuidado, Violeta tomó su mano grande y sostuvo entres suyas, con sinceridad de una


    devota.


    Pasó toda noche en v y, cuando el solenzó a elevarse por ma?ana, sintió un leve


    movimiento en palma de su mano. Alzó vista y vio que Rafael estaba abriendo lentamente los


    ojos, encontrándose con su


    mirada ansiosa.


    Rafael, ya despertaste!”, exmó Violeta, mientrass lágrimasenzaban a desbordarse. “Me diste


    un susto de muerte,” a?adió.


    Rafael no habló de inmediato. En cambio, miró fijamente durante un par de segundos y luego


    preguntó con voz ronca: “?Quién eres?”


    “Rafael, tu…”, Violeta se quedó petrificada.


    él miraba con tal desconocimiento…


    También tenia vendada frente porque había recibido un golpe con una barra de hierro. Violeta temía


    que, por ese golpe, habia olvidado quien era e, talo había ocurrido cuatro a?os atrás, cuando


    se reencontraron y él no recordaba.


    En medio de su pánico, Violeta escuchó su risa grave.


    “Solo bromeaba!”, dijo Rafael, forzando una sonrisa con su mano herida y, con esfuerzo, secós


    lágrimas ardientes del rostro de e mientras decia. “Me duele verte llorar así.”
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul