Capítulo 284
Capítulo 284
Sentia que alguien se acercaba rápidamente hacia e.
Violeta instintivamente giró cabeza, y de repente, alguien agarró su mano,
Cuando se dio cuenta del hombre que estaba frente a e, se quedó un poco sorprendida, luego miró
por encima de su hombro, hacia el otro hombre que estaba en puerta, parecía que ambos han
estado juntos afuera.
No sabia si era por luz, pero expresión de sorpresa en su rostro tardó un momento en esfumarse.
Parecía igual de sorprendido que e, “?Violeta?”
“Se?or Navarro…” Violeta frunció el ce?o
Era Lamberto, con quien habia tenido dos encuentros anteriores, vestido casualmenteo siempre,
elegante, pero su expresión era un poco rigida.
Rápidamente se dio cuenta de su falta de tacto, soltó su mano, miró panta grande que ya había
cambiado de canción, y preguntó con incertidumbre, “Violeta, ?eras tú que cantaba esa canción de
opera?”
“Si…” Violeta asintió.
Aunque estaba hando con Lamberto, su mirada estaba fija en Rafael, que estaba detrás de él.
Después de preguntar, Lamberto se dio cuenta de que su pregunta no tenía sentido, ya que todavía
tenía el micrófono en mano.
“Violeta, podemos har en privado?”
Al oír esto, Violeta miró a gente en habitación que parecía confundida, y también sintió que no era
el lugar para har, así que asintió con cabeza.
Una vez fuera, Lamberto se disculpó con e, “Lo siento, estaba un poco emocionado y no pude
contrr mis emociones. ?Espero que no te importe!”
“No… Violeta negó con cabeza.
Sabía a qué se refería, a que había agarrado su mano.
Exclusive ? material by N?(/v)elDrama.Org.
Aunque se sintió un poco incómoda, incluso en ese momento, podia ver que, aparte de emoción, no
habia ninguna intención de faltarle al respeto, así que no le dio importancia.
“?Me alegra que no te haya molestado!” Lamberto suspiró aliviado, y sonriendo,enzó a explicarle,
“Es que tenía una vieja amiga que amaba cantar óperas, y solía cantar partes de ‘Che gelida manina’,
la he escuchado muchas veces, me sé letra de memoria. Al principio, cuando escuché a alguien
cantando, pensé que era e, por eso… Pero, ?cómo podría ser? ?E ha estado muerta durante
muchos a?os!”
Violeta pensó en el viejo amor del que haba Lamberto en el campo, y no pudo evitar preguntarle,
“?Esa vieja amiga era que me mencionaste antes?”
“Si. Lamberto no lo negó, y su mirada se volvió distante en el recuerdo.
Al oír esto, Violeta lo entendió yprendió su reión.
“Hoy en día, ya no se ven personas que canten o incluso escuchen ópera”. Lamberto sonrió y le dio un
pulgar hacia arriba, ?No pensé que alguien de tu edad podría cantar ópera, me ha sorprendido mucho!
Además, escuché casi toda canción, ?cantaste muy bien!”
?Cantaste muy bien!”
Rafael, quien había estado en silencio todo este tiempo, de repente habló
Al oir esto. Lamberto los miró a ambos, “Rafael, ?conoces a Violeta?”
Capitulo 284
‘Si. Rafael respondió brevemente.
Qué coincidencia! Yo también he conocido a Violeta un par de veces, hoy es tercera vez que veo!
Y veo que Violeta es de misma edad que Bianca, si tengo oportunidad de presentas, ?podrían
hacerse buenas amigas! Lamberto dijo esto con una sonrisa, luego su teléfono sonó en su bolsillo, se
disculpó con ellos, ?Hablen entre ustedes, voy a contestar una madal”
Violeta todavía estaba tratando de procesar todo, principalmente el nombre que acababa de
mencionar, que todavia estaba resonando en sus oídos.
Ambos se apellidan Navarro, y parecen muy cercanos a Rafael….
Aunque hay muchas coincidencias en el mundo, esta vez no parecia una coincidencia, nunca imaginó
que él podría ser el padre de Bianca. De nuevo, miró hacia Lamberto, pero él ya estaba al final del
pasillo, aparentemente se?al del teléfono no era muy buena.
Violeta recordó a madre de Bianca, una dama elegante, aunque le dejó una impresión poco
favorable. Por alguna razón, a pesar de saber que Lamberto era el padre de Bianca, una persona que
solía evitar, su sonrisa afable y constante nunca hizo sentir rechazo hacia él
“?Vas a seguir mirando? ?él ya se fue!” Rafael le habló con voz grave.
Violeta retiró mirada en silencio.
Al encontrarse con su mirada seria y profunda, Violeta frunció el ce?o, sintiéndose algo confundida.
Rafael sacó un cigarro de su bolsillo, pero no lo encendió, sino que miró con ojos entrecerrados.
Habia venido aqui por unpromiso, para pa?ar a un cliente, y resultó que Lamberto también
estaba alli. Ambos se habian ido al ba?o y, de regreso, Lamberto se detuvo de repente al oir música
que salia de una des habitaciones. Esa voz le atravesó el oido y sus pies parecieron echar raíces en
el suelo.
Cuando puerta se abrió, Lamberto se adntó, queriendo ver quién era el cantante. Pero él logró
reconoce con solo ver su silueta.
Rafael acarició el cigarro en su mano, susbios se movieron, “Violeta, esa canción que acabas de
cantar…”
Mirando susbios rosados, melodía de canción parecía resonar en sus oidos.
?Qué haces? Quita el candil… Oh, sí. Soy un poeta….
De repente, sintió un dolor agudo en cabeza.
Violeta, que habia estado esperando en silencio sus pbras, levantó vista y vio que él fruncia el
ce?o, su rostro parecía extra?o.
“Rafael, ?qué te pasa…?”
E dio un paso adnte, preguntando con urgencia.
Rafael apretó losbios, “Me duele cabeza.”
Erao aque noche en el campo, después de ver peque?a ve en su cuello, el mismo dolor
agudo le atacó de nuevo. Cada vez que intentaba recordar canción, el dolor se intensificaba. No
pudo evitar llevarse mano a cabeza.
“?Otra vez el dolor de cabeza?” Violeta lo miró preocupada, mordiéndose elbio, “?Voy a buscar a un
camarero, a ver si tienen algún analgésico o algo asi!”
Rafael intentó detene, pero e se movía demasiado rápido y ya se había ido.
“?Quién te ense?ó a cantar?”
“Mi maria me ense?ó.”
Desde ahora solo cantarás para mi!”
?Entendiste?
SI…
Fragmentos de recuerdos pasaron por su mente, voces borrosas llenaron sus oidos.
Rafael se llevo mano a cabeza con más fuerza, tratando de encontrar rastros de esas imágenes y
sonidos, pero desaparecieron en un instante, sequidos por un dolor aún más intenso en su cabeza.
Violeta regresó con un analgesico y una bote de agua mineral, corriendo de regreso a él.
Vic que el todavía estaba en el mismo lugar, apoyado contra pared, con mano en cabeza.
Su rostro serio estaba oscurecido por sombra de luz, ocultando su expresión, peros arrugas en
su frente eran muy ras.
E aceleró el paso, corriendo hasta el, jadeando, “Rafael, tengo el medicamento…”
Justo cuando le extendio pasti, Rafael cayó sobre eo si fuera un árbol tdo.