Capítulo 72
Capítulo 72
Durante dos días seguidos, Violeta se había pasado el dia durmiendo en el hotel.
El agotamiento fisico tenia tan exhausta que cada vez que despertaba, ya se acercaba tarde. En
el tercer dia, tuvo que poner una rma para levantarse al mediodia.
Pero sin el permiso de Rafael, Violeta no se atrevía a salir por su cuenta. Comió en el restaurante del
hotel y luego se quedó tranqumente en su habitación, viendo telenovs en televisión.
Cuando tarjeta de puerta hizo un sonido de “bip”, e se levantó del sofáo si hubiera recibido
una descarga eléctrica.
Pero quien entró no fue Rafael, sino Raúl, también vestido con traje negro. “Se?orita, el Sr. Castillo me
mandó a busca.”
“Oh!”
Violeta no se atrevió a ignorarlo y rápidamente lo siguió.
El coche se detuvo en una calle muy tranqu, pero con muchas tiendas elegantes y finas.
Raúl llevó a una tienda de ropa de mujer y al ver su confusión explicó: “El Sr. Castillo tiene una
fiesta esta noche y nea que usted sea su pa?ante.”
“Ah… yo?” Violeta se quedó atónita.
Raúl sonrió y asintió con una sonrisa, ya habia abierto puerta de cristal para e.
Dentro, Rafael estaba sentado en un sofá, cons piernas cruzadas, sosteniendo una revista que no
estaba leyendo, con un aire de impaciencia
en su rostro..
Violeta al verlo, apresuró sus pasos.
Rafae rega?ó por su lentitud, tiró revista a undo y llevó directamente al segundo piso.
El espacio en el segundo piso era incluso más amplio que el de abajo, lleno de hermosos vestidos de
lujo.
Rafael soltó su mano y empujó suavemente hacia adnte, “Elige uno que te guste.”
Violeta se giró para mirarlo, mordiéndose elbio, pero se tragós pbras de rechazo.
A pesar de su falta de interés en fiesta y su deseo de noir, él siempre imponía su voluntad y
mayoría de los vestidos que usaba eran alqudos, lo que aliviaba en gran medida su carga mental,
El dise?adorenzó a explicarle con detalle cada vestido, y Violeta se?aló uno, “?Quiero este
teado!”
“No. No tiene suficiente t en espalda.”
Antes de que dise?adora pudiera sacar el vestido, Rafael objetó con una voz grave.
“?Y este?” Violeta se?aló otro
“?El escote es muy profundo!” Rafael frunció el ce?o.
“?Qué tal este?”
“?Escoge otro!”
Violeta se sintió impotente, mirando hilera de hermosos vestidos, sin saber cuál escoger
Rafael se acercó desde atrás, escogió uno de color negro con los hombros descubiertos y se lo pasó,
“Ponte este!”
“Vale…” Violeta lo tomó en silencio.
Si iba a ser as, ?por qué le había pedido que eligiera el que le gustara?!
El dise?ador eligió unos tacones teados para e y se los llevó al vestidor para que se cambiara. El
vestido no tenia un dise?o muyplejo, el diserio de hombros descubiertos era conservador, sólo
exponia vic y cintura estaba muy bien ajustada, lo que hacia que el vestido de c de
sirena se viera proporcional.
Violeta se lo puso rápidamente, pero se encontró con un problema.
El cierre estaba en espalda y por más que lo intentaba frente al espejo, no podia alcanzarlo.
Después de intentarlo por un rato, finalmente se rindió. Violeta abrió una rendija de puerta: “Lo
siento, ?podrías venir y ayudarme con el cierre?” “?Un momento, por favor!”
Cuando puerta se abrió de nuevo, e no prestó mucha atención, se dio vuelta y expuso su
espalda.
Al sentir el roce de unos dedos ásperos contra su piel, Violeta se estremeció.
Al mirar hacia atrás, se asusto. No era dise?adora quien había entrado, sino el alto y corpulento
Rafael, llenando el espacio hasta hacerto parecer estrecho.
Violeta intentó moverse hacia dnte para escapar, pero no había a dónde ir y tuvo que soportar que
su respiración envolviera por detrás.
Rafael no ayudó con el cierre de inmediato, sino que su mano se deslizó hacia adnte. “No llevas
nada debajo?”
Violeta se mordió elbio.
Por supuesto, no podía llevar su ropa interior normal con ese tipo de vestido, ya que se podria ver por
debajo del vestido.
Sintió cómo susbios dejaban una marca ardiente en su espalda, y Violeta casi no pudo mantenerse
de pie, su voz temba, “No hagas eso, alguien puede vernos…”
Rafael no mostró signos de querer retirar su mano ni susbios, de hecho, se volvia cada vez más
intenso.
“Te quitarás el vestido para mi esta noche, ?vale?”
Violeta se sintió quemada por el calor en su voz, su respiración se ralentizó.
Un suave mordisco en su hombro, obligó a Violeta a asentir con timidez, “Si…”
Solo entonces Rafael pareció satisfecho. Retiró su mano que había alcanzado su frente y luego se
escuchó el suave sonido de un cierre, “Listo!”
Violeta no se atrevió a salir de inmediato. Esperó un momento después de que él cerrara puerta, su
rostro estaba enrojecido por vergüenza. cuando abrió puerta de nuevo, se encontró con mirada
ambigua de dise?adora.
Después de cambiarse de ropa, era el momento de arrerse el cabello y maquirse.
Cuando se sentó, Rafael les explicó usando un inglés chamuscado, “No tiene que ser demasiado
complejo, sencillo está bien!”
“OK”
Después de unos treinta minutos, finalmente dejaron de aplicarle maquije.
Violeta se miró en el espejo, apenas podia creer que era e.
No llevaba un maquije excesivo, era bastante sutil, pero resaltaba sus rasgos de una forma
completamente nueva. Como había solicitado, su peinado tampoco eraplejo, solo tenia una trenza
en frente que se enroba hacia atrás.
Violeta se levantó, agarrando el dodillo de su falda, súbitamente nerviosa por reión de Rafael.
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Como cuando entró, Rafael estaba sentado en el sofá cons piernas cruzadas, Pero el también se
había cambiado de ropa, elrgo y estrecho dodillo de su traje resaltaba su cintura estrecha y
largas piernas, mostrando perfectamente elegancia de un traje.
Impacienteo siempre, tocaba el reloj con su dedo indice.
Violeta puso su mano sobre su boca y tosió suavemente.
Rafael levantó cabeza, y al igual que e en el espejo, sus ojos profundos y sombrios mostraban
incredulidad. Se levantó del sofá y caminó hacia e, con su mirada fija en su rostro, su garganta se
movia hacia arriba y hacia abajo.
“?Te hiciste una cirugía plástica?”
Violeta, sonrojada y avergonzada, respondió, “Eh, solo fue un peque?o retoque…
Una vez en el coche, pasaban por calles desconocidas.
Sostenia un lápizbial en su mano, que maquidora le había dado antes de irse para que pudiera
retocar su maquije. Aunque Violeta pretendia que toda su atención estaba en eso, no podia ignorar
la intensa mirada a sudo.
Finalmente, no pudo soportarlo más y tuvo que iniciar conversación, “Umm, ?cuánto falta para
llegar?”
Rafae miró de reojo, pero le respondió algo que no tenía nada que ver con su pregunta.
“Quiero besarte.”
El corazón de Violeta empezó atir más rápido.
Retrocedió en su asiento, pero no pudo evitar su beso. Cerró los ojos y se rindió.
El conductor frenó en un semáforo rojo, poniendo fin al beso apasionado.
Rafael sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo encendió.
El humo nco se esparció por el coche, y parecía que respiración de Violeta finalmente volvía a
normalidad. Sin embargo, todavía podia saborear su beso.
Miró a Rafael a escondidas y notó que sus ojos ybios estaban tensos. Apretó sus dedos,
preguntándose qué había hecho para molestarlo.
“?Qué pasa?”
Violeta le preguntó con cuidado.
Rafael tomó una cda profunda de su cigarrillo, se inclino hacia e y susurró en su oido, “Lamento
haberte traido aquí.“