Capítulo 677
Amelia se hizo que no entendía confusión en sus miradas y tras saludarlos cortésmente con un
gesto de cabeza, se?aló hacia casa con su ano. “él está adentro ayudando a Serena a ba?arse, yo
les aviso.”
Sin esperar respuesta de los visitantes, se dio vuelta y entró a casa, dejando puerta abierta, fue
directamente en busca de Dorian.
Eduardo y Cintia también se dirigieron hacia el interior.
Ambos se quedaron pensativos por un momento ante mención de Amelia de que “él está adentro
ayudando a ni?a a ba?arse“, frunciendo el ce?o al unísono.
“?Cómo es que Dorian, un hombre hecho y derecho, tiene que estar ayudando a ni?a avarse?”
Eduardo fue el primero en har, “Eso es cosa de mujeres, él está muy ocupado con el trabajo todo el
día y al regresar ktiene que ayudar a ni?a a ba?arse, no tiene sentido.”
“Sí, es cierto.”
Cintia también frunció el ce?o y continuó, “él, siendo el gran presidente de una corporación, haciendo
quehaceres del hogar que típicamente hace una mujer, sería un motivo de chismes si se llega a saber.
Además, en casa no falta quien ayude, aunque los ni?os no quieran a ni?era, todavía está
madre, ?no?”
Esa mención de “madre” hizo que Eduardo recordara el propósito de su visita, ya que estaban allí para
verificar autenticidad de Amelia. Las pbras de Cintia le habían confirmado, sin querer, que
Amelia presente era
verdadera.
Tosió levemente para recordarle a Cintia que debía ser cuidadosa con sus pbras.
Si mujer realmente era Amelia, no estaba dispuesto a seguir escuchando a Cintia critica.
Su esposa lenzó una mirada y renuente, cerró boca, siguiéndolo hacia el interior de casa.
Dorian estaba preparando el agua caliente para ba?ar a Serena, el sonido “chapoteante” del agua
cubría temporalmente cualquier ruido que viniera de entrada.
Un poco preocupado de no escucha, presionó ducha sobre ba?era de Serena y se asomó
hacia afuera.
Amelia justo entraba y al ver ión de Dorian, lo miró con curiosidad antes de se?r hacia el
salón detrás de e:
“Tus papás están aquí buscándote.”
Dorian se quedó sin pbras.
Su reión confundió a Amelia, quien tuvo que arar: “Dijeron que son tus papás.”
“?No te han molestado?”
Preguntó él, cerrando el grifo con un “clic“.
E negó con cabeza: “No.” Y le dijo: “Ve a atenderlos, yo me encargo de ba?ar a Serena.”
This content is ? N?velDrama.Org.
“Yo ba?aré en un rato.”
Dijo, poniéndose de pie, “Lleva a Serena vayan a habitación.”
Amelia asintió, no tenía curiosidad ni ganas de enfrentarse a Eduardo y Cintia, pero tampoco pensaba
esconderse en habitación, neaba ba?ar a Serena.
Dorian ya había puesto su mano en su hombro, empujánd suavemente hacia habitación principal,
mientras le decía a su hija: “Serena, ve con mamá a habitación. Te ba?aré en un rato, ?está bien?”
La ni?a asintió dócilmente: “Está bien.”
Dorian guio a Amelia y a Serena hacia habitación principal, cerró puerta detrás de es y salió
10. 10.
Eduardo y Cintia ya estaban dentro de casa, examinando el lugar con el ce?o fruncido.
“?Cómo pueden vivir en una casa así?”
Cintia no pudo resistirse y hab‘ primero. Con fortuna de Dorian, podrían tener cualquier casa que
quisieran, no entendía por qué él estar dispuesto a vivir en una casa tan peque?a, parecía tener
menos de 200 metros cuadrados, más peque?a incluso que un dormitorio de vi familiar Ferrer
donde habían vivido antes.
Eduardo también observaba modesta casa con el ce?o fruncido y estaba a punto de decir algo
cuando vio a su hijo saliendo de habitación, tosió levemente y por instinto míró hacia dónde se
había ido Amelia: “?Y Meli?”
Dorian no respondió, simplemente levantó el brazo en un gesto para invitarlos a salir, sin decir una
pbra. Eduardo y Cintia se miraron sorprendidos.
“Dorian.”
Su padre habló con un tono suave, conciliador.
él no dijo nada, dio un paso hacia ellos, extendiendo un brazo hacia puerta y con el otro empujando
sus hombros para sacarlos.
El rostro de Cintia se tornó feo en un instante.
Eduardo, sintiéndose culpable por lo que le había pasado a Amelia en los últimos meses, tenía un
temperamento mucho más calmado que antes y no se enojó por forma abrupta en que su hijo los
estaba echando. Al contrario, intentó forzar una sonrisa cálida hacia él mientras era empujado hacia
afuera, intentando explicar: “Solo pensamos que,o Meli había vuelto, estaríamos felices de venir a
ver cómo estaban.”
“No es necesario.”
Dorian habló con voz apagada, empujando a los dos hasta puerta, presionando el interruptor del
sistema de vigncia para apagar miri electrónica. Cerró puerta entreabierta y finalmente se
dirigió a Eduardo:
“No me importa con qué intención viniste aquí, pero por favor, basta ya.
Ya hasstimado una vez. Si sientes algo de remordimiento, mejor cuida de ti mismo y de tu
esposa, pero no molestes más.”
“No vine a causarle problemas a Meli.”
Eduardo se apresuró a explicar, “De verdad me alegro por ti y por e que haya vuelto, no voy a
interferir en su rción
otra vez.
Pero desde que volvió, siento que se ha convertido en otra persona y me preocupa que te estén
enga?ando, por eso quería venir a ver.”
Mientras haba, Eduardo sacó los documentos de investigación que había traído y se los entregó,
bajando voz para decirle: “Su nombre original es Elvia, es cercana a Alejandro, del Grupo Terrén,
podrían ser cómplices.”
Dorian movió mirada hacia los documentos de investigación que le pasaba, frunciendo el ce?o al ver
el “Nombre:
Elvia“.
Eduardo pensó que también había notado que algo andaba mal y se apresuró a a?adir: “Alejandro
siempre ha querido nuestro Puerto marítimo y nunca ha encontrado manera. Unos meses después
del incidente con Meli, de repente aparece con una mujer que se parece mucho a Meli. ?No es eso
demasiada coincidencia?”
Cintia también asintió repetidamente: “Si, demasiada coincidencia.”
Dorian miró a Eduardo: “?De dónde sacaste esto?”
“Lo investigué a través de una agencia de detectives, Jesús me ayudó.”
Dijo su padre.
él tomó el informe de investigación de sus manos, desenrondo cuerda que lo ataba.
Cintia también miró sus manos sin poder evitarlo, dudando un poco antes de preguntarle: “Dorian,
?esa persona es
realmente Amelia?”
Capitulo 677
Dorian se detuvo al desenredar cuerda, miránd.
Por un momento, Cintia pareció avergonzada, pero en sus ojos se escondía un profundo deseo de
descubrir verdad.
“?Por qué preguntas eso?”
Dorian preguntó, enrondo de nuevo cuerda que ya había soltado a medias, sin responderle
directamente.
Tampoco tenía intención de hacerlo.
La necesidad de Cintia de descubrir si Amelia era auténtica o no, era mucho más urgente y
apasionada que de
Eduardo.
Antes, cuando se encontraban, Cintia ni siquiera se molestaba en dirigirle una mirada. En
comparación, esta urgencia parecía un poco fuera de loún.
Frente a su pregunta directa, mujer solo sonrió incómoda: “Es que no quiero que te enga?en,
?sabes?”
“Eso parece no tener nada que ver contigo.”
Dijo Dorian, guardando el archivo, “Vuelvan a su casa.
Y en el futuro, asegúrense de que no los descubra buscánd de nuevo, porque si no, me temo que
solo se quedarán quietos estando en cárcel.”
Dicho eso, no esperó a que respondieran y con un “ck” cerró puerta.
No hizo mucho ruido para no perturbar a Amelia y Serena dentro de casa.
él permaneció parado en entrada, sin expresión en su rostro, abriendo el monitor de miri y
selionando opción de reprodión.
La imagen de Cintia, altiva y mandona frente a Amelia, se mostró en panta con toda ridad.
“?Oí que perdiste memoria?”
“?Eres realmente Amelia?”
Cintia no era de muchas pbras, pero su mirada altiva y escrutadora estaba perfectamente smada
en su rostro.
La expresión de Dorian se enfrió y con una cara impasible cerró el video de seguridad, sacó su celr
y marcó un
número.