Capítulo 674
Dorian, alto y con luz a su espalda, se detuvo frente a e de repente y sensación de opresión
envolvió de golpe. Instintivamente, quiso ponerse de pie, pero él le presionó suavemente el hombro
para detene, luego se sentó a sudo en el asiento vacío.
Cuando guardó su celr, ya estaba volteando para mira.
“?En qué estabas pensando para estar tan distraída?”
Continuó con su pregunta de antes.
“No es nada.”
La proximidad de Dorian había puesto tensa e inconscientemente se movió hacia undo, pero a
mitad del movimiento se dio cuenta de que parecía demasiado intencionado, así que se detuvo,
fingiendo que no pasaba nada y le sonrió con torpeza. “Es que hoy, pasando por cantina, de repente
me vinieron unas imágenes a mente, sin más.” él frunció el ce?o ligeramente, miránd: “?Qué
imágenes?”
Amelia respondió: “Una chica derándote su amor.”
Dorian se quedó sin pbras.
“Pero imagen pasó tan rápido que no pude ver ramente el rostro de chica.”
Amelia trató de recordar esa imagen, “Solo recuerdo que e te miraba hacia arriba con valentía y
fervor, con confianza; era envidiable.”
Dorian miró: “Quizás es algo que siempre quisiste hacer pero nunca te atreviste, por eso surgen
esas fantasías.”
E se sonrojó, “?Cómo podría yo querer hacer algo así?”
“?Por qué no?”
Dorian continuó, “Siempre me has gustado.”
Amelia no dijo nada.
Después de un rato, Amelia finalmente encontró pbras; “Bueno, ahora no recuerdo nada, así que lo
que tú digas va a misa, no tengo pruebas para refutarlo.”
Dorian, con un destello de diversión en sus ojos oscuros, dijo: “En otros asuntos, tal vez pueda haber
malentendidos, pero en lo que respecta a tus sentimientos por mí, no hay enga?o. Puedes preguntarle
a Frida si no me crees.”
Amelia no siguió el hilo de su conversación y cambió el tema: “?Cosas cómo qué?”
Sorprendido por el giro de conversación, preguntó suavemente, “?Eh?”
“Cosas ens que tal vez me has enga?ado.”
Amelia preguntó, “?Como cuáles?”
Contentt bel0ngs to N0ve/lDra/ma.O(r)g!
“Como cuando pensaste que soy distante, admitió Dorian con naturalidad.
E frunció el ce?o: “?Por ejemplo?”
“Como esa vez en el hospital cuando te quejaste de que tenía que ser más atento contigo en
boración del dise?o del museo científico de escu.”
Dorian recordó con facilidad vez que e se había quejado de su frialdad. “Cuando el Sr. Jacinto me
pasó tu propuesta de dise?o, supe de inmediato que era tu estilo y estaba ansioso por a?adirte en
WhatsApp y hacerte una videomada, pero quien contestó no fuiste tú. Puedes imaginarte lo
decepcionado que estaba.”
“Uno no puede mantener el entusiasmo por el trabajo cuando enfrenta una gran decepción.”
Dorian miró al decir, “mé con altas expectativas, pensando que eras tú y resulta que
información que me diste
08:50
no era cierta, ?cómo iba a pretender que nada había pasado y har de trabajo?”
“Entonces… Amelia pensó por un momento, “podrías haberlo explicado.”
Dorian replicó: “?Con qué ánimo para char?”
E lo miró, asintiendo en se?al de acuerdo: “Bueno, esa vez tenías una excusa, pero ?y segunda
vez? Cuando me– pediste cambiar el dise?o, ?no había ni un momento para explicar?”
Dorian continuó: “Ese día recibí una mada de policía, encontraron un cuerpo de mujer en ya,
hinchado hasta hacer imposible reconocer su rostro o figura, corriente lo había traído desde donde
tú tuviste el idente. No podian confirmar si eras tú y maron a familia para una prueba de ADN.”
Amelia se quedó sin pbras.
Su corazón se llenó de un amargo dolor.
La voz de Dorian era tranqu, pero vio a través de esa calma y entendió su silencio en WhatsApp
esos días.
“Debiste haberlo pasado muy mal, ?verdad?” Le preguntó suavemente.
Dorian le ofreció una sonrisa leve: “Si solo fuera tristeza, en realidad sería algo bueno.”
Amelia se quedó paralizada.
La sonrisa aún no había desaparecido de losbios del hombre. Entre suavidad de aque sonrisa,
Amelia pudo ver su amargura, mezda con otras emocionesplejas.
“Amelia.”
él mó con dulzura, “A veces pienso que no debería contarte estas cosas. Tú no tienes recuerdos
ni sentimientos del pasado, así que por más que te lo diga, eso si solo escucharas historia de
otra persona.
Igual que dijiste hace un momento, de repente te vienen imágenes sin sentido a cabeza, ves a una
chica dérándoseme con valentía y fervor, pero no te sientes triste ni celosa, solo envidias su coraje.
Solo eres una espectadora, envidiando el valor ajeno.”
“Lo siento.”
Amelia se disculpó con cierta confusión, pero no sabía qué más decir.
Las pbras de Dorian habían entristecido.
Erao si lo hubiera herido sin querer.
“No tienes que disculparte, Amelia.” Dorian dijo en voz baja, “Fui yo quien se precipitó.”
él sabía que e necesitaba más tiempo para adaptarse y acostumbrarse a él, aunque ya se había
convencido de acepta talo estaba, sin recuerdos. Pero no podía evitarlo, cuando e mostraba
alguna peque?a costumbre del pasado o haban de algo que había ocurrido antes, él terminaba
pensando en lo maravilloso que sería si e recordara.
Quería saber qué pensaba realmente verdadera Amelia.
Como aquel día que vio a otra chica confesándose, ?no se sintió ni un poco triste por dentro?
Si e supiera cómo había vivido él esos meses sin e, ?sentiría un poco depasión?
La mirada de Dorian intensificó el pesár en el corazón de Amelia y sus manos, descansando sobre sus
piernas, se entrzaron sin saber qué hacer.
El haber perdido memoria hacía sentiro un alma errante; aparte de ocupar ese cuerpo, no
podía empatizar con todass emociones y rciones asociadas a identidad de “Amelia“.
Dorian observó sus manos entrzándose sin intención y sintió un dolor en el pecho,mentando
haber sacado el
tema.
Extendió su mano y agarró con firmeza.
“Amelia, en esos meses que no estuviste, realmente pensé que nunca volverías.
08:50
Capitulo 6/4
Por primera vez entendi lo que significaba preferir muerte a vida.”
Apretó su mano con más fuerza y sus oscuros ojos se encontraron con los de e, aún confundidos,
“Aunque sé que no puedes recordar, no puedo evitar esperar que algún día sientaspasión por mí,
que sientas el deseo de
amarme.”
“Yo…”
Amelia no sabía cómo responder, su mano intentó retirarse de suya, pero se detuvo.
“Estas emociones son muy intensas, de verdad no sé cómo asims aún.”
“No te preocupes.”
él interrumpió con suavidad, apretando su mano, “Eso no importa, podemos tomarlo con calma,
como sienzáramos de nuevo.
Pero en nuestras vidas siempre aparecerán este y aquel recuerdo, algunos buenos, algunos malos, no
todos los recuerdos que te vengan a mente serán ciertos. Yo no puedo estar siempre a defensiva,
solo espero que si te encuentras con algo o alguien que te haga infeliz, no lo soportes s ni te hagas
ideas sin fundamento. En esos casos, ha más conmigo, verificas cosas, ?de acuerdo?”
Amelia levantó vista para encontrarse con suya y bajo su mirada, asintió levemente: “Está bien.”