Capítulo 610
Apenas Dorian llegó a puerta de oficina, Yael se le acercó con unos documentos y lo mó
Dorian lo miró.
“Jacinto dijo que le gustaría que usted hara en el centenario de escuo representante de
los estudiantes destacados, también quiere discutir personalmente con usted sobre el dise?o del
museo de ciencias, dijo Yael.
*Coordina con él para encontrarnos en escu en una hora,” dijo Dorian,
*?Ah?” Su asistente se mostró sorprendido, “?Va a ir ahora mismo a escu?”
“Si.” Respondió brevemente mientras salia.
Tenía que revisar estructura interior del colegio y necesitaba que Jacinto lo guiara.
Además, idea de Galería Cultural había sido suya, y era necesario informar a Jacinto
personalmente.
Yael rápidamente lo siguió, “Ahora mismo me pongo en contacto con Jacinto.”
Mientras haba, estaba siguiéndolo hacia el ascensor.
*No necesitas venir,” Dorian lo detuvo, “Iré solo.”
Yael lo miró con sorpresa; si no necesitaba pa?arlo, entonces era un asunto privado.
“Está bien.” Asintió amablemente y se volteó para mar a Jacinto y coordinar el encuentro en una
hora.
Jacinto se sorprendió al escuchar que Dorian iria personalmente a escu para discutir el asunto
del museo de ciencias, pero rápidamente lo organizó.
Tan prontoo Dorian llegó a entrada de escu, tuvo una gran bienvenida.
No solo el director habia ido en persona, sino también varios lideres escres, todos esperando en
entrada de escu, mirando ocasionalmente los vehiculos que pasaban por puerta.
Dorian frunció el ce?o, pero Igual bajo del auto.
Jacinto, con ojos agudos, vio a Dorian bajar y se apresuró a recibirlo con una sonrisa.
Aunque no ha sido profesor de Dorian durante su época escr, Jacinto reconocia al magnate de
los negocios que habia salido del Colegio Secundario de Arbda.
Los demás también se acercaron a saludar; mayoria no habia sido profesor nipa?ero de
Dorian, solo había un profesor guía que lo había conocido cuando estudiaba alli.
El personal docente del programa de honor del Colegio Secundario de Arbda siempre habia estado
conformado por profesores senior experimentados y ahora, después de diez a?os, mayoría de los
profesores y lideres que habían ense?ado a Dorian y Amelia ya se han jubdo.
Con el aviso de última hora de Dorian, Jacinto no tuvo tiempo de Invitar a los maestros de se de
Dorian de aquel entonces o a otros profesores para tratar de acercarse a través de los recuerdos.
Por lo tanto, aunque había muchas personas dándole bienvenida,o no habian ense?ado
realmente a Dorian, no se habia establecido una rción sustancial de maestro y alumno. Ante
poderosa aura de Dorian, gente no podia ser tan cercana y naturalo lo serian con otros
estudiantes corrientes; en cambio, eran algo reservados y corteses.
Amelia llegó en autobús.
No es que no pudiera pagar un taxi, es que desde que se ha vuelto ajena a este mundo, sin esa
urgencia de luchar por vida, su ritmo diario ha disminuido sin darse cuenta.
Le gustaba sentarse en el autobús y sentir ciudad de cerca con el suave bamboleo del vehiculo, una
sensación de rjación que ha extra?ado. En esos momentos, su mente creativa se desataba
libremente.
Capitulo 610
La realidad de haber perdido su memoria no hacia sentirse ansiosa o insegura, sino que a menudo
experimentaba una sensación de alivio,o si hubiera dejado atrás una carga, excepto por los
momentos ocasionales en que sentia que habia perdido algo muy importante.
Cuando el autobús se detuvo en parada más cercana a escu, bajó.
Era un sendero tranquilo y aido,pletamente diferente al bullicioso centroercial frente a
puerta de escu. La vegetación trepaba pors paredes, ofreciendo un sentido de pazo si
estuviera al margen del mundo..
Amelia caminaba distraida, imaginándose cómo sería galería cultural mientras se dejaba llevar por
sus pasos, cas olvidándose de su entorno. Fue entonces cuando, al dor una esquina, voz amable
de Jacinto saco de sus pensamientos: “No se me ocurrió que hoy tendrías un hueco para pasar por
aqui, asi que no avisé al director anterior con antción. él siempre se ha acordado de ti, lo ha
mencionado varias veces cuando ticamos. Hoy por fin podria verte.”
Levantó mirada hacia puerta de escu y desde lejos, pudo ver a un hombre alto rodeado por
Jacinto y otros. parado frente a un auto. Amelia se detuvo en seco.
El hombre, de espaldas a e, estaba en medio de multitud, vestido con un traje negro impecable,
su figura era erguida y distinguida. Su silueta se recortaba fría y distante contra el resndor del
atardecer, contrastando con el calor de los que lo rodeaban, pero a vez destacandoo un águ
entre gorriones.
Amelia se quedó paralizada, familiaridad y extra?eza del perfil del hombre le provocaban un
torbellino de emociones agridulces en el pecho.
Tan absorta estaba en su contemción que olvidó que se encontraba en medio del camino, mirando
fijamente al hombre rodeado por multitud.
Dorian, que estaba saludando a Jacinto y los demás, sintió algo y se detuvo a mitad de un apreton de
manos, frunciendo ligeramente el ce?o.
“?Qué pasa?“, preguntó Jacinto, confundido.
“Nada,” respondio con un leve movimiento de cabeza.
N?velDrama.Org holds text ? rights.
Terminó el saludo con Jacinto, pero su gesto ya no era tan fluidoo antes: parecia confundido y
preocupado.
“Dorian,” lo mó el director por su nombre, notando su desconcierto.
él no le prestó mucha atención, solo lo miró de reojo antes de girarse