Capítulo 440
Se volteó al oír voz y vio a Pam cargando un tupper conida. Le sonrió cortésmente.
Pam, confundida, echó un vistazo detrás de e y preguntó: “Cu?ada, ?qué haces por aquí?”
“Vine a hacer unos trámites y de paso pasé por aquí,” respondió Amelia, echando un vistazo al tupper
que Pam llevaba en mano. Dudó un momento, pero finalmente le preguntó, “?Tu papá está mejor
de salud?”
“Más o menos,” dijo chica. “Tiene sus altibajos.”
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Gestdo hacia el área de hospitalización, agregó: “Está adentro. ?Quieres subir a verlo?”
E negó con cabeza: “No hace falta.”
Pam asintió, sin insistir.
La verdad es que solo era un gesto de cortesía preguntar si quería subir. Además, Pam temía que
Amelia realmente quisiera ver a su padre, podría revivir el miedo del incidente de hace unos días,
cuando Fabio casi lo manda a terapia intensiva.
“Bueno, yo ya me voy, me está esperando paraer,” dijo Pam, despidiéndose.
E asintió: “ro, adiós.”
“Está bien, nos vemos.”
Después de despedirse de Amelia, Pam se fue sin mirar atrás.
Cuando llegó a habitación, Eduardo ya estaba despierto, luciendo desganado, recostado en cama
del hospital.
El constante malestar y estar en cama habían empeorado su semnte y su humor. Al ver a Pam
entrar lentamente, no pudo evitar rega?a: “?Cómo es que te demoras tanto solo para traer
comida?”
Pam,prendiendo su enfermedad, no replicó y trató de calmarlo con paciencia: “Hoy salí un
poco tarde y me retrasé en el camino.”
Cintia, sintiendo pena por el rega?o a su hija, intentó calmar a Eduardo: “Ya está, e no está s en
casa, tiene a un peque?o que cuidar, no siempre puede ser tan eficiente. Deberías agradecer que tu
hija te traeida en persona en lugar de quejarte tanto. Además, nunca te veo criticar así a
Dorian, siempre dice que está ocupado, apenas si ha venido unos días al hospital.”
Eduardo frunció el ce?o sin decir nada más y Cintia se giró para servirleida.
Aunque familia Ferrer tenía varias empleadas y cuidadoras, e se ocupaba personalmente de
cuidar a su esposo mayor parte del tiempo.
Después deer un poco, Eduardo se calmó y finalmente preguntó a Pam: “?Tu hermano no vino
esta tarde?”
E movió cabeza con incertidumbre: “Quizás está ocupado con el trabajo.”
?Todavía está con esa mujer?” Preguntó su padre.
Pam no se atrevió a decir nada; Además, no lo sabía, ya que Dorian nunca había mencionado ese
tema con e.
Aunque se había encontrado con Amelia en nta baja del hospital, Amelia no había dicho nada al
respecto y Pam tampoco se atrevió a preguntar.
“?Has visto a esa mujer últimamente?”
Eduardo preguntó, refiriéndose a “esa mujer” de una manera que a Pam le resultaba incómoda. No
pudo evitar preguntarle en voz baja: “?Se refiere a mi cu?ada?”
Eduardo se exasperó: “?A quién más podría referirme?”
Luego agregó corrigiénd: “Deberías dejar de ma así a ligera, siempre diciendo ‘cu?ada‘ por
aquí y por allá, es confuso. Tu hermano y e ya no tienen nada que ver.”
“Oh, murmuró Pam, sin atreverse a contradecirlo.
“?La has visto recientemente?” Eduardo repitió pregunta.
Pam no entendía a qué venía pregunta de su padre y no se atrevió a decir que acababa de ve
abajo en el hospital, temiendo hacerlo molestar. Con caut le preguntó: “Papá, ?por qué preguntas
eso de repente? ?Hay algún problema?”
“He estado pensando que no podemos dejars cosas entre tu hermano y eo están,” dijo
Eduardo miránd, “Haz que venga al hospital. Quiero har con e. Pero no le digas nada a tu
hermano de esto.”
“Eso no está bien,” dijo su hija, algo vte. “Todavía no se ha recuperado del todo. Debería
centrarse en su salud y no preocuparse tanto.”
Pero su padre replicó: “?Cómo no voy a preocuparme? No sé si podré salir con vida del hospital. Si no
me ocupo ahora, cuando muera, ?quién lo hará?”
“?Qué estás diciendo?” Cintia no pudo resistirse a preguntar.
Eduardo mantuvo cara fría y no dijo ni pío.