Capítulo 439
En el lugar solo quedaban Lorenzo y Manuel junto a Fabiana y los demás de familia Sabín.
La postura protectora de Lorenzo hacia Fabiana había desaparecido porpleto y ahora miraba
fríamente.
Fabiana, asustada de repente, lo mó con inseguridad: “Hermano.”
Pero esa mada de “hermano” fue respondida con una fuerte bofetada de Lorenzo.
Fabiana, con el rostro volteado a undo por el golpe, miraba a Lorenzo sin poder creer lo que
acababa de suceder.
Manuel también se acercó rápidamente.
?Qué estás haciendo?“, preguntó Manuel mientras llevaba a Fabiana hacia él, “?E es tu hermana!”
“?Si è? mi hermana, más razón para corregi!” Lorenzo aún estaba furioso, apuntando a Fabiana, “Yo
no tengo una hermana así.”
Fabiana se sonaba nariz, intentando contener el nto sin atreverse à decir una pbra.
“?Todavía tienes cara de llorar?” Lorenzo miró, con una expresión aterradora en su rostro, “Te
atreviste a actuar por tu cuenta en un evento tan importante, tergiversando verdad, incluso tratando
de arrastrar a toda familia Sabín contigo al abismo. Creo que no solo careces de cerebro, sino que
tampoco aprendes de tus errores. ?Cómo puede nuestra familia tener a alguieno tú?”
“Lo siento.” Fabiana no paraba de llorar y pedir disculpas, “Realmente tenía mucho miedo…”
“?No te busques excusas!” Lorenzo interrumpió fríamente, “Si hubiera sabido que te convertirías en
esto, nunca te habría traído de vuelta; hubiera sido mejor asumir que habías muerto fuera.”
Fabiana apretó susbios, llorando aún más, con dificultad para respirar y sin atreverse a hacer mucho
ruido, intentaba reprimir el nto, pero no podía contenerlo.
Manuel miraba y no podía evitar sentir lástima: “Ya basta, lo que pasó, pasó, ?de qué sirve
rega?a?”
Al pensar en ese informe de paternidad, su expresión se congeló por un momento. Tras todos esos
sucesos,s iones repetidas y decepcionantes de Fabiana habían cortadopletamente
cualquierzo con Amanda de su infancia. No sentía alegría inmensa que esperaba, solo una
sensación de tristeza y remordimiento.
Una tristeza indescriptible.
Su Amandita había vuelto, pero también se había ido para siempre.
Manuel no podía expresarlo, solo se sentía exhausto y triste.
Sin decir más y sin mimao antes, solo suspiró profundamente y le dijo a Fabiana: “Reflexiona
seriamente, ya no eres una ni?a. Deberías ser capaz de distinguir lo correcto de lo incorrecto y
también ser responsable de tus actos. No puedes esperar esconderte detrás de otros cuandoetes
errores,”
Dicho eso, le dio una palmada en el hombro y se marchó apoyándose en Lucas.
Lorenzo tampoco miró más a Fabiana y siguió a Manuel, ayudándolo a caminar.
Fabiana, con los ojos llenos de lágrimas, miraba cómo se alejaban sus figuras. No entendía por qué,
ahora que realmente se había convertido en Amanda, actitud de familia Sabín había cambiado.
Cuando no era Amanda, estaban dispuestos a protege a cualquier costo.
No sabía qué había salido mal. La familia siempre había sentido una gran deuda y culpa hacia
Amanda, así que durante los más de dos a?os que e se había hecho pasar por Amanda, siempre
habían consentido incondicionalmente, dándole lo mejor y protegiénd en todo, incluso cuando
descubrieron que había utilizados obras de Amelia, estuvieron dispuestos a defende sin
condiciones.
E pensó que al descubrir que realmente era Amanda, esa culpa y amor los llevaría a protege sin
dudarlo, aunque después pudieran rega?a, pero eso solo sería un amor que castiga después de
preocuparse y que todo se solucionaría en unos días. Ahora, estaba confundida.
Cuando Dorian salió del evento, Amelia ya había desaparecido sin dejar rastro.
Sacó su móvil y mó.
El teléfono sono brevemente antes de que alguien contestara.
“?Dónde estás?“, preguntó Dorian.
“Mejor me voy ya.” La voz de Amelia sonaba dulce y suave al otrodo del teléfono,o siempre.
“Tú sigue con lo tuyo, no te preocupes por mí.”
“?Dónde estás?” él insistió con misma pregunta.
“Estoy en un taxi.” Amelia habló en un susurro.
“Pidele al chofer que se orille, voy por ti.” Dorian dijo, ya caminando hacia el estacionamiento.
Amelia guardó silencio un momento: “?Podrías no venir por ahora? Quiero caminar un rato s.”
Dorian no respondió.
E también se quedó en silencio, apretando el teléfono sin decir pbra, sintiendo una mez
compleja de emociones. Por undo, estaba conmovida por forma en que Dorian se esforzaba por
protege; por otrodo, sentía envidia de lo que Amanda significaba para él.
En ese momento, le resultaba difícil equilibrar esos sentimientos.
“Voy a colgar.”
Después de decir eso, colgó, sosteniendo el teléfono y mirando el paisaje urbano que pasaba vndo
por ventana del taxi, sintiéndose aún perdida y triste.
“Buenas, ?a dónde llevo?“, preguntó el taxista, miránd a través del espejo retrovisor.
“Solo maneje, por favor.” Dijo Amelia, sin saber realmente a dónde quería ir o podía ir.
No quería volver a casa y que Serena viera emocionalmente alterada, pero si no volvía, no tenía a
dónde ir.
El taxista asintió y no dijo más. Simplemente condujo sin rumbo hasta que Amelia le indicó detenerse.
Sin darse cuenta de dónde se había detenido el taxi ni prestarle atención, se bajó al ver el río y
comenzó a caminar sin rumbo a lorgo de ribera, hasta que un hospital familiar capturó su mirada y
sus pasos se ralentizaron levemente. Reconocía ese hospital, estaba cerca de oficina.
Exclusive ? material by N?(/v)elDrama.Org.
De repente, Amelia pensó en Eduardo, quien estaba hospitalizado.
Dado que había sido llevado de urgencia desde oficina con un derrame cerebral, probablemente
estaba ingresado en ese hospital.
Se quedó mirando el edificio de hospitalización, pero solo eso, no se atrevió a entrar a preguntar o
molestar.
El hombre no estaría feliz de ve.
Su aparición solo serviría para perturbarlo, igual que lo hizo Fabio.
Amelia suspiró profundamente y se giró para irse, cuando una voz femenina y confundida mó
desde atrás: “?Cu?ada?”