Capítulo 391
Cuando Lorenzo llegó a s, Fabio ya estaba sentado en el sofá esperándolo, vestido con un traje
bien ajustado y rodeado de bolsas grandes y peque?as llenas de obsequios caros.
Lorenzo echó un vistazo a p de cosas que Fabio había traído y luego lo observó.
Fabio, que también acababa de mirar hacia arriba, se puso de pie rápidamente, saludó cortésmente y
extendiós manos con una sonrisa, diciendo: “Sr. Lorenzo, ?qué tal está?”
Lorenzo respondió cortésmente al saludo: “Bien, gracias.”
No pudo evitar examinarlo más de cerca, parecía vagamente familiar, pero no podía recordar dónde lo
había visto. “Soy Fabio, el presidente de FB Constriones S.A.” Dijo, mientras sacaba una tarjeta de
visita de su bolsillo y se ofrecía a Lorenzo con ambas manos, “Esta es mi tarjeta. Nos conocimos
hace unos días en cena del Sr. Mateo.” Con esa referencia, Lorenzo vagamente recordó que había
tal persona.
El Sr. Mateo era un desarrodor inmobiliario bastante conocido en Arbda y tenía cierta rción
con Lorenzo.
Lorenzo estaba ansioso por avanzar en constrión del proyecto de constrión de hacienda,
pero no era tan entendido en esa áreao Dorian y debido a delicada rción que tenían, no
quería acudir a él, así que había contactado al Sr. Mateo para entender mejor situación.
Se habían encontrado en vi de Mateo y también habíanido allí. Mateo había invitado a
algunos amigos a tomar mate, pero Lorenzo recordaba que Fabio había sido invitado a preparar el
mate para el Sr. Mateo, por lo que no le había prestado mucha atención.
Fabio también recordó aquel día y rápidamente se explicó con una sonrisa: “El Sr. Mateo y yo somos
como hermanos, además soy bastante bueno preparando el mate, así que a veces, cuando él recibe
visitas importantes, me pide que vaya a ayudar.”
Lorenzo asintió conprensión: “Sr. Fabio, prepara usted muy buen mate.”
“Es un honor que lo diga, Sr. Lorenzo.”
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
Con una sonrisa, Fabio se sentó con invitación de Lorenzo, pero no pudo evitar llevar
conversación de vuelta al propósito de su visita: “Sr. Lorenzo, escuché que todavía está buscando un
equipo de constrión, ?qué le parece si considera nuestra empresa? Tanto en calificación de
empresao en experiencia pasada, estamos entre los mejores del país. Puede estar tranquilo en
cuanto a calidad.”
“Confío en capacidad de su empresa, dijo Lorenzo con una sonrisa, “Y espero ver su desempe?o en
la licitación.”
Estaba ro que no quería aceptar un trato por debajo de mesa.
La sonrisa en el rostro de Fabio se tensó: “Sr. Lorenzo, ?podría considerar darnos una oportunidad en
honor al Sr. Mateo? Le garantizo que minimizaré los costos y maximizaré calidad.”
Mientras haba, Fabio le extendió los regalos que había traído.
Manuel, que estaba en el piso de arriba, observaba escena y se fijaba en Fabio.
No le gustó Fabio desde que apareció, le pareció que era poco serio y demasiado lisonjero.
Ahora que veía que Fabio intentaba sobornar a su nieto, estaba aún menos impresionado, y bajós
escaleraso si no lo viera y dijo: “Lorencito, ?no tenías una cita para visitar al Sr. Ferrer en el
hospital? Será mejor que te vayas pronto, antes de que cierren.”
Fabio se detuvo en su intento de entregar los regalos al escuchar el apellido “Ferrer“, al que era
particrmente sensible y miró a Lorenzo.
Lorenzo ya estaba mirando a Manuel y respondió con voz tranqu: “Está bien, me prepararé y me
iré.”
“No olvides mar a Sra. Cintia antes de ir,” recordó Manuel.
Petra Sabín, que estaba en casa y había escuchado conversación, también salió y a?adió:
“Acabo de mandarle un WhatsApp a Cintia, todavía está en el hospital, así que puedes pasar a ve
sin problema.”
09:10
“Cintia” era otro nombre que agudizaba sensibilidad de Fabio, quien no estaba muy al tanto de
rción entre familia Sabín y familia Ferrer. Pero siendo ambos des familias más acauddas
de Arbda y sabiendo que solo había un matrimonio que incluía un se?or Ferrer con una Cintia, de
inmediato pensó en los padres de Dorian, Eduardo y Cintia.
Fabio era de los que dicen lo que piensan sin filtro, así que en ese momento se giró hacia Lorenzo y
preguntó: “?Ese Sr Ferrer no será Sr. Eduardo Ferrer, verdad?”
Lorenzo lo miré con una mirada prante en sus ojos oscuros, evaluando: “?Lo conoces?”
Ahí estaba confirmación.
Fabio no pudo evitar una sonrisa que casi le llegaba as orejas: “Conocerlo, ro que lo conozco, si
somoso familia. Mi hermanita se casó con el hijo del Sr. Ferrer, Dorian del Grupo Esencia, él es
mi cu?ado.”
Pensó que mencionar al Grupo Esencia podría darle más credibilidad a su empresa, pero Lorenzo solo
respondió con una cortés sonrisa: “Vaya, así que también existe esezo. Un cer.”
Fabiana, todavía en el piso superior, escuchó a Fabio decir que su familia estaba emparentada con
Dorian y no pudo evitar asomarse para echar un vistazo al hombre que resultó ser el hermano de
Amelia.
La familia Sabín había escuchado muchas quejas de Eduardo y Cintia sobre familia política de
Amelia. No esperaban encontrarse con un miembro de esa familia en persona, y aunque forma de
har de Fabio y su interés por el proyecto le daban cierta credibilidad as críticas de Eduardo y
Cintia, mantenían cortesía en su trato.
Tanto Manuelo Petra respondieron con un simple “Un cer” para desviar el tema.
Fabio sintió que su rción se había fortalecido un poco, pero no olvidó preguntar sobre urgencia
demostrada por Manuel de que Lorenzo fuera al hospital a ver a Eduardo: “?Qué le ha pasado al Sr.
Ferrer?”
Luego, algo avergonzado, a?adió: “He estado tan ocupado con empresa últimamente, que no he
tenido tiempo de preocuparme por esas cosas.”
“Tuvo un problema de salud, está hospitalizado“, respondió Petra con cortesía.
Fabio se quedó sorprendido y preocupado: “?Es algo grave?”
Petra no sabía cómo responder a eso y se limitó a sonreír sin decir nada.
Manuel ya estaba instando a Lorenzo a prepararse y no demorarse más.
Lorenzo se despidió rápidamente de Fabio y subiós escaleras.
Fabio, consciente de situación, también se despidió y dejó los regalos que había traído, listo para
marcharse.
“Llévate estas cosas de vuelta, agradecemos el gesto“, dijo Manuel mientras ordenaba a Laura y al
cuidador Lucas que ayudaran a llevar los regalos de vuelta a Fabio.
“No hay necesidad, es solo un peque?o detalle, no se preocupen“, insistió Fabio rechazando el gesto y
saliendo de
casa.
Era joven y ágil, los sirvientes Laura y Lucas no podían convencerlo de lo contrario. Cuando salieron
tras él con los regalos, Fabio ya se había ido en su coche.
Laura y Lucas, algo confundidos, regresaron para preguntarle al Sr. Manuel qué hacer.
“Veamos dónde vive y enviémosles cosas“, sugirió Manuel, alzando vista hacia su nieto, que
estaba en el balcón del segundo piso. “Este hombre tiene algo de pícaro, no parece muy confiable. No
podemos darle un proyecto tan grande.”
Lorenzo asintió: “Lo tengo en cuenta.”
Fabiana, por su parte, no pudo evitar mirar a Lorenzo y luego a Manuel, reflexionando sobre partida
de Fabio. Si el dise?o no podía ser cambiado, necesitaba que el proyecto no se materializara, para
que el problema del gio desapareciera.
El corazón de Fabianatía con fuerza al contemr esa posibilidad.