Capítulo 261
El cocheenzó a deslizarse suavemente hacia fuer
Al salir del parque empresarial, Dorian y Amelia se encontraron de frente justo cuando e estaba
buscando un taxi
1 2 2 2 2
Rufino se llevó mano a frente.
Amelia no los habia visto.
Su taxi ya había llegado, estacionado justo en entrada delplejo.
E estaba agachada hando con el conductor, parada en un lugar que bloqueaba un poco el paso.
Dorian tocó el xon directamente.
E se giro instintivamente y al ver a Dorian en el coche, se quedó paralizada un momento, luego se
movió discretamente hacia undo.
Dorian levantó mirada y vio un instante.
El atardecer ba?aba y su rostro suave estaba tan sereno y tranquiloo siempre, sin rastro de
tristeza o confusión. Dorian apartó vista, presionando el acelerador con más fuerza,
El coche aceleró y se alejó.
Rufino echó un vistazo en el retrovisor.
Amelia ya habia dado espalda en imagen reflejada.
No podia adivinar su expresión,
Miró a Dorian.
El rostro de Dorian seguía tranquilo, sin ondciones, pero línea de su mandíb estaba tensa y
sus palmas en el vnte se apretaban, aunque pronto se rjaron.
Obviamente indiferencia de Amelia le había afectado.
“Dori”, finalmente no pudo evitar decir, amas mucho, ?verdad?”
él no dijo nada, su rostro permaneció sin cambios, pero el acelerador se presionaba cada vez más.
El sonido del viento pasando se cba por ventana abierta, revoloteando el cabello de Rufino.
Cerró ventana, apoyó el codo en e y se sostuvo cabeza, mirando el tráfico y luego a su amigo:
“Si todavía
amas…”
Dorian interrumpió con calma: “?Importa?”
Rufino se quedó sin pbras.
“E me amaba, ?y no quiso divorciarse?” La voz de Dorian era baja y tranqu desde el principio
hasta el final,o si estuviera discutiendo sobre alguien más.
Rufino no sabía qué decir.
Amelia era asi, Dorian también.
“Ustedes dos…” Rufino sacudió cabeza con una sonrisa, “realmente sono una familia.”
Dorian lo ignoró y siguió conduciendo en silencio.
Rufino tampoco dijo más.
Los dos protagonistas ramente sabían mejor que él qué estaban haciendo.
? = 4 ? ? ? — ? ? ??? ?? ?? ?? ? ?? ?
Media hora después, Dorian y Rufino llegaron a Sabores Latinos.
Cuando el coche se estacionó en el aparcamiento, Dorian no salió de inmediato.
Observaba entrada del restaurante desde el coche, sin moverse.
Su amigo tuvo que hacerlo reionar: “Dori.”
él retiró vista de entrada del restaurante, lo miró y luego se desabrochó el cinturón de seguridad,
abrió puerta y
salió del coche. Cerró puerta con un golpe y caminó hacia el restaurante sin mirar atrás.
Justo al llegar a entrada del restaurante, anfitriona los saludó con una sonrisa.
“Buenas, ?tienen reserva?”
“Sí, tenemos una reserva para un salón privado.”
Rufino sonrió y le mostró el mensaje de confirmación de reserva a anfitriona.
“Por aquí, por favor.”
La anfitriona los condujo hacia el salón reservado.
Ya había alguien allí, al parecer acababa de llegar y estaba tirando de una si para sentarse.
Rufino saludó con una sonrisa a chica en s; “Carolina, ?llegaste tan rápido?”
La chica mada Carolina levantó vista y su mirada chocó con de Dorian.
Ambos se detuvieron por un momento.
Rufino se quedó perplejo y miró a los dos: “?Se conocen?”
Carolina sonrió con iodidad y miró a Dorian.
él ya había tirado de una si y se sentó al otrodo de mesa.
La camarera se acercó para servirles bebida y les pasó los menús.
“Vean qué les gustaría pedir.”
Dorian empujó el menú hacia Rufino: “Ustedes pidan.”
Tomó una taza de mate que ya estaba servida, llevó el borde a susbios y tomó un sorbo, pero no
bajó, simplemente sostuvo taza en una mano, perdido en sus pensamientos.
Carolina eligió al azar unos cuantos tos y miró a Dorian: “Disculpa, no sabía que eras tú”.
“No importa”.
Dorian respondió con indiferencia, dejó su taza sobre mesa y observó a camarera que se
disponía a cerrar puerta del reservado, deteniénd: “No hace falta que cierres”.
La camarera lo miró sorprendida.
El restaurante tenía un dise?o en el que los reservados rodeaban el salón principal, y dejar puerta
abierta significaba que el bullicio del exterior podría molestar.
Pero Rufino entendías precauciones de Dorian; en lo que respectaba a sus rciones con el S**o
opuesto, siempre había sido muy ro en sus límites, evitando estar a ss en un espacio cerrado
con una mujer, salvo por trabajo, incluso si estaba él presente.
Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved.
Sonrió a camarera y le dijo: “Está bien así, con puerta abierta”.
“Como usted diga”.
La camarera asintió con suavidad y se retiró del reservado.
Rufino observó salir y justo cuando iba a desviar mirada, una figura famir captó su atención. Se
detuvo y miró hacia Amelia que caminaba hacia zona de mesas pa?ada por anfitriona del
restaurante.