Capítulo 198
Dorian soltó una risa y desvió conversación: “?Sr. Rubén, piensa quedarse a vivir por aquí en
Arbda?”
El hombre lenzó una sonrisa y le hizo una se?a con el dedo: “Cada vez que sale ese tema, cambias
la conversación. No me digas que piensas quedarte solteron toda vida.”
Dorian seg sonriendo y negando con cabeza, su atención se desvió hacia el tablero de ajedrez
que tenía a undo, con une partida a medio terminar. Tomo una pieza negra y colocó sobre el
tablero.
“Sr. Rubén, ?qué le parece si jugamos una partida de ajedrez?”
Era ro que no queria seguir hando del otro tema.
El Sr. Rubén sonrió y asintió sin insistir en el asunto, tomando una pieza nca: “Vamos, hace tiempo
que no nos enfrentamos en el tablero.”
Amelia también salió temprano del trabajo ese día, no tenía muchas ganas de quedarse y en cuanto
pudo, se fue.
Rafael vio recoger sus cosas y se levantó también, guardando suputadora.
“?Qué tal si cenamos juntos esta noche?”
Propuso.
E no estaba de humor y le respondió con una sonrisa forzada: “Otro dia quizás. Hoy tengo nes.”
Rafael devolvió sonrisa: “Está bien.”
No quiso presiona.
Amelia regresó s a casa y no sabía si era por el calor o pereza, pero no tenía ganas de cocinar,
Asi que pidió algo deida a domicilio por inte.
Mientras esperaba su pedido, mó a Serena por videochat.
La ni?a estaba jugando con bloques de constrión, su rostro infantil mostraba asombro y alegría
mientras intentaba explicarle a Amelia lo que hacia, visiblemente emocionada.
Cada vez que veía a Amelia, Serena se mostraba sorprendida y contenta, pero nunca lloraba o hacia
berrinches para ver a su madre, era tan bienportada que dolía el corazón.-
Al ve así, Amelia sentía un gran anhelo. De repente recordó haberse cruzado con Dorian en el
parque empresarial
esa tarde.
No podia negar que habia algo que removia su interior.
Después de todo, se trataba de alguien a quien había querido durante casi diez a?os y era normal
sentir una especie de
nostalgia.
El tiempo y distancia son los mejores aliados para olvidar a alguien.
Perdida en esos pensamientos y viendo a Serena, no pudo evitar preguntarse si había sido un error
volver.
Frida, que estaba cerca, notó que Amelia estaba distraída.
“?Qué pasa?”
Preguntó su amiga, “Hoy no te veo bien.”
“No es nada. E negó con cabeza, “Solo ques extra?o y no puedo evitar preguntarme si fue una
buena decisión volver”
“No hay nada de malo en eso.”Le contestó Frida. “Era una gran oportunidad que podría no volver a
presentarse. No tienes que sentirte culpable con Serena, no es una separación argo zo, es solo
un viaje de negocios, pronto iremos para a, y eso que es? Nada de tiempo.”
Finda miró con seriedad: “Y no empieces a pensar en dedicarte a tiempopleto a ser madre,
cuando e crezca no te lo agradecerá, solo pensará que su madre fue una ama de casa sin
ambiciones, que no pudo darle ningún tipo de prestigio o éxito.”
Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved.
Amelia miró sonriendo: “?A dónde vas con eso?”
“Hablo en serlo.” Dijo Frida, “En este mundo no puedes tenerlo todo. Si eliges estar siempre presente,
quizás no puedas ofrecerles mejores condiciones de vida a tu hija y si optas por darle una vida
cómoda, tienes que sacrificar algo de tiempo juntas.”
“Mientras trabajes, siempre va a haber algo que te quite tiempo, nunca podrás estar aldo de tu hija a
cada momento, así que no te sientas culpable con Serena. Estás en un viaje de negocios, ?entiendes?
No importa en qué trabajes, siempre tendrás este dilema, a menos que decidas quedarte en casa y
dedicarte a e porpleto.”
Amelia sonrió: “Ya lo sé, no te preocupes por mi.”
Frida también se rjó y sonrió. Amelia siempre había sido inteligente y sabía bien qué era lo mejor
para e.
“Bueno, cambiemos de tema, tú sabes más de esto que yo.” Su amiga cambió el curso de
conversación. “Oye, regresaste hace mucho tiempo, ?has visitado al maestro?”
Π
“?Eh?” Amelia se sorprendió. ?El maestro también está en La Arbda?”
No estaba al tanto de eso. Desde última vez que se vieron en Zúrich para una cena y debido a
rutina de ambos, no
se habían contactado mucho.
“ro, ?cómo no lo ibas a saber?” Frida se dio cuenta de que no había hado de eso con e, “él se
jubiló hace un par de a?os y se mudó a Arbda. Fui yo quien le ayudó a mudarse.”
Era normal que Amelia no estuviera al tanto, ya que había pasado esos a?os en el extranjero.
“Entonces, un día de estos voy a visitarlo, dijo Amelia.
Antes, vivían en ciudades diferentes y eraplicado ir a verlo, pero ahora que estaban en misma
ciudad, era mucho
más fácil.
Después de colgar el teléfono, Amelia estaba pensando en qué día podria ser el mejor para ir, cuando
de repente Rubén le mandó un mensaje: “?Yaiste, Meli? ?Por qué no vienes a casa aer? Mi
esposa y yo estamos en Arbda.”
El mensaje de Rubén tomó por sorpresa; no esperaba que justo después de har de él, él le
enviara un mensaje.
“ro que sí,”
Amelia respondió al mensaje con entusiasmo y se levantó para prepararse.
Dorian y Rubén habían estado jugando ajedrez por más de una hora; empleada había ido a decirles
varias veces queida estaba lista antes de que Rubén, con cierto pesar, guardara el tablero.
“Quédate aer con nosotros, Rubén le dijo con una sonrisa. “Justo hoy mi esposa ha preparado un
montón de tos deliciosos.”
Dorian asintió: “De acuerdo.”
Y lo pa?ó hacia s.
Apenas habian liegado cuando sonó el timbre.
Rubén se giró sonriendo hacia Dorian y le dijo: “Ve y toma asiento, yo abro.”
El asintió y se sentó en el sofá, sacando su móvil para revisar el correo electrónico.
Ruben se dirigió a puerta y al abri encontró a Amelia esperándolo.
Llegaste! Rubén saludó con alegría. “Pasa, pasa. Mi esposa acaba de terminar de cocinar, solo te
estábamos esperando a ti