Capítulo 176
Dorian tenia el rostro inexpresivo, no dijo nada, tampoco miró hacia atrás a Ame, pero el agarre en
su mu?eca era firme, no ha se?ales de que fuera a solta.
Fabiana también miró a Dorian con curiosidad, luego a Amelia.
La expresión de Amelia era igualmente serena.
Fabiana notó un ligero movimiento en mu?eca de Amelia,o si quisiera retira, pero luego se
detuvo,
Elia no queria convertirse en el centro de atención de multitud.
Optó por ceder, se volvió hacia gente que los miraba confundida y les regaló una sonrisa incómoda,
luego se sentó dónde estaba.
La mano de Dorian que sostenia su mu?eca finalmente se rjó.
Ninguno intercambió ni una pbra durante todo el incidente, pero tensión subyacente entre ellos
fue suficiente para que los demás se miraran entre si sin entender qué estaba pasando, el aire se llenó
de un aroma a chisme.
Rufino también miró a Dorian y luego a Amelia, pensativo.
Amelia mantenia una expresión de indiferencia, mirando fijamente fogata.
El rostro apuesto de Dorian no perdió su frialdad.
N?velDrama.Org: text ? owner.
No dijo nada, pero baja presión que emanaba de él dispersó rápidamente alegría y algarabía
que había antes.
El volumen de conversación de todos bajó inconscientemente.
Rufino se acercó con una sonrisa y le dio una palmada en el hombro a Dorian: “?Cómo es que tienes
tiempo de pasar por aquí?
Mientras haba, ya se había sentado junto a Dorian, intentando romper el impa*se.
Fabiana también se inclinó hacia atrás, mirándolo por encima de Amelia: “Si, ?no estás siempre
ocupadísimo? Es increible que te hayas tomado el tiempo para venir a una fiesta así.”
Amelia se sintió incómoda al ser forzada a estar entre los dos y se movió discretamente hacia
fogata, dejando espacio entre ellos.
Dorian miró y luego volvió su atención a Fabiana: “?Y tú qué haces aquí?”
Fabiana se?aló a Rufino: “él me invitó.”
La mirada de Dorian se volvió hacia su amigo, tranqu y fría, haciendo que Rufino sintiera un
escalofrio en espinal dorsal
“Estas fiestas son más animadas con más gente, así que invité a unos cuantos más,” se apresuro a
explicar Rufino. “No tiene otro significado, no te lo tomes a mal.”
“?Te he preguntado algo? ?Por qué te pones nervioso? Dorian preguntó con un tono muy calmado.
Rufino se quedó sin pbras.
Cuando Dorian se ponía serio, le resultaba dificil manejarlo y de repente, recordós dos veces que
Dorian lo golpeó cuando eran ni?os.
Una vez, por ser imprudente, se burló de que Amandita siempre estaba pegada a Dorian, diciendo que
eran una pareja y que e se convertiría en novia de Dorian cuando crecieran. Amandita se sintió
tan avergonzada que se le llenaron los ojos de lágrimas y Dorian lo golpeó
Otra vez, él molestó a Amandita quitándole una pulsera que Dorian le habia dado y sostuvo alto,
negandose a devolverscia. La ni?a desesperada por recupera, identalmente rompió cadena y
Amandita, con el corazón rote, lord, entonces Rufino recibió segunda golpiza de Dorian.
Cuando era nillo y Donan ip golpeaba, buscaba ayuda en Amandita con mirada y más tarde fue e
quien caimo a
Capitulo 176
Rufino no sa si era mirada inquietante de Dorian en ese momento o el recuerdo vivido de esos
golpes, pero al ser observado por esa mirada tan fría y tranqu de Dorian, instintivamente buscó a
Amelia con una mirada de auxilio.
E no entendia razón de su pedido de ayuda.
Rufino también se desconcertó por un momento, sin entender por qué había buscado instintivamente
la ayuda de Amelia cuando verdadera Amandita estaba justo aldo.
Dorian también noto el punto de su mirada, bajó los párpados un momento, pero no dijo nada.
Fabiana, que no había entendido nada, no pudo evitar reír: “?Qué está pasando aquí? ?Ustedes están
jugando as adivinanzas o qué?”
No pudo contener su curiosidad, dándole un codazo a Amelia: “?Tienes idea de qué están haciendo?”
E negó con cabeza, sin querer profundizar más.
El modo en que marcaba distancia con Dorian volvió a apagar expresión de él.
Eso era tan Amelia
él había dicho que solo podían ser extra?os y e había interpretado muy ramente actitud de un
extra?o.
La despreocupación de Amelia lo hacia parecer un tonto.
Dorian sentíao si algo le rascara por dentro, queriendo soltarse pero sin poder, queriendo
desahogarse pero sin har salida. El gen de violencia en su sangre maba por romper sus
cadenas, pero razón lo mantenía firmemente atado.
Esa sensación habia estado con él desde que Amelia le pidió el divorcio hace dos a?os.
Erao si Amelia tuviera el hilo de sueta en sus manos; si se aflojaba un poco, esa sensación
punzante se desvanecia y su atención volvía al trabajo.
ys
Si el hilo se tensaba, sensación se intensificaba.
Dorian detestaba no poder contrrlo, pero su excesiva racionalidad siempre lo retraía antes de
perder el control.
Ahora era igual.
Después de unarga y profunda respiración, ya podia mira con calma,
“Felicidades”, le dijo, pronunciando su primera pbra de noche.
“Gracias”, respondió e con su habitual cortesia.
Esa simple pbra volvió a agitar el gen violento que Dorian acababa de suprimir.
Siempre era asi, sus conversaciones nunca salian del circulo vicioso de cortesía, aburridas y
desabridas.
Pero en su último a?o de secundaria no eran así.
Dorian reprimió de nuevo violencia que corría por sus venas porque no quería convertirse en el
chisme de gente.
“últimamente me acuerdo mucho de nuestro último a?o de secundaria”, dijo Dorian,o si quisiera
char, “Recuerdo que no éramoso ahora”.
Sus pbras también hicieron que Amelia se sorprendiera por un momento, pero pronto se tranquilizó.
Ah si?”, replicó con voz suave, “Ha pasado tanto tiempo que no lo recuerdo”.
Dorian miró y su sonrisa tenia un dejo de ironia: “?Hay algo que si recuerdas?”
No recordaba ni?ez, ni los tiempos de secundaria.