Capítulo 6
Capítulo 6
La única razón por Salvador lo habia invitado a tomar el t? era porque quería propiedad que los
Santander poscian
que
en Rosario. Valia miles de millones de dres.
Ese pedazo de tierra perteneció a los Santander durante décadas. No había forma de que Fernando
dejara que Salvador lo
tuviera.
‘Sr. Santander, Va a aceptar invitación del Sr. Navarro? Ramiro preguntó cuidadosamente.
Todos sabian que Fernando era un hombre imcable cuyos métodos eran crueles y despiadados.
Nadie en Trujillo podríapararse con él. Podría romperte con un simple chasquido de sus dedos.
Sus estados de ánimo eran inconsistentes e impredecibles.
Nadie se atrevía a incurrir en su ira. Todos temian lo que les haría si lo hacían.
Como su empleado, Ramiro tenía que caminar sobre cáscaras de huevo con Fernando todo el tiempo.
Su corazón se aceleraba cada vez que tenia que har con su jefe. El joven estaba preocupado de
This is from N?velDrama.Org.
que pudiera decir algo malo y enojar a Fernando.
Con un fuerte tintineo, Fernando dejó costo?a taza de cerámica hecha a medida que sostenía
pesadamente sobre el escritorio. Iba a averiguar exactamente cómo neaba Salvador robarle su
tierra. él gru?ó: “?Sí! ?Por supuestor
1
“ro, Sr. Santander, haré los arreglos necesarios“, dijo Ramiro inmediatamente mientras lo anotaba y
luego continuaba reparando el resto de agenda de Fernando junto él.
En algún momento en medio de sesión, mó anciana matriarca de familia Santander.
Fernando supo exactamente lo que anciana quería de él tan prontoo recibió mada. Con un
rápido movimiento de su mano, envió a Ramiro fuera de habitación.
Tan prontoo respondió mada, voz de anciana sonó desde el otrodo de línea
preguntándole sobre su vida amorosa. él lo sabía. “Fernando… ?Cuándo vas a traer una novia a casa
y dejar que tu abu mire? Ya casi tengo un pie en tumba y tú… ya casi no eres joven… ?no
puedes dejar que tu abu eche un vistazo a su nieta política antes de que muera? ?Y dejar que
anciana tenga oportunidad de jugar con sus nietos?
Un leve ce?o arrugó suave frente de Fernando. No era viejo todavía, ?verdad? Sólo tenía veintiocho
a?os. ?Esa edad se consideraba viejo? Todavía no había alcanzado plenitud de un hombre,
?verdad? ?No se suponía que eran treinta?
Su abu era una se?ora tan impaciente.
*Abuelita, traeré una a casa… si encuentro a alguien que me guste“.
“Escuché eso antes… has estado usando esa excusa por varios a?os. ?No te he visto traer a nadie a
casa!“, anciana se burló con ira fingida. “Vas a traer a una dama a casa a finales de este a?o. Si no
veo una novia cuando termine el a?o, te conseguiré una yo misma”.
Fernando se quedó sin pbras.
“Eso está arredo entonces,” dijo anciana. Colgó antes de que Fernando pudiera decir algo.
Los dedos del joven se apretaron alrededor de su teléfono. Podia escuchar el tono de marcar sonando
en su oído. Su expresión se oscureció.
Había muchas mujeres por ahí que estuvieran dispuestas a volver a casa con él. Pero él solo quería
traer de vuelta a mujer que realmente amara.
Mientras tanto, en Alta Costura JK, Sabrina salió de oficina de Javier y se dirigia a su escritorio.
La dise?adora que estaba ayudando a instrse en su nuevo trabajo era una joven dos a?os mayor
que e: Su nombre
era Carol Peralta.
Carol estaba más gordita. No pudo evitar que chispa instantánca de envidia se encendiera dentro de
e cuando vio lo bonita
que era Sabrina.
E debe ser una zorra. Carol maldijo para sus adentros.
Carol sentía algo por Javier. “Bueno, es mejor que esta zorra no intente seducir a Javier o romperé
en pedazos“, murmuró Carol enojada entre dientes. Luego le entregó una p de bocetos a Sabrina y
le indicó a esta última que revisara y limpiara los dise?os para ma?ana por ma?ana. Se dio vuelta
y regreso a su propio escritorio.
Sabrina miró alta p de papeles en sus brazos. Casi llegaba a parte superior de su cabeza. Su
visión nadó. Eran muchos bocetos… no habia forma de que e llegara a casa esta noche.
?Qué pasaría con sus hijos? ?Necesitaban su leche!
3
Sabrina podia sentir que sus pechos se volvian pesados al pensar en sus hijos. La pesadez le recordó
que tenía que ir a sacarse leche dentro de una hora.
E traia leche a casa y luego regresaba corriendo a oficina. Era única manera de asegurarse
de que sus hijos se alimentaran mientras e se quedaba hasta tarde en oficina esa noche.
La idea de sus hijos llenó a Sabrina de motivación. Llevó p de bocetos a su escritorio yenzó
a trabajar en ellos.
Después de que pasaron algunas horas, los senos de Sabrina se sentíano rocas duras y pesadas
que colgaban de su cuello. Realmente tenía que bombear sus sengs.