Capitulo802 El ambiente en habitacién del hospital era bastante opresivo y tenso.
Antes, Ema solia ser consentida de Enrique, cuidada y protegida. Aunque Enrique no podia estar frente a cama de Fernando todos los dias, e estaba segura de que, incluso si estaba ocupado, encontraria algo de tiempo para visita todos los dias en caso de que estuviera enferma.
Pero ahora, habia pasado tresrgos dias y sin senales de él, algo impensable en el pasado.
—Enrique—Ema se apoyo débilmente en el cabecero de cama, temndo mientras tocaba susbios cuidadosamente maquidos, mirando
BY. FS Saiveem a Enrique con ojos llorosos y perdidos ¢Has estado ocupado tltimamente? Entiendo que estés ocupado con Jos asuntos del grupo, y yo tampoco tengo nada grave. Solo tuve un pequerio agujero en el timpano, y ya me operaron.
Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved.
Antes de que Ema pudiera terminar su explicacion, Enrique interrumpio con un tono grave: —Ema, vine porque tengo algo que preguntarte. Lo que ra dijo ese dia, ¢es cierto? Ema se sorprendié muchisimo y sus pups se contrajeron. —Enrique, (todavia tienes sospechas? Soy tu esposa, (por qué me tratas asi? Sabeso soy contigo en vida cotidiana.
Te di a luz a dos hijas, casi muero al dar a luz a Noa. (Como crees, que podria tener algo con un sospechoso de asesinato? jEnrique! (Es que ya no me
"J 15 aoNUS amas? No se necesita desconfiar de todo lo que haga o piense una persona que amas.
Mientras haba con enojo, en su interior estaba llena de ansiedad.
Todas sus quejas y preguntas estaban destinadas a ocultar su consternacién interna.
—No estoy hando del hombre mado Amalio. Investigaré eso por mi cuenta. Hablo de Luz. ;Fuiste ti que organizo el ataque contra Luz? — pregunto Enrique.
—iNo! {No fui yo! — Ema grito con desesperacién, su voz ronca. — Por quéstimaria? {Qué ganariastimand? {Por qué me arriesgaria de esa manera? Enrique simplemente miro,
apretando con fuerza el teléfono maovil €n su mano, que ya estaba caliente.
En realidad, durante los tltimos tres dias, él habia enviado a su secretario a investigar en secreto rcién entre Ema y Amalio. Aunque no habia encontrado evidencia de que hubieran tenido rciones,o ra lo afirmo, si se habia descubierto que Ema conocia a Amalio y que habian tenido mds de un encuentro durante época de TS.
Ademas, aunque no se encontraron registros de madas telefonicas entre Ema y Amalio en el teléfono de Ema, Enrique habia tomado muchas precauciones adicionales y habia obtenido todos los registros de madas de Leona.
Dentro de ellos, habia un numero que
5 tS RONUS no coincidia con red de contactos de su hija.
Después de una investigacién exhaustiva, se descubri6 que el niimero no estaba registrado a nombre de nadie, pero se logré determinar ubicacion, que coincidia con dirién del alquiler de Amalio. El corazon de Enrique se hundié de inmediato.
Su hija, una be mujer de alta sociedad desde su nifiez, siempre conoci6 a descendientes de nobleza en alta sociedad. Nunca tuvo tratos con personas de barrios bajos, ni siquiera visito esos lugares. Entonces, tinica posibilidad de que alguien usara a Leona para contactar a esa gente era muy evidente.
—Ema, sabes qué era lo que mas me
oA ed ets gustaba de ti en un principio? — Enrique inhal6 profundamente y pregunto repentinamente, Ema se quedo perpleja de nuevo, esforzandose por recordarlo.
| E creia que en ese entonces Enrique 1a eligi6 debido a su belleza y su encanto juvenil. Sin embargo, se habia olvidado de algo muy importante.
Siendo el heredero de los Hernandez, nacido con una cuchara de oro en boca, un prodigio de élite, muchas damas y celebridades de México habian deseado ser su mujer sin obtener éxito.
Luz superaba en belleza y talento a Ema de esa época en belleza, y en cuanto a su origen familiar, Ema no estaba a altura.
Entonces, /por qué Enrique se fijo en e en lugar des numerosas estres
de TS? —Porque en aquel entonces, tenias una mirada muy ra y pura. Me encantaba tu aparente ausencia de astucia y sagacidad, me hacias querer protegerte y cuidarte. A través de ti, podia encontrar el orgullo y satisfion que un hombre desea— dijo Enrique.