Capítulo 714
Capítulo714
Alejandro estaba bebiendo agua caliente, cuando escuchó que Rodrigo iba a regresar para cocinar.
Se atragantó con un sorbo y tosió dos veces, tratando de no molestar a su hermana. No lo podía
creer.
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
-Rodrigo, ?estás seguro de que estás en tus cabales? Si tienes problemas en cabeza, deja que
ra te revise lo antes posible, no quiero que mi hermana tenga problemas a tudo.
ra estaba sentada en el sofá, cons piernas cruzadas, mirando con desdén a Rodrigo, que olía a
sudor. -?Un donjuáno tú cocinando? Realmente es sorprendente.
-Esta es mi primera vez cocinando esta noche, en realidad estoy bastante nervioso-dijo Rodrigo,
que tenía veintiocho a?os, pero nunca había visto una cocina en su vida, pues no sabía fritar ni un
huevo.
-Rodrigo, no te esfuerces demasiado, ?vale? -dijo Noa, tirando de su manga con preocupación.
ra frunció el ce?o con desconfianza. -Exacto, si no quieres vivir, está bien, pero no arrastres a
Noa contigo.
Alejandro frunció losbios. —Si sartén se prende en fuego, apág de inmediato y usa una tapa
para sofocars mas. No uses agua. Debes ser muy precavido y así evitas un idente.
-Lo tengo-dijo Noa, levantando mano obedientemente con sus ojos brintes.
Rodrigo estaba furioso. -También he ido a escu, ?me están tomando por tonto ustedes dos?
Sin esperar una respuesta de ra, Rodrigo recogió a Noa y salió de habitación a toda prisa.
Una vez que se fueron, habitación volvió a estar en silencio, aunque con un ambiente un tanto
incómodo y distante.
Alejandro no había podido ba?arse, desde el día que se lesionó, debido a herida. Como resultado,
se sentíao un hombre apestoso. Pero a pesar de eso, Alejandro seguía siendo naturalmente
guapo, y su cabello desordenado le daba un atractivo adicional.
ra carraspeó suavemente para aliviar tensión y dijo con calma: -Mientras no haya nadie
aquí, hablemos de asuntos más importantes.
–Prefiero hacer otras cosas contigo-murmuró Alejandro con voz ronca y profunda, con una mirada de
deseo en sus ojos que ramente cruzaba línea. El deseo desbordaba su mirada y
1/2
-Alejandro, no olvides que tu vida está en mis manos ahora-dijo ra con un rubor ens
mejis, mordiendo sus dientes ncos mientras sonreía friamente. -Te aconsejo que no digas
tonterías, porque tengo habilidad de coserte boca y luego abri de nuevo.
Alejandro entrecerró sus ojos estredos y decidió no bromear más. -ra, sé a qué asunto serio te
refieres. El hombre que intentó atacar a Luz, quieres investigarlo, descubrir sus antecedentes y
ra dejó pasar una chispa de emoción en sus hermosos ojos y afirmó con cabeza. -Sí.
-Alejandro, me encargaré de esto por ti. Cuando salga del hospital.
-No puedo esperar. ?Sabes cuánto impacto negativo ha tenido este incidente en Luz? ?Cuánto
ha afectado? – ra lo interrumpió con voz fria. -Estos últimos días, he estado ocupada
realizándote cirugía, lo que ha retrasado mi progreso en investigación. De lo contrario, ya
habría descubierto quién está detrás de todo esto y lo habría enfrentado con gran dureza.
La expresión de Alejandro no cambió mucho mientras miraba. Solo curvó ligeramente sus
<pbios y le sonrió con gran ternura.