Chapter 686
Capítulo686
—
-?ra, estás sangrando! – exmó Javier al vers manchas de sangre en los cuatro dedos de
ra, conmocionado hasta el punto de casi llorar. -?Victor! ?ma a una ambncia, llám
rápido!
-?Por una peque?a herida merece que grites así? – ra respondió con un destello de frialdad en sus
ojos, y su delicada mano rápidamente pasó frente a los ojos de Javier. Al instante, ra tomó
corbata de Víctor y enrolló hábilmente alrededor de su mano derecha herida. -?Qué genial! –
Victor no pudo evitar suspirar.
-ra, cálmate un poco- Diego dijo con gran dolor en su corazón, sosteniendo suavemente
mano de ra que estaba envuelta con corbata y miránd con ojos rega?ones. -Por más
enojada o apurada que estés, no debesstimarte. Todos estamos aquí, no estás s ?hay algún
problema que no podamos resolver cuando estamos juntoso familia?
N?vel(D)ra/ma.Org exclusive ? material.
–
-Hermanos, quédense aquí y averigüen quién está detrás de esto lo más rápido posible. Dejen a
Luz e Inés en mis manos,s llevaré a casa a salvo- dijo ra antes de darse vuelta y salir
corriendo.
-?ra, tu mano herida! – Javier no pudo detene y se?orita desapareció en un abrir y cerrar
de ojos.
Víctor sacudió cabeza impotente. -No detengan. Tiene habilidades, inteligencia y
conocimientos médicos. Los tres juntos no sumamos ni siquiera una décima parte de lo que e
puede hacer.
Diego suspiró suavemente mientras daba palmaditas en el hombro de Javier con una mano, y en el
de Víctor con otra. -Si no se ocupa personalmente de este asunto, seguramente se sentirá
incómoda en su interior. Dejemos que e se encargue de eso. Como sus hermanos, simplemente
ra ni siquiera tuvo tiempo de ver a Julio y corrió directamente al estacionamiento subterráneo.
-?Se?orita, no puede ir allí! – Fue detenida en el camino por los guardaespaldas de familia
Pérez.
-?Quitense de mi camino! – ra dijo con ojos maquiavélicos.
-Julio dijo que el estacionamiento está en caos en este momento. Sería mejor que no se acercara.
los guardaespaldas explicó.
-No confío en ustedes- ra, con gran agilidad, se escurrió hábilmente entre los dos
guardaespaldas y continuó corriendo hacia adnte.
Minutos después, encontró a su familia rodeada por un grupo de periodistas.
-?Se?ora Luz! ?Tiene alguna opinión sobre lo que sucedió esta noche?
-?Son reales los videos y esas fotos? ?Es cierto el escándalo de aquellos a?os?
-?Puede ararlo, por favor?
La multitud se agolpaba, empujándose y tirándose hacia adnte, con los periodistaspitiendo
por hacer mil y una pregunta.
Inés abrazaba firmemente a su madre, María y Leticia se interponían dnte de es,
protegiénds de multitud tumultuosa.
-No deben har sin sentido, les advierto. ?Si lo hacen, los llevaremos a juicio! – María gritó
furiosa a los periodistas que insistían en preguntar.
-?Todos ustedes, váyanse! No habrá respuestas, no habrá araciones. Porque Luz no tiene nada
de qué avergonzarse- Leticia estaba más tranqu que María, pero también al borde de
explosión.
-Leticia, aunque aquellos eventos hayan ocurrido hace mucho tiempo, no significa que todos los
testigos hayan desaparecido- de repente, un periodista de mediana edad dijo con una sonrisa
Luz orinándose en el escenario.
Los periodistasenzaron a reirse entre ellos. ?Jaajaaa! ?Quién hubiera imaginado que diosa de
la panta grande de anta?o perdería el control en el escenario de esa manera?