Chapter 648
Capítulo648
-Se?or García, hay un terrible alboroto afuera. Se dice que se?orita Fátima, insultó a se?orita
Inés Pérez, y eso enfureció a se?orita ra. -El secretario tragó saliva con gran nerviosismo.
Vi actitud de se?orita ra, y si usted no interviene, será dificil manejar esta situación. E
es una persona bastante problemática.
Leonardo frunció el ce?o y ajustó su corbata. -Entendido.
Alienzo, ra quería tomar medidas radicales contra Fátima. Pero Inés estaba preocupada, de
que esto se convirtiera en un problema mayor y llegara a oídos de sus padres, así que suplicó a su
hermana que lo manejara discretamente.
En ese momento, en el salón de banquetes, Fátima estaba allí de pie, llena de ansiedad y temor.
Los dos imponentes guardaespaldas vestidos de negro detrás de e ejercian una fuerte presión.
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Su anterior actitud arrogante y desafiante había desaparecido porpleto.
ra se sentó muy despreocupada en el sofá, abrazando a Inés con suavidad y elegancia. Sus
hermosas piernas se cruzaron con gran sensualidad, mientras Aarón servía frutas.
ra tomó un trozo de fruta, y se lo dio con gran cari?o a su hermana Inés, con una mirada tierna y
una actitud decencia,o una madre cari?osa con su peque?a. -La última vez, escuché
de que esta mujer te insultó, y fue un insulto muy ofensivo-preguntó ra, con una voz que no
revba emociones, en un tono emotivo, entre ira y felicidad.
Al escuchar esto, Fátima sintió un escalofrío incontrble,o si estuviera en un gran pozo de
hielo.
A ra, una mujer, le hizo sentir una opresión aterradora, su presencia era abrumadora.
-Hermana, eso fue un asunto personal entre e y yo. Permíteme encargarme de esto- Inés
respiró de una manera muy profunda, sintiendo su corazón muy agitado.
Esta mujer, incluso con solo observar a su hermana Inés, estaba insultando. Realmente no
quería que ra se involucrara en este desagradable asunto.
-Hmm, hermanita, eres muy senci y obediente, sé que no quieres preocuparme-ra acarició
suavemente el cabello sedoso de Inés, observándolo con ternura, pero hando con pbras
profundas y sinceras. -No quiero que cargues con mis problemas. Esta vez, tu hermana lo
gran amor, porque soy tu hermana. En el futuro, cuando te encuentres con personas arrogantes e
ignorantes, sabrás qué hacer en ese momento.
Fátima se sorprendió de repente y tembló aún más. Ahora, no tenia otra opción más que esperar a
que el se?or Garcia viniera a rescata.
En ese momento, se abrierons puertas del salón de banquetes. Leonardo entró con una expresión
fría, seguido por su secretario.
Al ver a esta mujer, Aarón recordó humición que sufrió esa noche, y sus ojos se oscurecieron
con gran ligereza.
-?Se?or García. Se?or García! -Fátima lloraba con lágrimas en los ojos, su delicado maquije de
ojos se había corrido. Se?or García, por favor, ayudeme! Soy inocente, me han tendido una
trampa!
La expresión de Leonardo se volvió aún más rígida, apretando losbios.
él tenía una vida privada muy desenfrenada, y Fátima fue una des chicas que trabajaban en el
club de lujo propiedad de familia García Se habían involucrado hace dos meses con él.
Ante sus ojos, esta mujer era vulgar, sin valores, que no debía tenerle consideración. Una vez que
se utilizaba, era desechadao un trapo sucio, sin ningún valor, no debería existir ningún tipo de
rción.
Nunca esperó que e lo siguiera hasta aquí, avergonzándose y también involucrándolo a él.
La mirada fría de Leonardo hizo ques piernas de Fátima se volvieran débiles y retrocediera
temblorosa.
-Se?orita ra, ?qué asunto tan importante ha causado todo este revuelo? – preguntó Leonardo
con una sonrisa tranqu.
-Se?or García, su novia, se?orita Fátima, vino y arruinó nuestra reunión familiar. Insultó e hirió
a mi secretario y humilló a mi hermana-dijo ra con tranquilidad, su sonrisa era fresca y
discreta-He estado pensando, el responsable debe asumir responsabilidad. No solo tenemos
cuentas pendientes con se?orita Fátima, sino también con usted. Después de todo, puedo
soportar muchas cosas, pero no puedo soportar que alguienstime a mi familia.
La sonrisa hipócrita en cara de Leonardo se volvió rígida, apretando los dientes con fuerza.
No esperaba, escuchar estas pbras tan fuertes de ra. Debía considerar con detenimiento, ya
que está en juego, rciónercial entres dos familias. Y, por ayudar a esta mujer
insignificante, resulto siendo avergonzado en público. -Hermana… –Inés parpadeó con sus ojos
brintes y tiró del dodillo del vestido de su hermana, mostrando preocupación.
-Se?orita ra, no entiendo bien lo que estás diciendo-dijo Leonardo con una sonrisa forzada.