Chapter 626
Capítulo626
él sujetó su barbi cons yemas de sus dedos y se inclinó para besar susbios, abriéndolos de
manera dominante, un calor ardiente y apasionado los envolvía.
Rodrigo y César esperaban abajo de esa manera tan precavida.
César paseaba preocupado de undo a otro, echando miradas de vez en cuando hacia arriba.
Mientras tanto, Rodrigo permanecía sentado en el sofá con una expresión sombría, con los
párpados caídos y observando detenida y constantemente grabación de cámara de seguridad
en panta de su teléfono.
Miraba una y otra vez escena en que Noa era maltratada por Jimena, y su enfado crecía con
cada repetición.
-Rodrigo, ?por qué estás mirando eso tan seriamente?
–
preguntó César curioso, acercándose.
Justo cuando estaba a punto de llegar, Rodrigo levantó vista con frialdad y dijo: -Al?jate, los
asuntos de familia no deben hacerse públicos.
César se sintió intimidado por esa mirada afda y retrocedió.
Rodrigo volvió a mirar grabación con detenimiento.
Cuando vio cómo Jimena se acercaba a Noa, veía encogerse en un rincón, abrazándose cabeza
cons manos de una manera que le resultó dolorosamente familiar.
?Espera un momento!
Rodrigo frunció el ce?o y observó detenidamente los movimientos de Noa.
?Por qué parecía tener un trastorno de estrés postraumático? ?Había sido golpeada con frecuencia
en su anterior hogar?
?Era esta reión de miedo, una consecuencia de que Leona solía golpea, de modo que cuando
Jimena atacaba, respondía de esa manera tan temerosa?
?Es así?
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–
preguntó ra mientras bajabas -?Cuándo llegaron ustedes dos? ?Cómo es que no avisaron?
escaleras y se sorprendió al ver a los dos hombres en silencio en s.
E se esforzó por recuperar calma interior.
Rodrigo apresuradamente guardó su teléfono y miró a ra con una sonrisa maliciosa, levantando
una ceja de manera sugerente.
ra estaba tan enfadada que deseó poder golpear a Rodrigo con sus altos tacones.
Rodrigo cruzós piernas, se apoyó en el respaldo del sofá y observó detenidamente a ra,
admirando susbios rosados y sus mejis sonrojadas sin apartar mirada.
-?Se?ora, por fin ha llegado! ?Nuestro Alejandro está salvado!
–
exmó César con ojos brintes,
al borde des lágrimas.
ra habló con seriedad: -César, fiebre alta de Alejandro es causada por una recaida de su lesión
interna, no debemos subestima. Acabo de contactar con un hospital muy discreto que pertenece al
grupo KS, ya he coordinado con el médico principal. Tú y Rodrigo deben prepararse
ahora mismo y llevarlo allí.
César se inclinó profundamente. -?Gracias, se?ora! Siempre supe que usted se?ora ra tenía a
Alejandro en su corazón. ?No dejará que se muera sin hacer nada!
-No dejaré que muera sin hacer nada, pero eso no significa que tenga un lugar especial en mi corazón.
No mezcless cosas- dijo ra mientras bajabas escaleras y se acercaba a Rodrigo.
Bajós escaleras con una mirada fría y se acercó a Rodrigo.
Rodrigo miró directamente, sintiendo una extra?a opresión en el pecho.
-Rodrigo, salgamos un momento, hablemos.