Chapter 624
Capítulo624
ra sintió cada aliento de Alejandro en su cuello, ardienteo una marada acariciando su
piel ncao nieve.
Donde rozaba, aparecía un rubor tímido y vergonzoso.
-?Alejandro! ?Estás delirando? ?Qué diablos estás diciendo? ?Alejandro!
El sudor caliente, empapó fina bata del hombre y también ropa de ra.
Alejandro ardía con una expresión aturdida, su mente nuda, su cuerpo doloridoo si
estuviera a punto de desgarrarse, retorcido de dolor.
Solo tenía un pensamiento: abrazar a mujer que amaba, aunque fuera un desgraciado, un
despreciable, no quería solta.
-ra, no me dejes. No me odies.
El rostro mojado del hombre estaba enterrado en su hombro, su voz ronca y conmovedora, llena de
pena y desesperación.
ra sintió el calor en su hombro, sin poder distinguir si era sudor o lágrimas.
En un instante, una de emoción agonizante se extendió lentamente desde lo más profundo de su
tembloroso corazón; hasta llegar a cada una des partes de su cuerpo, apretando su alma
centímetro a centímetro.
? ?
Alejandro, ?por qué te humis así frente a mí? Cuando lloré, poniendo en juego todo mi orgullo para
suplicarte que no te divorciaras, que no rompieras todos loszos conmigo, te mantuviste tan
altivo,o un dios sin emociones ni deseos.
ra miró al hombre en su estadomentable, apretó losbios y sus ojos estaban enrojecidos, –
Alejandro, ?estás delirando? ?Qué estás diciendo?
-No estoy delirando, es lo que siento.
Alejandro sacudió obstinadamente cabeza, ys lágrimas seguían cayendo por su hermoso
rostro, ra, te amo.
Los hermosos ojos de ra se abrieron ampliamente. Parecía tranqu por fuera, pero su cuerpo
se estremeció ante esa deración de amor.
El hombre levantó cabeza con su última fuerza, extendió mano y acarició su rostro que ha
estado anhndo.
Sus ojos briban con un profundo deseo y pasión, borrosos pero conmovedores.
-ra, sé lo que estoy diciendo. Digo que te amo. Y te amo solo a ti.
Al instante, Alejandro perdió el conocimiento y cayó pesadamente sobre e.
-?Maldito! ?Por qué justo aquí? ?Maldición!
Los ojos hermosos de ra se abrieron ampliamente, enojados y preocupados al mismo tiempo.
Apretó el pu?oo si fuera a golpear al hombre en espalda, pero luego recordó sus heridas.
Dejó caer el pu?o en el aire y suspiró suavemente.
-Si supiera que esto iba a pasar, ?por qué demonios lo hice? Alejandro, amarte es demasiado
difícil. Sigamos adnte, ambos.
Rodrigo y César llegaron al frente de vi al mismo tiempo.
A pesar de que César, a veces actuabao un joven apasionado, era el secretario principal del
presidente, y era muy perspicaz.
A simple vista, notó que expresión de Rodrigo era muy m, muy maquiavélica.
-César, ?cómo está tu jefe?
-Vomitó sangre dos veces más y tiene fiebre alta.
César recordó agonía que Alejandro experimentó noche anterior y se sintió extremadamente
N?vel/Dr(a)ma.Org - Content owner.
incómodo, deseando poder sufrir por él.
-?Cómo pudo suceder esto?
Rodrigo apretó los pu?os, con los ojos enrojecidos de ira.
-He informado a se?ora. Las medicinas que le dio se?ora anteriormente le ayudaron
muchísimo. Creo que se?ora tiene una solución.
En este momento, Rodrigo notó el Bugatti negro estacionado frente a vi y reconoció que era el
coche de ra.
Después de pensarlo un poco, entrecerró los ojos, -Espera, no entremos todavía.
-?Eh? – César estaba desconcertado.
-Rara vez tienen tiempo a ss. Dejemos que se queden un poco más tiempo juntos.