Chapter 605
ra se sintió conmovida en su corazón y se arrodilló frente a Laura, sonriendo brintemente con
su hermosc rostro. -Conmigo a sudo, puede estar tranqu, se?ora.
Pol se quitó el traje y, con su alta y esbelta figura enfundada en una camisa nca y un chaleco
gris, se dirigió a cocina, con una elegancia que irradiaba riqueza.
Aunque ra era una invitada, se sintió un poco incómoda al ver a Pol, miembro de prestigiosa
familia García, cocinando para e en su propia casa. Así que decidió seguirlo a cocina.
-Permiteme ayudarte. En tu casa no tienes ni un cocinero, ?hasta cuándo neas cocinar todas
estas delicias tú solo? -dijo ra mientras observaba mesa llena de ingredientes de alta
calidad. Se remangó blusa con decisión, sintiéndose inspirada para cocinar.
-No te preocupes, todos los ingredientes ya están listos, y cocinar mariscos es rápido-respondió
Pol, miránd preocupado. Luego, en voz baja y con una tonalidad suave, agregó: ra, recuerdo
que eres alérgica al humo. La cocina puede llenarse de humo, así que sería mejor que vayas a
s de estar a har con mi madre.
ra se sobresaltó, sus ros ojos se desteron de asombro. -?Cómo sabías que soy alérgica al
humo?
-?Recuerdas cuando éramos ni?os? enzó Pol. -Julio te trajo a casa una vez, y él insistió en
hacer una barbacoa en el patio trasero. Después de un rato, empezó a salir humo y Julio se puso
nervioso y te sacó de allí, diciendo que eras alérgica al humo. Lo recuerdo muy bien. Julio estaba tan
preocupado y enojado en ese momento que incluso rega?ó a mi padre.
Pol sonrió con ternura. -Parece que eras ni?a mimada de Julio.
ra lo observó fijamente, sus ojos revban una mez de emociones indescifrables. Lentamente,
una sensación de amargura surgió en su corazón, ascendiendo lentamente a través de su garganta y
provocando que sus ojos se humedecieran ligeramente. E había estado junto a Alejandro durante
tres a?os, cocinando para él durante todo ese tiempo, pero él ni siquiera sabía
de su alergia al humo.
Sin embargo, Pol recordaba un peque?o incidente de hace más de una década.
-No te preocupes, estaré encantada de ayudar-dijo ra mientras se ponía junto a él frente al
fregadero yenzaba a manipr los ingredientes frescos con destreza.
N?velDrama.Org holds text ? rights.
1/2
Los ojos de Pol se oscurecieron ligeramente, su garganta se movió con una emoción contenida y dio
un paso más cerca de e.
-ra, gracias-susurró con voz ra, pero con un toque de gravedad. La situación de mi madre,o
has visto, es que su memoria está en retroceso. A veces, ni siquiera me reconoce, y otras veces
piensa que todavía soy un ni?o de siete u ocho a?os.
-Entiendo. Eso es uno de los síntomas del Alzheimer-suspiró ra profundamente.
-?Estarías dispuesta a pa?arme a alegra? Te estaría muy agradecido-continuó Pol,
miránd con preocupación.
Ambos se miraron sin previo aviso, y sus frentes chocaron levemente. Luego, ambos rieron.
Dentro de vi, reinaba una atmósfera cálida y alegre.
Fuera de vi, el frío era intenso y el viento del norte soba sin piedad.
Alejandro, firmeo un pr de hierro, permanecía de pie fuera de vi, con mirada fija en
cálida y brinte luz en su interior, con esperanza de que e saliera a verlo.
Sabía que e eventualmente saldría, ?verdad?
De repente, Alejandro sintió una sensación fría y húmeda en su rostro, una sensación que se filtraba
en lo más profundo de su ser, haciendo que todo su cuerpo temra. Miró hacia arriba lentamente, y
vio cómo los peque?os copos de nieve caían uno tras otro, derritiéndose en su rostro
pálido y entrando en sus ojos.
Estaba nevando.
Era primera nevada en Ciudad de México desde elienzo del invierno.
-ra, quiero estar contigo mientras disfrutamos de primera nevada juntos-pensó Alejandro
Alejandro exhaló nubes de vapor caliente y, temndo, sacó su teléfono celr para mar a
ra.