Chapter 587
Capítulo587
ra acababa de terminar de aplicar medicina para Alejandro cuando ingresó Adrían.
-Se?or Hernández, ?cómo se siente?
-Muy bien. Gracias a ra-Diciendo esto, Alejandro miró suavemente a ra.
ra se movía de undo a otro,
Este hombre, en el pasado, era tan fríoo un monje viejo y puro. Ahora, es todo coquetería, y
cuando veía más mínima oportunidad, siempre intentaba coquetear con e.
Era realmenteo molestar a los viejos, a los jóvenes, y a una hermosa donceo e en el
medio.
-Se?ora Pérez, muchas gracias.
Adrian estaba a punto de inclinarse hacia ra y darles gracias, ra se adntó rápidamente,
y lo ayudó a levantarse con ambas manos.
-Adrian, no seas tan formal, esto es lo que debería hacer.
-Se?ora Pérez, usted trata a Alejandro
sigue siendo tan amable- Adrían no era una persona
entrometida, y en este momento, no pudo evitar hacerle unentario.
-No me malinterpretes, siento devoción por el se?or Hernández porque es alguien importante
para el abuelo.
ra sonrió débilmente: -Todo lo que hago es por el abuelo.
Adrían sonrió forzadamente. Alejandro, por su parte, tenía una mirada dispuesta y sonrió
favorablemente.
Ya se había acostumbrado a sus pbras hirientes, de todos modos, por muy despiadada que fuera
con su boca, su cuerpo y susbios, siempre había actitud sincera con él.
-Se?or, si todavía se siente bien, por favor vaya al estudio, el se?or Hernández tiene algo que
quiere decirle.
Alejandro estaba ligeramente sorprendido: -Bien.
Volviéndose hacia ra, dijo en voz baja y suave: -Espérame aquí, volveré enseguida.
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-Hmph, quién quiere esperarte. Me voy ahora, jadiós!
ra levantó arrogantemente el mentón y pasó rozando a Alejandro.
Al hombre le dio un vuelco el corazón y sintió tentación de ir a coge de mano y deja atrás.
Pero sólo apretó losbios con expresión rígida, observó salir de habitación.
Adrian vio que el alma de Alejandro estaba a punto de seguir a se?orita Pérez, su mirada ardiente
quería atrapa en una red de sedión, y aunque estabacido, también tenía
algo quementar.
-Adrian, al verme asi, ?note parece ridiculo? -Alejandro soltó una amarga carcajada.
Desde ni?o, había tratado al Adriano a un hermano.
-No, se?or.
La mirada del Adrian reflejaba dulzura de un anciano mientras decía suavemente: -Yo también
quiero felicitarte por haber finalmente entiendo tus sentimientos. Ahora que eres soltero, y
se?orita Pérez también lo es, aún tienes una oportunidad.
Espero que esta vez sea capaz de amar a se?orita Pérez tantoo e te amó en el pasado.
Espera y seguio e lo trató. La se?orita Pérez es una chica muy buena, por favor, no
vuelvas a defraudar.
Adrían, terminó de har y se inclinó profundamente ante Alejandro.
De repente, Alejandro se atragantó, sus finosbios temron ligeramente, una lágrima brotó del
extremo de su ojo, y luego se obligó a contene: -Adrían, dices que todavía tengo una
oportunidad con ra
?verdad?
Adrian, al escuchar esto preocupado por ra, se aferró al brazo de Alejandro, rogándole que no
dijera nada. Sus ojos reflejaban preocupación.
Sus ojos estaban enrojecidos y su cuerpo temba al har. -Se?or, el camino que tenemos por
dnte puede ser difícil, pero por favor, pase lo que pase, no vuelvas a abandonar a se?orita
Pérez.
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Alejandro entró s en el estudio de Fernando.
La puerta de habitación acababa de cerrarse, y en esquina des escaleras, delicada y ra
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pasos ligeros y ágiles mientras caminaba hacia entrada del estudio.
E miró a izquierda y a derecha, y entonces puso lentamentes orejas en puerta, rotando
sus ojos negros.,