Chapter 569
Capítulo569
ra vio cómo el débil cuerpo de Alejandro se inclinaba hacia e y, por instinto, abrió los brazos
y lo abrazó con fuerza. De repente, sintió una sensación húmeda y caliente en palma de su
mano, y su corazón dio un vuelco. Lentamente, levantó mano y abrió palma para encontrarse
con una horrenda vista: una gran cantidad de sangre.
ra viosrgas y horribles marcas de látigo en amplia espalda de Alejandro, su camisa
nca ahora te?ida de un rojo profundo. Sus pups se contrajeron de inmediato, y una ira
incontrble creció en su interior. Sus hermosos ojos briban con un frío prante y aterrador.
-Alejandro, ?cómo estás?
-?Estas preocupada por mi? -Alejandro, con el rostro cubierto de sudor, se apoyó cómodamente
en su abrazo,
?No digas tonterías! -ra no pudo contrr su emoción y lo reprendió de inmediato.
El corazón de Alejandrotió con fuerza, y con una sonrisa irónica, se pasó lengua por losbios.
-Gracias, ra.
-?Cáte! -ra estaba furiosa, sus ojos bellos mostraban un tierno brillo.. -Tu herida no es
ligera en absoluto, no quiero escucharte har.
Alejandro sonrió amargamente y le dijo cerca de su oído. -Está bien.
Al ver cómo ra aparecía de repente, todos quedaron atónitos. Noa, que había estado observando
en oscuridad, estaba emocionada y lágrimas calientes llenaron sus ojos.
Pero Ema y Leona tenían expresiones incómodas.
-Enrique, tu casa está bastante animada hoy. Si hubiera llegado un poco más tarde, me habría
perdido este gran espectáculo, ?verdad? – ra mostró una sonrisa burlona, pero sus ojos afdos
cualquiera se sintiera incómodo.
Algunos de los sirvientes que entendieron bromaenzaron a reírse en voz baja.
ra sostuvo a Alejandro firmemente y dijo con calma: -Dicen que los trapos sucios sevan en
casa, pero es primera vez que veo a alguien golpear a su hijo sin importarle imagen de su
familia, ?y además reúne a tanta gente! ?Por qué no desnudas a Alejandro y lo cuelgas en gran
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periodistas de Ciudad de México, y tu fama se extenderá aún más.
Las risas de los sirvientes quienes estaban presentes se hicieron más evidentes. Alejandro no
pudo evitar sentirse conmovido por estas pbras.
Esta menuda mujer, ?siempre está pensando en cómo torturarlo?
Enrique detestaba profundamente a esta joven. No sabía cómo Julio había criado a esta hija suya,
que no mostraba ningún respeto por los mayores y carecía de educación.
–
?ra! Ema, apoyándose en presencia de su esposo y sintiéndose respaldada, no pudo
contenerse y saltó para enfrentar a ra. La tradición de familia Hernández, ha sido así
durante décadas. Los jóvenes queeten errores deben aceptar sin condiciones el castigo
familiar. Mi esposo y nuestro patriarca también pasaron por esto. Cuando llegó generación de
Alejandro, también se espera que lo haga. Además, esto es un asunto de familia Hernández. Tú y
Alejandro ya están divorciados, ya no eres parte de familia Hernández. ?Qué estás haciendo,
metiéndote en esto? ?Con qué derecho?
ra, sabiendo que esta mujer maliciosa diría algo así, mantuvo calma ante el interrogatorio.
Alejandro, incapaz de soportar que Ema maltratara a su mujer, estaba a punto de har cuando…
-Irene no puede contrrlo, ?cómo no estoy con Alejandro entonces no puedo ayudarlo?