Chapter 563
Capítulo563
Enrique frunció el ce?o y preguntó con voz firme: -?Qué estás diciendo? ?Qué rción tengo yo
cons mujeres de Julio?
-En aquel entonces, antes de conocerte, tú eras uno de los ionistas detrás de escena en
estación de televisión TS, y en ese momento, coincidió con el auge de fama de Luz-dijo Ema.
Además, los rumores sobre tu patrocinio a Luz se extendieron ampliamente en TS, y se te vio en
contacto con Luz en privado. ?Realmente no tuviste nada con e?
Cuando Ema pensaba en Luz, no podía evitar sacar aión este asunto, y sus ojos se enrojecían
de rabia. En ese entonces, eligió a Enrique no solo porque era el hijo del grupo Hernández, sino
porque gente haba de élo el hombre detrás de e, el hombre de Ema. Todo lo que Luz
tenia, e se lo quería arrebatar. Y si no podía arrebatarlo, lo destruiría con sus propias manos.
La frente de Enrique se frunció aún más, y una mirada de disgustoenzó a aparecer en sus ojos.
-Entre Luz y yo, no hubo nada.
Ema se sintió intimidada por mirada sombría de Enrique y tuvo dificultades para respirar.
-Si realmente hubiera algo entre nosotros, ?crees que habría dejado a Luz y me habría casado
contigo? No soy el tipo de hombre que tiene aventuras fuera de casa y no se atreve a traer a una
mujer a su hogar-dijo Enrique con una voz lenta y tranqu.
Elentario, a primera vista, no parecía tener problemas, pero a los oídos de Ema, sonaba
Material ? N?velDrama.Org.
extremadamente hiriente. Se sentíao si fuera solo una sustituta de Luz, que Enrique había
tomadoo segunda opción.
-Así que, en ese momento, ?todavía tenías sentimientos por e? ?Aún no has superado eso, ?
verdad? – Ema sacudió con fuerza el brazo de Enrique, con lágrimas en sus brintes ojos. -?
Enrique! ?Esa mujer es una mujer despreciable! En aquel entonces, tuvo rciones con muchos
ejecutivos de industria del entretenimiento y se arruinó vida cons drogas. Una mujero
e, cualquier hombre que se le acerque arruinará su reputación. ?Cómo puede ser digna de ser
siquiera amante de Julio?
Mientras Enrique escuchaba sus pbras, inexplicablemente, se sintió muy incómodo.
En aquellos días, él ciertamente conoció primero a Luz y luego a Ema. En ese momento, sin
importar su fama, belleza o habilidades actorales, Ema quedaba en segundo no enparación
con Luz. En su mente, Luz no era en absoluto persona despreciable que Ema afirmaba que era.
1/1
retiró de industria del entretenimiento, él creía que había sido victima de una trampa y no
despreciaba por ello.
-Conozco a Luz y sé qué tipo de persona es-dijo Enrique. -Además, si realmente fuera tan
despreciable, ?crees que Julio se habría casado con e?
La expresión de Enrique se volvió aún más fría mientras continuaba: -En aquel entonces, sentí
lástima por Luz. Fue excluída y maltratada por suspa?eros artistas en el escenario, yo
ionista y uno de los due?os de TS, y e siendo una promisoria artista de TS, cuida un poco
era lo correcto. No entiendo por qué sacas aión los chismes de hace veinte a?os. Nos
casamos porque me entendiste, me aceptaste y fuisteprensiva. No deberías cuestionar mi
elión ahora.
-Repetir constantemente cosas sin sentidoo estas solo me hace dudar de, que si en verdad
eres persona que creía que eras cuando te elegí-dijo Ema, con los ojos muy abiertos y los rasgos
de su rostro tensos.
Las pbras de Enrique hirieron profundamente,o un cuchillo atravesando su corazón y
destrozándolo porpleto.
-Enrique, he estado contigo durante tantos a?os. Estuve embarazada de tu hijo en ese entonces y
soportés bus y falta de reconocimiento. ?Cómo puedes mirarme de esta manera?
Cuando vio a Ema llorar, Enrique finalmente se andó, suspirórgamente y acarició su espalda
temblorosa.
-No llores, fui un poco duro en mi tono. No lo tomes a mal.
Antes, Ema no habría cedido tan fácilmente a su intento de reconciliación, peros circunstancias
habían cambiado y había aprendido a aceptar oportunidad cuando se presentaba.
Entonces, apartó su enojo y abrazó a Enrique, apretándolo contra su pecho mientras temba
ligeramente. -Enrique, no te enfades conmigo. Solo te amo demasiado, me preocupaba que me
rechazaras.
Con esas pbras, Ema selló susbios empapados pors lágrimas con un apasionado beso.
Enrique, cansado de discusión, cedió ante su afecto y ternura, y mirada de enojo en sus ojos se
desvaneció porpleto.
Ema agarró corbata de Enrique y, deshaciéndose de su bata de dormir, los dos avanzaron hacia