Chapter 560
Capítulo560
El resndor dorado del sol poniente, a través des brintes ventanas de cristal, caía
suavemente sobre sus sombras entrzadas, apasionadas y deslumbrantes, dejando un suave
destello de amor.
Tan gentilo ese profundo beso.
ra fue besada por el hombre, hasta que sus mejis se enrojecierono rosas, aturdida y
entumecida, sintiendo hormigueo en cada terminación nerviosa.
Al principio, todavía tenía fuerzas para golpear con fuerza el pecho y los hombros del hombre con
sus delicados pu?os. Gradualmente, sin embargo, su fuerza abandonó y el hombre, dominado
por sus feromonas dominantes, dejó sin aliento, con respiración entrecortada ys piernas.
temndo, retrocediendo paso a paso.
El cuerpo suave de ra fue presionado por Alejandro contra mesa, ys cosas sobre mesa
cayeron al suelo de manera caótica.
E emitió gemidos entre losbios entrzados,o si estuviera luchando, pero también.
suplicando. Alejandro, tentado por e, tenía los ojos enrojecidos,s puntas des orejas tan rojas
Alejandro juró que solo había besado de esta manera a una mujer en toda su vida, y esa mujer era
ra.
También juró en secreto que nunca volvería a hacerlo con otra mujer en su vida.
-?Maestra!
La puerta del estudio se abrió de golpe, y se?ora Celeste entró a toda prisa.
Al ver a ra y Alejandro en una escena tan apasionada, sus pups se dtaron
instantáneamente y se tapó boca.
Al segundo siguiente, gritó a pleno pulmón, haciendo que el techo casi se derrumbara.
-?Alejandro! ?Tú, viejo pervertido, qué demonios estás haciendo! ?Suelta a mi maestra!
ra abrió sus ojos entrecerrados y,o si hubiera despertado de un sue?o, apartó bruscamente
a Alejandro.
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Luego, con un movimiento especialmente suave, le dio una bofetada en cara. El sonido resonó con
fuerza, y meji izquierda de Alejandro se hinchó, dejando a Celeste atónita.
A pesar del ardor en su meji, Alejandro levantó ligeramenteisura de losbios,
mostrando una expresión extra?amente centera.
Si Alejandro no fuera tan guapo, cualquiera lo habría considerado un pervertido.
-Alejandro, ?fuera de aquí, ahora mismo! ?No quiero verte! -gritó ra.
ra tenías mejis sonrosadas por el beso, sus ojos briban y susbios mostraban un rubor
avergonzado, mientras que en los ojos de Alejandro se profundizaba sonrisa.
A pesar de que todavía habia rastros de su afecto en ese beso, e lo estaba echando.
-?Vete! – ra gritó de nuevo, su pecho agitándose con indignación y vergüenza.
—Bien, cuando termines con tus asuntos, vendré a verte de nuevo-dijo Alejandro.
?Qué estaba diciendo este hombre? ?Quién quería verlo?
Alejandro lenzó una última mirada profunda antes de salir renuentemente.
Pasó junto a Celeste, dejando atrás su agradable fragancia a abeto.
E estaba atónita, incapaz de reionar en su sorpresa. Cuando finalmente pudo recuperarse,
Alejandro ya se había ido sin dejar rastro.
-?Maestra! ?Estás bien? -exmó Celeste, corriendo para ayudar a ra, quien estaba un poco
tambaleante, con los ojos enrojecidos de rabia, a punto de llorar. ?Maestra, él te está molestando,
deberíamos mar a policía!
-No pasa nada-dijo ra mientras se sujetaba el pecho, donde su corazóntía desbocado.
Suspiró suavemente. Piensa en elloo si un perro nos hubiera mordido, olvídalo.
Celeste se quedó repentinamente perpleja, observando mirada esquiva de su maestra. Entonces,
abrió sus brazos y abrazó a ra.
-Maestra, por favor, dígame verdad. ?Aún no lo ha superado?
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