Chapter 552
César se sintió abrumado y dijo: -Alejandro, ?también estoy preocupado por ti! La rción entre
usted y se?ora ra está progresando muy lentamente. ?Podré ver el día en que se reconcilien?
La última vez, se?ora ra pasó realmente mal, por lo tanto, sigue siendo fría contigo. En
estos días, solo me ma para preguntar cómo estás,o parte de sus deberes, pero ni siquiera
ha venido a verte. Me duele verte así.
Recordó los viejos tiempos cuando, cada vez que Alejandro regresaba a casa, se?ora ra solía
preparar una mesa llena de deliciosaida, y esperaba afuera de mansión con entusiasmo
hasta que él llegaba. En ese entonces, e lo amaba con todo su corazón y su mundo giraba en
torno a él.
Ahora, cuando miraba a Alejandro, sus ojos eran tan fríos que incluso los demás se sentían
asfixiados. Muchas cosas se habían perdido para siempre y nunca podrían ser recuperadas.
-No importa- Alejandro finalmente suspiró después de unrgo silencio, y apretó los pu?os sobre
sus rodis en un gesto de desesperación. -No importa cómo me trate en este momento, no
abandonaré.
En ese momento, alguien golpeó puerta y voz de su secretaria se hizo oír: -Alejandro, Rodrigo
está aquí.
-Permítele entrar.
Material ? N?velDrama.Org.
Con un aire desafiante, Rodrigo entró en habitación. Vestía un traje a medida tan nco, que
parecía casio si no llevase nada debajo. Mostraba su bronceada y musculosaplexión, con un
cor de tino colgando de su víc y una expresión de traviesa provocación en su rostro. Era
única persona en toda Ciudad de México que podía vestirse de manera tan sexy y lujosa.
-Hombre, te ves en buena forma. Parece que poción mágica de ra funciona de maravi-
Rodrigo se sentó de manera rjada en el sofá, aliviado al ver que Alejandro lucía mejor. Desde
última vez que Alejandro le había confesado su amor por ra, Rodrigo pensó que podrían
reconciliarse.
El corazón de Alejandrotió con gratitud, al escuchars pbras de Rodrigo, pero levantós cejas
con desprecio mientras miraba a Rodrigo. -Si vuelves a vestirte de manera tan indecente, no
te dejaré entrar ens instciones del grupo Hernández.
-??Por qué no? – preguntó Rodrigo.
-Este es mi lugar de trabajo, no un lugar al que puedas venir vistiéndote asi-Alejandro miró sus
documentos nuevamente -No quiero que haya malentendidos. César no pudo evitar reir ante
respuesta de Alejandro.
Rodrigo parpadeó sus ojos estrechos y finalmente entendió situación. Exmó —?Voy a tu
oficina de todos modos! ?Realmente puedes contrrme?
César, incapaz de contener risa, se rio cada vez más.
-Bien, no tengo tiempo para char contigo. ?Qué necesitas de mi? – preguntó Alejandro.
-?Ves esto? – Rodrigo sacó una invitación de su bolsillo y agitó triunfalmente.
-?Qué es eso?
-Una invitación personal que ra me envió, invitándome a fiesta de cumplea?os de tercera
se?ora de Julio este fin de semana.