Chapter 525
Capítulo525
La mirada prante de ra barrió instantáneamente habitación, y Rodrigo retrocedió un
paso, bajando cabeza de inmediato.
César se apresuró a acercarse. -Se?ora.
ra frunció el ce?o.
-?ra! Alejandro fue tradado a este hospital, ya tenía miedo de que se preocupara por su
herida y eso afectara su recuperación-murmuró César tímidamente.
La actual se?ora ya no tenía ternura y sumisión que solía mostrar en familia Hernández.
Ahora era dominante y afda, y cada vez que enfrentaba, César se sentía nervioso.
-Alejandro es bastante considerado. ?Quién dijo que me preocuparía por él? – ra levantó el
ce?o y se rio fríamente.
-Si no se preocupa por nuestro Alejandro, ?por qué vino tan rápido a buscarlo? – César levantó
cabeza con valentía y le respondió.
ra frunció el ce?o enojado.
Alejandro estaba recostado en cabecera de cama, susrgas pesta?as se movieron
ligeramente, yisura de susbios se curvó imperceptiblemente.
César, por lo general, era un poco torpe y a veces no hacía bien su trabajo, pero en este momento
había elegidos pbras adecuadas. Parece que necesitará un aumento de sueldo.
-Todos ustedes, salgan-ordenó ra fríamente.
-Se?orita,
Aarón mostró preocupación en su rostro yenzó a har, pero e lo interrumpió. -Aarón, tú
también retirate.
Cuando ra da una orden, nadie se atreve a desobedecer. Los tres hombres salieron en f y
cerraron puerta detrás de ellos.
Con puerta cerrada, ra se acercó a Alejandro. Aunque fruncía el ce?o, sus ojos mostraban en
parte enojo y en parte preocupación.
–He revisado tu expediente médico. Fue un golpe muy grave. Si el rescate se hubiera retrasado un
This text is property of N?/velD/rama.Org.
poco, tus órganos internos habrían sufrido una hemorragia masiva, lo que habría puesto en peligro
tu vida.
-Pero no tengo heridas graves, y tampoco estoy muerto-dijo Alejandro con voz suave y un tono de
voz nasal que tenía un toque sensual, mientras miraba fijamente a los ojos de ra con ternura y
profundidad. ra, no olvides que he estado en el campo de bata. He probado todo tipo de
amarguras y he sufrido heridas. Esto no es un mayor problema para mí.
La mirada intensa de Alejandro hizo que ra sintiera un breve ardor en su interior. En su mente,
de repente, apareció imagen de ellos dos luchando juntos.
A pesar de que ra demostraba serenidad, cada vez que recordaba esos apasionados a?os en los
que lucharon juntos en medio de bs y explosiones, su corazón se aceleraba, sus palmas
sudaban y su respiración se volvía agitada.
-Aprecio mucho que me hayas salvado, pero no necesito que llegues a este extremo. Si estás herido,
podrías haberme dicho, podría haber buscado una forma de curarte-dijo ra con una
mirada prante y una voz temblorosa.
-La razón por que te evité ya fue mencionada por César-respondió Alejandro con indiferencia,o
si no fuera un asunto importante.
-?Estás herido en espalda? Desabrocha tu camisa y date vuelta-ordenó ra, ignorando sus
pbras intrigantes. Su actitud seguía siendo fría y dura. -Rápido, ?qué te pasa? ?Un hombre grande
como tú tiene vergüenza? ?Todavía puedo aprovecharme de ti?
Alejandro sonrió amargamente. -Hace tres a?os, realmente quería amarte, pero nunca me diste
oportunidad-dijo ra, cons mejis ligeramente sonrojadas después de sus pbras.
Alejandro también se sorprendió por un momento y sintió una amarga sensación de culpa. La
atmósfera se volvió incómoda de nuevo.
Desabrochó uno por uno los botones del uniforme hospitrio, se quitó camisa y mostró su cuerpo
desnudo, lleno de músculos bien definidos y una piel marcada por cicatrices que maban atención.
ra ya había visto el cuerpo de Alejandro antes, pero todavía se sorprendía de lo bien cuidada que
estaba su figura cada vez que lo veía.
Sin poder evitarlo, ra tragó saliva y ordenó fríamente: -Ponte boca abajo.