Chapter 512
Capítulo512
La madre biológica de ra había fallecido muy joven, y desde peque?a fue criada pors tres
se?oras. Cuando era joven, María solía pa?a a practicar boxeo, montar a caballo, tiro con
arco, y escda, los cuales se convirtieron en sus pasatiempos. Y gracias a ese pasatiempo, ahora
estaba demostrando su valentía.
Cuando ra, vio que estaba a punto de alcanzar cima de monta?a, de repente sintió una fuerte
sacudida debajo de e, y escuchó un retumbante estruendo en sus oídos. Innumerables fragmentos
de roca seguían cayendo hacia abajo, ?otro deslizamiento de tierra estaba ocurriendo!
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-?Dios mio! ?Después de hacer tantas buenas obras, donar tanto dinero y acumr tanta virtud, esto
es lo que obtengo?
De repente,s rocas debajo de sus pies se desprendieron, y todo su apoyo desapareció en un
instante.
-??Dios mio bendito, ayúdame!
Miró con terror, sintiendo que desesperación invadía. Estaba a punto de caer por el abismo sin
fin, enfrentando una muerte segura y desintegración de su cuerpo.
Una lágrima de descontento se deslizó porisura de sus ojos cuando cerró los ojos resignada.
-?ra!
Al siguiente segundo, unas manos grandes y ásperas agarraron bruscamente por mu?eca y
detuvieron en seco.
ra sintió que su caída se detenía de repente y abrió los ojos lentamente. Cuando se encontró con
detenerse al mismo tiempo.
-?Alejandro.!
?Era un sue?o? ?Una ilusión?
Su corazóntía descontrdamente, golpeando sus costis rítmicamente.
-No tengas miedo, estoy aquí Alejandro, con su mirada ardiente, se posó en el pálido rostro de
ra, mezndo miedo, ansiedad, alegría y preocupación. Todas esas emociones se entrzaron,
atrapando su corazón palpitante.
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Sudaba intensamente, con su mano izquierda aferrada al barro del suelo mientras sostenía
mano derecha de e, sus nudillos ncos mostraban un ligero temblor. Sentía que sus cuerpos
seguían deslizándose hacia abajo y sabía que el peligro aún no había pasado.
Era muy probable que ambos murieran juntos.
–
-Alejandro… ra susurró su nombre,s lágrimas fluían por sus pálidas mejis sin que e se
diera cuenta. -No quiero morir.
A lorgo de este camino, había escdo hasta aquí y superado sus propios límites, siempre
mostrándose fuerte. Pero en el momento en que vio a Alejandro, sintió que dura coraza que
envolvía su cuerpo y su mente se quebraba por sí s.
La valiente se?orita, que solía ser estaba llorando. Alejandro, con dolor en sus profundos ojos
oscuros, sentia que toda su sangre fluía hacia ra.
-Tendrás todo el tiempo para llorar después, jahora usa todas tus fuerzas para subir! – Alejandro
tiró de ra con fuerza mientras e hacia todo lo posible para escr hacia cima.
-?Rápido! ?Este lugar también se está derrumbando! – Alejandro gritó desesperadamente.
–
-?Lo sé! ?Estoy edo lo más rápido que puedo! ra respondió con los ojos enrojecidos y
lágrimas en sus mejis, lo que hacía aún más adorable.
En ese momento, un relámpago iluminó el cielo, arrojando una intensa luz sobre el rostro de ra.
Alejandro sintió un dolor repentino en cabeza. Bajo su vista borrosa, ra parecía haberse
convertido en una ni?a de once o doce a?os.
Hubo voces familiares pero extra?as resonando en su mente.
-Peque?a, ?cómo te mas?
-Dado que no quieres decirlo, te maré Irene.
Alejandro abrió los ojos con asombro, sus oídos resonaban y su cabeza giraba.
Los recuerdos enterrados en lo más profundo de su mente se desatarono un torbellino,
llenando sus ojos de lágrimas.
?Irene! Resultó que e era misma ni?a que había salvado hace trece a?os en este lugar, cuando
estuvo al borde de muerte.