Chapter 454
Capítulo454
?Alejandro tembló intensamente!
En algún momento fueron marido y mujer, pero ahora e se encuentra enfrentada a él con un
cuchillo en mano.
La afda hoja, de navaja de mariposa aún no había tocado su piel, pero ya había atravesado su
corazón.
-La última vez que amenaza-e a alguien con un cuchillo fue a Rodrigo. Aunque él tuvo el buen
sentido de mantenerse alejado de mi-ra inclinó cabeza, sus ojos fríos y desprovistos de
piedad o deseo, -Imagino que te sientes tan puro, Alejandro, que no necesito apu?rte para que
entiendas situación.
-?Qué tiene él que sea tan bueno? – Alejandro ignoró su amenaza y preguntó con voz ronca.
-?Qué dijiste? – E parpadeó, sorprendida por un momento.
-Pol. ?Qué tiene de bueno? – Alejandro con los ojos enrojecidos se acercaba paso a paso.
Incluso sabiendo lo que e tenía en su mano, incluso sabiendo que era capaz de cualquier cosa,
no podía preocuparse por ello.
-Alejandro, ?al?jate! – ra abrió los ojos ampliamente, retrocediendo, pero el cuchillo de
mariposa en su pecho no se retiró ni un poco. -?Crees que no me atrevo a tocarte?
-?Por qué elegiste estar con él? ?Fue solo para vengarte de mí?
Alejandro miró intensamente, su voz temba y sonaba ronca. No notó que punta del cuchillo
había perforado su traje y prado en su piel.
-?Y si no estoy con él, debería estar contigo? ?Por qué estás tan enojado? ra encontró
pregunta más ridíc para hacerle. -Además, no eso si no hubiera estado contigo. ?No me
echaste a patadas hace tres a?os?
All content is property ? N?velDrama.Org.
Cada pbra de ra erao una pu?da en el corazón
Alejandro inhaló profundamente, sintiendo el dolor en su pecho arraigarse y extenderse por todo su
cuerpo. Y, tristemente, todas sus pbras eran verdaderas. Eran crueles y dejaban a Alejandro
impotente.
-?ra!
ra sintió un apretón en el corazón, volteó cabeza y vio a Pol, a solo unos pasos de distancia,
esperánd ansiosamente.
-ra, todavía te sientes mal. ?Puedo llevarte al hospital? – Pol extendió una mano con suavidad,
sus ojos llenos de preocupación.
En lugar de confrontar violentamente a Alejandro en frente de ra, Pol optó por una estrategia
diferente: mostrarse cari?oso y protector, haciéndole saber a ra quién es persona que más
cuida.
-De acuerdo. Vamos.
ra, con gracia, guardó el cuchillo de mariposa y se dirigió hacia Pol sin mirar atrás. Parecía que
ya había tomado su decisión entre él y Alejandro.
Quién fue dejado atrás era evidente.
Alejandro quedó rígido en su lugar, en una situación triste y absurda.
ra se acercó a Pol, pero no le tendió mano para que él tomara. Su tono era suave mientras
decía: -Vámonos.
Las yemas de los dedos de Pol temron ligeramente mientras retiraba su mano, -De acuerdo.
Ambos caminarondo ado,o una pareja perfectamente a juego, y se marcharon sin
preocuparse por mirada desda de Alejandro.
No fue sino hasta que el pasillo quedó vacío que Alejandro alzó lentamente mano para cubrir
herida que no sentía dolor, su mirada reflejaba angustia.
-ra, solo quiero que me mires.
Pol llevó a ra rápidamente al hospital. Cuando llegaron a entrada, e ya no podía bajarse del
coche. Se aferró al abdomen con fuerza, con mente en nco, su rostro delicado y hermoso
Su estómago nunca había estado bien. Las secus de los días de médica en medio del caos de
guerra habían perturbado su regridad alimenticia.
-?Pol! ?Voy a buscar una si de ruedas de inmediato! – Su secretaria estaba sudando de
preocupación.
-No es necesario, yo lo hago.
Pol salió primero del coche, se inclinó y sacó a ra del vehículo en sus brazos. Rápidamente,
caminaron hacia el hospital.
-Duele-ra respiraba ligeramente, débilmente apoyada en él.
-ra, última vez me dijiste que no te abrazara sin permiso.
Pol sostuvo su cuerpo delicado con firmeza,o si quisiera que e se fundiera en su pecho.
Pero no tengo opción esta vez, ra. Por favor, no me culpes, ?de acuerdo?
Su tono estaba lleno de ternura, con un matiz de persuasión.
–
Su secretaria, aldo, estaba atónita. Pol, conocido por su frialdad y falta de emociones, ?cuándo se
había vuelto tan tierno y sumiso con una mujer?
Después de una noche de sufrimiento, finalmente pusieron un suero intravenoso a ra, quien
finalmente cayó dormida en cama del hospital.
Quizás debido a loszos de infancia o debido a su agotamiento, a pesar de su naturaleza
cautelosa hacia los hombres desconocidos, esta vez ra permitió a Pol permanecer a sudo.