Capítulo 436
Capítulo436
Los invitados ingresaron a otra s, preparándose para asistir a subasta.
ra se alejó de los medios y se retiró, evitando atención y buscando tranquilidad en el pasillo.
-Se?orita-Aarón apareció apresuradamente a sudo, con preocupación en sus ojos: -?Está bien?
-Son solo unos periodistas molestos, ?qué podría pasar? ?Creen que pueden causar mucha
conmoción?
ra mantuvo calma, frunciendo ligeramente el ce?o: -En este momento no deberías estar a mi
-Pero… estoy preocupado por usted.
La voz de Aarón estaba llena de impaciencia, casi ronca: -Esos periodistas obviamente están aquí
con ms intenciones, enviados para provocar problemas. Siempre están resaltando nuestras
debilidades para humi.
-Eso es normal, ?no? Cuando organizas un evento benéfico, ?Acaso los periodistas deberían venir a
elogiarte?
ra cruzó los brazos sobre el pecho, su expresión tranqu y serena: -Además, no hay problema
ens preguntas. Hay ciertos problemas de gestión de mi parte, y algunas personas ms se
aprovechan de mi descuido para obtener ventaja. No puedo culpar a los demás por eso.
Personas malintencionadas.
Aarón empezó a imaginarse escena, visualizando a Ema y su hija.
-Sin embargo, hay algo que no estoy de acuerdo contigo. Es cierto que esos periodistas fueron
enviados, pero no para difamarme, sino para ayudarme.
ra se recostó contra pared, sus dedos se movían lentamente sobre su brazo: -Así que deja
que Leona se sienta orgullosa, deja que cause problemas.
Lo que mejor sé hacer, es permitir que mis oponentes crean que tienen el mundo en sus manos y
luego hacer que caigan estrepitosamente cuando menos lo esperen. Jaja, es interesante.
Aarón miró los ojos oscurecidos de su se?orita y se dio cuenta de que era igual de imcable que el
Sr. Pérez. Un escalofrio recorrió su espalda.
Esta rosa podría ser hermosa, pero tenía espinas venenosas.
Aarón todavía tenía que ocuparse des tareas en s de eventos, por lo que se apresuró a
regresar.
Hasta este momento, ra había estado ocupada con el evento durante todo el día; apenas había
una s gota de agua.
Con el estómago vacío, se dejó caer en el sofá, se quitó los tacones y mostró sus pies pálidos.
Su cuerpo se desplomó de maneramentable, se encontraba hambrienta y exhausta.
-Tengo hambre… estoy tan hambrienta….
ra murmuró débilmente mientras cerraba los ojos.
De repente, captó un tenue aroma a chocte, que envolvióo una fragancia embriagadora.
Parecía que su hambre estaba causándole alucinaciones. Arrugó su nariz de manera adorable,
-?Solo olerás, pero noerás?
Oyó, una voz suave con un tono bajo y frío,o si llevara consigo un trozo de hielo sólido.
El corazón de ra dio un vuelco y abrió los ojos de repente.
Sus ojos entrecerrados se encontraron con mirada profunda y enigmática de Alejandro, que
poseía unos ojos que se ocultaban ens estres y constciones.
No se puede negar que esos asombrosos y hermosos ojos tenían un poder indescriptible sobre e,
sin importar cuándo ni dónde.
En este momento, ra reposaba de costado en el sofá, mirando a Alejandro arrodido frente a
e con una rodi, sosteniendo un pastelito de chocte.
E apretós manos vacías sobre su vientre vacío involuntariamente.
Habían estado casados durante tres a?os, y Alejandro nunca había cedido ante e ni inclinado
cabeza en su dirión.
Durante el tiempo en que e lo amó en secreto, persona que lloró se sintió agraviada y
Mientras sus pensamientos vban, sus ojos se humedecieron y su respiración se volvió agitada.
Alejandro mantuvo su posición arrodida en el suelo, viendo que e no reionaba, frunció
ligeramente el ce?o y preguntó: -?No tenías hambre? ?Por qué no estásiendo? Este es tu sabor
favorito, de chocte. No te preocupes, no está envenenado.
-No.
Una emoción inexplicable obstruyó su garganta, sintiéndose afligida y agraviada nuevamente.
-Alba dice que tu estómago nunca ha estado del todo bien. Dejar que pase demasiado tiempo sin
-Te lo dije, no.
Exclusive content ? by N?(v)el/Dr/ama.Org.
?Crack!
ra repentinamente agitó sus manos, sus ojos enrojecidos, y el pastel ens manos de Alejandro
voló por los aires y se estrelló en el suelo a lo lejos.
-?ra!
El pastel aterrizó destrozado roto en el suelo.
Los ojos oscuros de Alejandro se abrieron de par en par, una ira ardiente se elevó en su corazón;
sensación de decepción fueo un cubo de agua hda que le recorrió desde cabeza hasta los
pies, envolviendo cada parte de su cuerpo.
Lo que se rompió no fue solo el pastel, sino también su corazón.
-ra, ?estás loca? ?O simplemente no tienes respeto?
ra se levantó lentamente, ya no sentía hambre, estaba abrumada por una mez caótica de
emociones y resentimiento: -Te detesto, y detesto aún más que me muestres atención cuando no
es necesario.
Alejandro ?Sabes que tu actitud hacia mí en este momento es prácticamente igual a insultarme?