Capítulo 370
Capítulo370
Desde peque?o, prácticamente ninguna mujer había logrado hacerlo sentir tan derrotado, incluso
Beatriz, que lo había utilizado y traicionado en el pasado, solo le causaba desprecio.
Mirando s del hotel frente a él, renovada y más ordenada que antes, Alejandro esbozó una
sonrisa amarga. En el pasado, ra, parecía ser una joven que no conocía el mundo y era
obediente. Aunque nunca menospreció por su origen rural, sus mundos parecían estar muy
distantes y no podían fusionarse.
Y ahora, de repente, se dio cuenta de que tal vez era quien había estado desubicado. Erao si
estuviera persiguiendo constantemente algo que no podía alcanzar.
Finalmente se dio cuenta de que los tres a?os de matrimonio quepartieron fueron cuando
ra dejó dedo su orgullo y dignidad, y se quedó a sudo. Ese período fue cuando estuvieron
más cerca.
La gente de alta posición nunca fue él.
En ese momento, Aarón estaba precisamente explicando los arreglos de trabajo a dos ejecutivos del
hotel cuando casualmente se volvió y vio a Alejandro de pie en el vestíbulo, atrayendo
atención.
Parpadeó sorprendido y su expresión se volvió más sombría.
-Está bien, ustedes dos ocupen sus propias tareas por ahora.
-Sí, Aarón.
Después de que los dos ejecutivos se marcharon, el rostro de Aarón se volvió frío, avanzando con
paso decidido hacia Alejandro.
-Alejandro, el restaurante está a izquierda, el salón a derecha y cafetería en el tercer piso.
Si deseas una habitación, el personal de recepción está disponible para ayudarte.
-Quiero ver a ra- Alejandro dijo directamente, con su rostro sin expresión, y examinando el
área a su alrededor con indiferencia.
-Alejandro, ra es jefe, no cualquiera puede ve- Aarón rio fríamente, sus ojos mostraban un
profundo resentimiento.
Si este no fuera un hotel, ya habría ordenado que sacaran a Alejandro.
-No importa lo que digas, ya mismo tengo que ver a ra- Alejandro lo dijo sin reservas, notó que
su piel se volvía más gruesa, ya no era persona que se encogería ante humición en el
pasado, ahora estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para quedarse. De cualquier manera, ser
reprendido no le haría perder nada, pero si no podía ver a ra, esta noche le sería difícil conciliar
el sue?o.
-Alejandro, se?orita no estará dispuesta a verte. Tu presencia afectaría su buen estado de
ánimo durante todo el día- Aarón miró furiosamente a Alejandro, apretando los dientes con
firmeza, emitiendo una orden de expulsión con voz gélida, -Si aun te queda alguna pizca de
sensatez, vete de aquí ahora mismo. Mientras yo esté aquí, no te permitiré vera se?orita.
-De acuerdo, pero entonces que ra venga personalmente a decirmelo- La mirada del hombre
era fríao el hielo, sin ceder en absoluto, -Cuanto más te interpongas, menos retrocederé.
-?Alejandro! ?Estás buscando problemas a propósito? – Aarón se enfureció tanto que su rostro se
puso rojo, estaba a punto de argumentar cuando una voz ra y risue?a sonó desde atrás.
Esa voz erao una aguja que vándose con fuerza en el corazón de Alejandro.
-Aarón, ?ra está disponible ahora? – Alejandro se giró fríamente, solo para ver a un elegante y
sonriente Pol acercándose desde atrás.
Los dos hombres se encontraron frente a Aarón, aunque evitaban mirarse entre sí, Aarón todavía
podía sentir el olor a pólvora que llenaba el aire alrededor.
La s del hotel parecía a punto de convertirse en un campo de bata en cualquier momento.
Internamente, Aarón se maldecía, ?Pol también resultaba ser un tipo problemático!
En este momento, deseaba tener una ja de hierro para encerrar a ese par y permitirles
N?velDrama.Org: owner of this content.
destrozarse mutuamente. Tal vez eso le daría algo de alivio.
La actitud de Aarón hacia Pol no era mucho mejor que hacía Alejandro, sus cejas estaban frías.
Alejandro curvó ligeramente su boca, parecía que encontraba al secretario más agradable en ese
momento.
-Está bien, ?ra está ocupada en este momento? ?Cuándo podría estar disponible esta noche? –
Pol preguntó sin expresión, aparentemente capaz de contrr sus emociones.
-Estará ocupada todo el día, no tendrá tiempo para verlos esta noche- Aarón transmitió esas pbras
a ambos.
2/3
-Puedo esperar.
-Yo también puedo esperar- Alejandro y Pol sorprendentemente dijeron exactamente lo mismo
al unisono.
Ambos se miraroncientemente durante un instante y luego apartaron rápidamente
vista, llenos de disgusto.
-No hace falta esperar, incluso si se quedan acostados aquí en el suelo, se?orita no vendrá a
verlos- Aarón dijo lentamente, pbra por pbra.
Justo cuando terminó de har, voz seria pero agradable de ra resonó en los auricres de
Aarón, -Aarón, ?qué está pasando en s principal?