Capítulo 336
Capítulo336
Después de regresar a Ciudad de México, César había estado vigndo de cercas actividades
de ra. Pero no había encontrado novedad alguna.
E seguía ocupada todos los días con varios asuntos del hotel, e incluso no había salido de
Ciudad de México.
Alejandro se sentó en oficina, mirando hacia el opulento paisaje urbano fuera de ventana, con
una expresión de profunda perplejidad en su rostro.
?Acaso ra no sentía ninguna prisa a medida que se acercaba fecha de boda de Ada Wang? ?
O acaso ya había abandonado en secreto idea de cooperar con Alexa y estaba tramando otro
n?
Los incidentes anteriores en el jardín, el arresto de Ema y el asunto de que el proyecto de Ciudad
Próspera fuera interceptado por familia Pérez, habían hecho que Alejandro, este hombre
imponente y poderoso, mostrara cierta aprehensión hacia ra, esa joven mujer.
En realidad, ?por qué un hombre, después de divorciarse,enzó a temer a su exesposa?
En ese momento, el teléfono sonó, y Alejandro presionó el altavoz.
-Se?or Hernández, el Se?or Rodríguez está aquí para verlo. – dijo secretaria respetuosamente.
–
Hazlo pasar.
Cuando Rodrigo entró a oficina del presidente, seportóo si estuviera en su propia casa. Se
dejó caer cómodo y perezosamente en el sofá, casi llegando al punto de quitarse los zapatos.
This is the property of N?-velDrama.Org.
– ?Cuántas veces tengo que decírtelo? Si no te busco, no deberías venir aquí sin mi permiso. ? Crees
que tengo tanto tiempo libreo tú? – Alejandro ni siquiera levantó los párpados, manteniendo
cabeza baja mientras firmaba documentos.
– Tsk tsk… ?Quién te crees que eres? ?Felipe I o Fernando II? Mi mamá estuvo viendo dramas de
corte últimamente, y pensé que te pareces un poco a ese Fernando II, ambos son hombres
–
malvados y sin corazón. Se burló Rodrigo mientras cruzabas piernas y se reía.
– Si tienes algo que decir, dilo. Si no, lárgate. – Alejandro cerró pluma firmemente y mantuvo
su espalda recta.
Jimena ha vuelto. Mi madre te ha invitado a cenar a nuestra casa.
1/3
–
Estoy ocupado últimamente. Hasta que el asunto de Ada Wang se resuelva, realmente no tengo
ánimos para fiesta.
– Piensa en ti mismo, ?cuánto tiempo ha pasado desde que viste a tu madrina? Mi madre acaba de
regresar de un retiro en el extranjero y ya está hando de cocinarte cena. ?Realmente no le
estás dando importancia!
Rodrigo frunció losbios: – Afortunadamente, mi madre aún recuerda qué to es tu favorito. Ya
están listos los ingredientes, si no vienes, decepcionarías mucho!
Alejandro apretó losbios y respondió con una voz suave: Está bien, iré.
–
–
– ?Eso es lo correcto! Saber que vendrás hace a Jimena muy feliz. No importa si no eres popr en
tu familia, en familia Rodríguez eres el consentido. — Rodrigo se animó al instante al ver que
había aceptado.
De repente, Alejandro recordó noche en el salón de música y los gestos excesivamente íntimos
de Jimena hacia él. Se sintió iodo tanto en su menteo en su cuerpo.
En aquel entonces, cuando tomaba mano de Jimena para pasear por el parque, era porque e
tenía solo diez a?os, y era una ni?a adorable. Además, era hermana menor de su mejor amigo,
por lo que veía siempreo a una hermana.
Sin embargo, ahora, aunque era joven, también era adulta. E podía ser inmadura, pero él no
podía perder perspectiva.
―
Así que reflexionó por un momento, y justo cuando susbios se abrieron para decir: Jimena…
En aquel entonces, el sonido de un golpe en puerta interrumpió sus pbras.
-?Adnte!
-?Se?or Hernández, hepletado investigación sobre rción entre se?ora y Pol García,
asío rción entre familia García y familia Pérez! – César entró con un tono de voz
enérgico y sosteniendo un montón de documentos en mano.
Rodrigo parpadeó con sus ojos brintes:
Alejandro casi rompió pluma de firma, su rostro se oscureció:
Umm…Se?or…Hernández, parece que tiene visita. Me voy a retirar por ahora, ustedes pueden
2/3
– Tsk tsk, no soy un extra?o.
Rodrigo esbozó una sonrisa traviesa, tomó una naranja del to de frutas yenzó a p,
—
mientras miraba de reojo expresión incómoda de Alejandro: – ?Qué pasa? Después de todo, ?
sigues sintiendo cierta insatisfión y has decidido enfrentars dificultades?
-Come tu naranja. No es asunto tuyo, no deberías preguntar. – respondió Alejandro, bajando
mirada, e inexplicablemente sintió un fuertetido en su pecho.
– ?Por qué no debería preguntar? Al principio, fui yo quien cortejó a ra. ?Tú y ese tipo todavía no
significan nada! – Rodrigo arrojó un trozo de pulpa de naranja a su boca y lo masticó con fuerza.
– ?Qué importa quién empezó a cortejar primero?
En los ojos oscuros de Alejandro destelló una posesividad sutil. Apretó susbios y dijo con firmeza: Al
final, e se casó conmigo, pero nunca podrá pertenecerte. 1
-?Joder, un hombre divorciadoo tú
tú no tiene nada de qué presumir frente a mí
Rodrigo tenía ganas denzarle naranja a cara. S
ojos se abrieron por ira: – Si tuvistes ojos.
agas de divorciarte de ra, ?por qué no tieness agas para har de nuevo con e? ?De
qué sirve enviar a César a investigar todas estas tonterías para ti?