Capítulo 325
Capítulo325
De repente, en el vestíbulo, hubo un silencio y el ambiente se volvió un tanto delicado. ra giró
sorprendida y se encontró con los brintes ojos de Pol. Las pbras de Pol hicieron que el
semnte de Eduardo se oscureciese aún más.
Julio miró a su querida hija, luego echó un vistazo a Pol, su mirada se volvió misteriosa, pero solo
sonrió levemente y dijo: -?Pol fue a recogerte personalmente, ra? Realmente te tomaste
molestia.
-Julio, usted es muy amable- ra volteó su mirada hacia Pol con sorpresa.
Javier le dio un codazo a Diego y le preguntó en voz baja -Hermano mayor, ?cuándo ra y Pol se
volvieron tan cercanos? ?Ni siquiera me entere!
-?Tengo que contarte todo sobre ra? – Diego respondió con indiferencia.
-?Y sabías que estaban tan cercanos?
-Si
-?Por qué soy el único que no sabia?
-Fui yo quien le pidió a Pol que recogiera a ra
Javier inhaló profundamente. -Hermano mayor, ?cómo puedes simplemente presentar a otro
hombre a nuestra hermana? ?Qué pasa sis intenciones de Pol no son puras? ?Y si incómoda en
el camino?
-Es normal que los hombres tengan intenciones no tan puras. En este mundo, todos los hombres
serán conquistados por el encanto de ra Tengo plena confianza en nuestra hermana- Diego se
pasó un dedo por losbios, suavemente, -Si Pol fuerao lo que dices, ?crees que estaría aquí?
Después de todo, desde que era ni?a, mientras otras chicas de su edad jugaban con mu?ecas, ra
ya estaba aprendiendo a manejar armas junto a Diego y Juan. En realidad, decisión de Diego no
estabapletamente desprovista de egoismo.
Alejandro había dejado una marca en vida de ra durante trecergos a?os. Aunque e
finalmente había visto luz y lo había eliminado de su corazón, herida profunda que él le causó
no podia ser ignorada.
En este momento, necesitaba a alguien que llenase el vacío en su corazón. Sus hermanos no.
Después de ques dos familias se conocieran, los hombres chaban en s de estar mientras
ques tres se?oras llevaron a ra al jardín para hacerle preguntas.
-ra, sé sincera, ?qué tipo de rción tienes con ese Pol? – María rodeó cintura delgada de
ra con una sonrisa cómplice y le preguntó directamente.
-Podría considerarseo amigos- ra respondió sin rodeos.
-?Tu novio? – María preguntó emocionada.
-No, solo somos amigos- ra hizo un gesto de exasperación.
-En realidad, entre hombres y mujeres no hay amistad pura, así que eventualmente él será tu novio,
aunque no lo sea en este momento. ?Es inevitable! – María le pellizcó cintura con
desenfado, -Recuerdo que cuando tu padre sufrió un intento de asesinato por parte de un
hemos estado casados por tanto tiempo!
ra se quedó sin pbras porpleto. Leticia y Luz se miraron, no estaban enojadas, pero más
bien se encontraban en una situación entre el nto y risa. Después de todo, si Maria no hubiera
intervenido para salvar a Julio en aquel entonces, él habría muerto hace mucho tiempo. Hasta el
día de hoy, María aún llevabas cicatrices des dos heridas de b que había recibido al
proteger a Julio, en cintura trasera y el hombro izquierdo.
-ra, estaría muy bien si pudieras estar con Pol. Son un buen partido, con buena rción entre
Simón y tu padre en familia Garcia, seguramente serás bien tratada si te unes a ellos–Luz empezó a
alucinar, -Además, Pol es muy guapo, los hijos de ustedes dos serían realmente
adorables.
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-?Espera un momento! ?Cómo llegamos a har de tener hijos y todo eso de repente? – ra
sintió que susentarios eran cada vez más extravagantes.
-Creo que cuestión más importante en vida de ra no debe depender únicamente de alguien -
Leticia, siendo una persona racional, entrecerró los ojos y analizó seriamente, -Según lo que sé, Pol
acaba de regresar de Austria, no tiene muchas iones en familia García y su base no es
sólida. Además, su madre ha sido exiliada en el extranjero por Simón debido a su salud, y
prácticamente no tiene contacto con e. Si ra se casa con él, es posible que Pol esté interesado
en su poder, aprovechando el sólido respaldo de ra en familia García.
-Lo que dices tiene sentido. No podemos tomar decisiones precipitadas en asuntos matrimoniales
-María asintió.
-ra, el matrimonio es un asunto serio, no es algo que deba tomarse a ligera. Si te casas, debes
casarte con alguien verdaderamente destacado. ?Por qué no consideras a Eduardo? -agregó Leticia.
ra se sintió frustrada y sin pbras para explicar. Con ambas manos, se cubrió cabeza.