Capítulo 265
Capítulo265
-Encontraremos a hija ilegítima de Beatriz y Miguel. Pero para eso, primero debo tentarlos para
que muestren de una vez por todas sus puntos débiles-, ra mostró una mirada astuta y entrecerró
los ojos ligeramente, -Miguel ya lo dijo, solo Ana sabe dónde está esa ni?a, así que dejemos que Ana
nos guíe. Será más fácil que investiguemos por nuestra cuenta.
Diego sonrió misteriosamente y preguntó nuevamente: -?Y qué harás con Beatriz?
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-Me encargaré de e en su debido tiempo–respondió ra.
ra se sentía un poco cansada,s lágrimas asomaron en sus ojos y dio varios bostezos, -?No se
supone que está a punto deprometerse con Alejandro? Voy a hacer que se trepe bien alto y luego
la haré caer poco a poco hasta hacerlepletos jirones su vida.
-ra, Alejandro realmente está ciego–Diego recordós pbras de Miguel y su, apacigüe
mente se nubló.
-Nunca ha podido ver as personas que lo rodean de una manera objetiva. Sea o no un estúpido
ciego, de todos modos, yo me alejaré de él lo más rápido que pueda afirmó ra.
De repente, ra recordó algo, sacó su teléfono móvil y mostró una foto que había tomado
secretamente de Pol, -Hermano, mira a este se?or, ?lo conoces? Es el mismo que me ayudó cuando
casi me hirieron por el cuento de Miguel, solo sufrí algunos rasgu?os gracias a él. 2
Diego se sorprendió: -?En serio? Entonces deberías ir y agradecerle.
-Le pregunté quién era, pero él no me lo dijo. Lo más importante es que me reconoció
curiosidad de ra aumentaba.
Aunque era una mujer aparentemente senci, tenía el deseo innato de contrr todo, no le
gustaba que nadie ni nada saliera de su alcance.
Diego se inclinó hacia e y examinó cuidadosamente al hombre en foto.
De repente, abrió los ojos y luego miró a ra con una expresión de asombro.
-ra, ?De veras no lo recuerdas?
ra estaba perpleja: -?Acaso lo conocí antes?
-Cuando eras peque?a, tenías una buena rción con él, lo recuerdo–dijo Diego.
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ra miró foto con incredulidad y parpadeó con sus hermosos ojos, tratando de reconocer a
persona en imagen.
Algo le resultaba vagamente familiar, pero no podía recordar por el momento.
-Es Pol, en el pasado, tenía una personalidad algo reservada y no haba mucho. Solo te gustaba
jugar con él. ?De verdad lo has olvidado?
-?Así que es él!
Un destello de iluminación golpeó a ra, exmando incréd: ?Ha crecido tanto ahora!
En oscuridad de noche, el club privado en el que siempre estaba Pol estaba lleno de un ambiente
seductor y exquisito. Envuelto en luces y sombras, hombres y mujeres se bamboleaban al ritmo de
música y el licor, entregándose a lujuria y desenfrenada indulgencia.
Sin embargo, Pol estaba solo, sentado en penumbra, rodeado de extravagancia y el descontrol,
pero él permanecía elegantemente sereno. Ninguna mujer se atrevía a acercarse a él, todas sabian
que era frío, arrogante, obsesivamente limpio y difícil de tratar. Nadie queria tener trato con él.
-Pol, me salto fiesta en el yate en unos días–un joven adinerado, que ya estaba bastante borracho,
se tambaleó y se sentó junto a Pol, con una mirada de frustración en su rostro. -Mi padre quiere que
vaya a una cita a ciegas. ?Estoy realmente harto! ?Qué heredero adinerado en Ciudad de
México se casa a los veinte a?os? ?Solo Alejandro es tan inútil!
Pol dio un sorbo a su copa de vino tinto, -Si no quieres ir a cita a ciegas, simplemente recház.
-No puedo rechaza–el hombre se quejó, ajustando su corbata, -La chamaca es hija del
magnate más rico de Valencia, Julio.
Pol contuvo respiración, sus oscuros ojos parpadeando con un intenso destello negro.
-Entonces te tengo una solución que te beneficiara a ti y a mi–dijo.
-?Hame no más!– los ojos del joven adinerado se iluminaron.
Pol terminó su copa de vino, entrecerró los ojos y luz cambiante reflejaba su pálido y hermoso
rostro, lleno de un misterio inexplicable.
-Tú asistes a fiesta en el yate. Yo iré en tu lugar a cita a ciegas.