Capítulo 254
Capítulo254
ra quedó sorprendida de repente y giró lentamente.
Los ojos de Alejandro estaban llenos de indiferencia,o si fueranpletos desconocidos.
A solo unos pasos de distancia, Alejandro estaba parado allí, solitario y de mente ausente. Miraba a
ra parada junto a Pol, su figura erguida temba ligeramente, sintiendoo si estuviera
cayendo al vacío desde un edificio alto.
Apretó losbios y bajó mirada, notando venda en el brazo de ra. Su corazón se apretó y,
sin pensarlo, dio un paso adnte para acercarse a e.
-Tus manos…
ra retrocedió bruscamente, dándole a Pol oportunidad de interponerse entre ellos,o un
guardián protegiénd.
Alejandro apretó garganta, y se enfrentó al hombre con una mirada fría, el ambiente se tensó de
nuevo un poco.
Pol, empujando ligeramente sus gafas de oro mientras sus ojos zarcos mostraban agresividad, dijo,
-esta noche, ya me has arrebatado a e una vez. ?Crees que te permitiré hacerlo de nuevo?
-?Quién es él para ti? -preguntó Alejandro con una mirada ardiente, cuestionando en tono frío.
Anteriormente, había sido enga?ado por los hermanos de ra, y temía que este hombre también
fuera uno de los hijos de Julio que nunca había conocido.
Sin embargo, cuando este hombre miró a los ojos de ra, había afecto y unzo profundo en sus
ojos, que no parecían el tipo de mirada que tendría hacia un pariente cercano. 1
-Es más cercano e importante para mí que tú, dijo ra en voz fría, vando sus pbras en el
hombre.
Pol miró profundamente a ra y su sonrisa reveló una satisfión.
-Alejandro, si no recuerdo mal, ya te lo dije cuando estábamos frente a s del bar. No entiendo
por qué sigues obsesionado con esto, ?qué sentido tiene?
Los ojos de Alejandro se volvieron rojos. -ra, ?no sabes lo que es bueno para ti? Te
emborrachaste con un extra?o, tengo miedo de que te haga da?o…
ra frunció el ce?o con impaciencia y lo interrumpió, disgustada. -La preocupación de los
demás es preocupación, tu preocupación es repugnancia para mí. Esta noche ya he vomitado una
vez, por favor, se?or Hernández, no me hagas vomitar otra vez.
Sus pbras fueron cortantes y punzantes, hiriéndolo profundamente.
Alejandro sintió un profundo dolor en su corazón, una serie interminable de impactos que lo
dejaron al borde de un cpso emocional.
Las s de dolor sacudían su mente, ys jaquecas venían una tras otra, abrumando sus nervios.
Sintió que estaba a un paso de un cpso emocional. ?Por qué, por qué ya si se habían terminado
entre ellos, pero él no podía deja ir?
?Acaso estaba arrepintiéndose? ?Arrepintiéndose de divorciarse con e?
N?velD(ram)a.?rg owns this content.
Alejandro cayó en un bucle de auto duda.
?Todo ha sido su culpa desde el principio?
-?Se?or Hernández! ?La se?orita Sánchez… se?orita Sánchez ya ha pasado el período peligroso!
En ese momento, César llegó corriendo, gritando a pulmón dolido, sin darse cuenta de que ra
estaba allí presente.
Cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde.
Viendos expresiones sombrías en Alejandro y ra, se odiaba por sus pbras.
-Parece que ya tienes a alguien especial en tú vida, se?or Hernández.
Pol,prendiendo todo en un instante, con una sonrisa irónica en su rostro, dijo, entonces, ?por
qué sigues preocupándote por se?orita Pérez? ?Es que quieres disfrutar de los dos al mismo
tiempo?
Alejandro sintió arder sus ojos y miró a César, quien también estaba boquiabierto.
?Estas pbras eran demasiado ofensivas!
ra frunció el ce?o y exmó con frialdad.
-Se?or Hernández, ya que nos hemos divorciado, no deberías seguir preocupándome. Es un asunto
de principios y también de cortesía.
Pol miró a Alejandro con ojos fríos llenos de desprecio. -Si los caballeros no pueden ser buenos
-?Qué estás diciendo? ?Por qué estás insultándolo? -exmó César enojado, protegiendo a
Alejandro.
-Está bien, ya olvídenlo, volvamos, -dijo ra, mándolo para que no se avergonzara en público.
-Ok, -dijo Pol, cambiando instantáneamente a una sonrisa cálida y obediente, y regresó junto a
e.
Alejandro los miró alejarse poco a poco, su corazón se detuvo por unos instantes, frio de rabia
que le pasaba.