Capítulo 250
Capítulo250
ra regresó al bar, medio sobria después de vomitar el alcohol, pero su buen humor ya se había
desvanecido
Después de tanto esfuerzo por salir a una reunión con su hermana, ?cómo podía encontrarse con
ese patán?
Si tuviera tiempo, tendría que ir al templo a rezar para no encontrarse con cosas ms por
noche.
En ese momento, una pareja de cálidas manos agarró su brazo.
ra abrió los ojos con tristeza y al ver a Inés, hizo un gran esfuerzo por sonreír.
-Hermanita… Estoy bien, el hombre que te estaba acosando antes… ?no es tu excu?ado? –
Preguntó Inés preocupada mientras rodeaba cintura de ra para sostene.
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-Sí. ra respondió en voz baja y sin fuerzas.
-?Es tan guapo! -Los ojos ros y brintes de Inés se iluminaron mientras exmaba
sinceramente: -Ya pensé que nuestros hermanos eran lo suficientemente guapos, pero resulta
que el excu?ado tampoco no se queda muy atrás que digamos, ?incluso tiene mejor atractivo
visual! ?Realmente es el presidente de una empresa? ?Su apariencia eso de una
superestre! ra se tapó frente, incapaz de contener su sarcasmo: -?Qué atractivo visual ni
qué nada…!
-No me extra?a que mi madre dijera que tu excu?ado es más guapo ques estres de cine que
le gustan, no le creí en ese momento, pero ahora que lo veo… ?realmente es más guapo que una
estre! -Inés se emocionó cada vez más al har.
-La belleza no sirve para nada, sigue siendo solo un inútil florero. ra frunció losbios
mientras miraba a Inés con una sonrisa irónica: Si vuelves a decir que ese hombre es guapo, ten
cuidado de que cuando regrese a casa, informaré a papá y diré que tía Luz sale con otro hombre
cuando duerme en sus sue?os.
Como ya era demasiado tarde, para no molestar a suspa?eros de se, Inés tuvo que quedarse
a dormir en vi de ra esa noche y volver por ma?ana.
Descubrió que su hermana, que tenía una buena resistencia al alcohol, estaba bastante borracha
esa noche, presionando y frotando su frente, respiro suavemente mientras se apoyaba en
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-Hermana, déjame darte un peque?o masaje–los dedos de Inés presionaron suavemente en sien de
su hermana, ayudánd con ternura.
ra obedientemente se apoyó en el abrazo de su hermana, exhndo un aroma fragante y dejando
su frente lisa y sudorosa,o si todo el aliento a alcohol que exhba estuviera lleno de
fragancia.
Inés tragó saliva, sintiéndose profundamente atraída por su hermanao mujer.
Siendo honesta, ?quién se ve tan hermosa y encantadora después de beber de esa manera? No te
deja ninguna oportunidad de supervivencia.
ra le ordenó al conductor de detener el auto en entrada del vecindario de vis. Siempre que
bebía un poco, le gustaba caminar un poco para no sentirse incómoda al dormir.
Las dos hermanas caminaban cogidas de mano en dirión a casa. El viento fresco de noche,
corazón de ra.
De repente, su ce?o se frunció y detuvo bruscamente sus pasos, agarrando fuertemente mano de
Inés.
-Hermana, ?qué pasa? -preguntó Inés con voz baja, sintiendo el miedo en su corazón.
-Alguien nos está siguiendo–respondió ra en un susurro, sintiendo rma de peligro en su
mente.
Inés se asustó y miró a su alrededor con miedo, mientras su mano temba en de su hermana.
-No tengas miedo, estoy aquí contigo. Si alguien se acerca, me le enfrento yo misma–consoló
ra suavemente, mostrando una sonrisa fría en susbios.
Después de recordar cómo sus hermanos mayores maban “peque?a bravura” cuando era ni?a,
ra no permitiría que alguien se interponga en su camino.
-?Sal y enfrenta tus problemas si tienes valor! -gritó ra con valentia, mientras un ruido
aterrador provenía del arbusto.
En ese momento, se escuchó un sonido aterrador que venía del arbusto. Sus hermosos ojos se
oscurecieron y rápidamente protegió a su hermana detrás de e. Hubo un sonido de pasos
suprimidos y un hombre de granplexión, vestido con ropa deportiva negra y con una máscara
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miedo.
ra, por otrodo, estaba tranqu y segura de que podía vencer a cualquier enemigo en una pelea,
sabiendo que el hombre era un experto en artes marciales.
Después de todo, vida no es una historia de artes marciales, ?cuántas personaso su
hermano Sebastián y Alejandro puede haber?
-?Quién de ustedes es ra Pérez? -preguntó el hombre de negro con una mirada siniestra.
-?Soy yo, y usted debería mostrarme un poco de respeto! -respondió ra con orgullo, sin mostrar
miedo.
-Entendido. El acento del hombre no parecía ser local, más bien parecía ser de alguien de ha
inglesa. Con estas pbras, el hombre de negro sacó un cuchillo brinte de su bolsillo y se
abnzó sobre ra con pasos rápidos.
-?Ah! ?Ten cuidado, hermana! -gritó Inés, sintiendo el frío y aterrador deseo de matar al que se
acercaba. Pero ra empujó y le ordenó que corriera.
Pero Inés no podía dejar a su hermana s y en peligro, así que se quedó, pero smente
observando cómo su hermana luchaba contra el hombre de negro, elevando una frenética
tormenta de pu?os y patadas.