Capítulo 246
Capítulo246
-Urp… ?Eres Bestia! -ra sonrió con cara sonrojada y ncao nieve, feliz y emocionada.
El hombre sonrió con una ligera sonrisa en losbios, frialdad en sus ojos se desvaneció, su brazo
izquierdo seguía enganchado en su cintura, y levantó su mano derecha para empujar sus
gafas con un dedorgo y delgado.
Hacia mucho tiempo que nadie lo había mado así.
Ni siquiera su padre lo maba así, pero sorprendentemente, ra era igual que cuando era ni?a,
un potro salvaje, libre y sin restriones, sin inhibiciones.
-Después de quince a?os, todavía eres tan hermosao antes.
-Jeje… ?No estás mal tú tampoco! -ra entrecerró los ojos, levantó mano y le dio una palmada
en meji, suportamiento era coqueto y arrogante, pero no lo hacía sentir incómodo en
absoluto.
Si fuera sumisa y obediente, y siguieras res, entonces e no sería ra de su corazón.
ra tapó su boca y eructó de nuevo, tambaleándose mientras trataba de mantenerse en pie.
El hombre levantóisura de su boca y, sin importar si e quería o no, levantó en brazos.
-Mmm… ?Bájame! -ra luchó y se retorció en los brazos del hombre,o un peque?o gato
travieso.
Debajo de su vestido rojo oscuro, sus delgadas y ncas piernas se movían,o jade nco
resndeciente.
Sus profundos ojos se oscurecieron, y sus instintos juguetones se despertaron. -Te dejaré ir si
dices mi nombre.
-Tú… tú eres…
ra estaba muy borracha, su cabeza llena de nie, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo, y
mucho menos recordar su nombre.
-Soy Pol García, pero puedes marme bestia si quieres.
El hombre parpadeó susrgas pesta?as en forma de abanico y habló en su oído, con una voz ronca
y seductora Pero solo tú puedes marme así.
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Lamentablemente, estas pbras llegaron a los oídos del cerebro ya pasado de tragos de rao
un conjunto de pbras sin sentido, sin entender una s des pronunciada por aquel
hombre.
Pol colocó suavemente su cuerpo suave en el sofá, siendo muy cuidadoso con cada movimiento.
Contentt bel0ngs to N0ve/lDra/ma.O(r)g!
En ese momento, su teléfono sono y su secretario mó.
-Se?or, todos han llegado.
-Déjalos volver a casa–dijo Pol con una sonrisa indulgente y prolongada, sin apartar mirada de
-?Eh? -el secretario se sorprendió.
-Hoy cancmos el evento, déjalos ir a casa, no me molestes–dijo Pol.
-Si, se?or. -el secretario no se atrevió a preguntar más y respondió inmediatamente.
-También, ve aprar una bote de medicina para resaca lo antes posible.
Después de colgar el teléfono, Pol se sentó lentamente junto a ra, giró su cabeza y le quitó un
mechón de cabello sudoroso de su meji, murmurando: -?Qué noche es esta para encontrarte?
Otra habitación.
Después de cantar última canción “No es un crimen que los hombres lloren“, Rodrigo finalmente
se desmayó en el sofá y se durmió profundamente.
Alejandro frunció el ce?o con una expresión profunda y tensa, con una sensación de opresión en
su corazón.
Todavía había un poco de vino en copa, levantó su hermosa mandíb y se lo bebió de un trago.
Luego tomó un cigarrillo, lo puso entre susbios delgados y de color rosa ro, y ma anaranjada
le otorgó un aire de elegancia y sofisticación.
Junto con el humo azul oscuro que se enroscaba a su alrededor, también había emociones confusas y
turbias debido a ra, que ingresaban violentamente en sus pulmones. Desde que se
divorció de e, sus dormir se había alterado, había estado también bebiendo y fumando sin que
nadie lo reprimiera.
-ra…ra. -Rodrigo cerró los ojos y rasgó camisa negra de su pecho, murmurando el
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Alejandro suspiró y movió sus dedos para apagar su cigarrillo, luego levantó susrgas piernas para
patear el brazo colgante de Rodrigo con punta de sus zapatos de cuero.
-Cáte s no te responderá, aunque sigas mando su nombre.
Luego agregó: -Además, ra, ?tú también eres capaz de ma así? De repente, puerta de
habitación se abrió de golpe y César jadeó mientras se apoyaba en el marco de puerta.
-?Testimaste mano? ?No sabes cómo tocar puerta? -Alejandro astó su cigarrillo y habló
con frialdad.
?Se?or! ?Acabo de ver a se?ora Pérez! -César estaba tan ansioso que su rostro estaba cubierto
de sudor.
-?Qué? -Alejandro se puso de pie de inmediato y preguntó con urgencia: ?Dónde está?