Capítulo 222
Capítulo222
Pero e solo sintió extra?eza y malestar,o si una f de peque?as hormigas estuviera subiendo
por su tobillo hacia pantorri, haciénd sentir incómoda. La tardía ternura erao unata de
comida caducada, sin dulzura, solo un olor rancio.
ra sacó su teléfono y mó a Aarón: -Aarón, estoy en Ciudad de México, en Vi Mar. Ven a
recogerme ahora.
-??Qué?!– Aarón exmó sorprendido–?Cómo es que estás ahí?
-Hamos cuando llegues–respondió ra.
Colgó el teléfono y se dirigió directamente hacia arriba.
No quería quedarse mucho tiempo allí, solo quería empacar su ropa para poder regresar a casa
directamente cuando llegara Aarón.
Su antigua habitación estaba cerca de de Noa, y después de preguntar a los sirvientes, se enteró
de que Noa había dejado escu y estaba en casa. Pensó en ir a ve.
Justo cuando ra llegó a puerta de habitación de Noa, oyó voz estridente y agresiva de
Leona,o una mujer malhada insultando a alguien.
-?Peque?a zorra! ?Tú, peque?a zorra! ?Qué hiciste con Rodrigo en el cumplea?os del abuelo?
-No hice nada, hermana–contestó Noa con voz entrecortada y llorosa.
-?Estás mintiendo!
1
La furia de Leona se intensificó, creyendo que Noa estaba tratando de inventar excusas: -Bebiste
esa cosa, ?no es posible que no hayas hecho nada con él! ?De dónde vienen los moretones en su
cuello? ?Lo besaste?
-No lo sé. Realmente no recuerdo–dijo Noa.
Inmediatamente después, se escuchó el sonido de un jarrón rompiéndose.
Los ojos de ra se volvieron rojos, sus dedos se apretaron con fuerza y, con un fuerte golpe, pateó
Copyright N?v/el/Dra/ma.Org.
-?Fuiste tú?
7/2
+15 BONOS
Leona se dio cuenta de lo que ha sucedido solo para ver algo vndo hacia e.
Luego, con un fuerte golpe, le golpeó cara.
Al instante siguiente, otro zapato voló y golpeó su rostro también.
Leona quedó aturdida, su nariz se puso roja, sus ojos vieron estres y hasta tenía hue del zapato
en frente, una apariencia verdaderamente ridic.
Se cubrió cara y apuntó a ra con el dedo, furiosa, pero sin saber qué decir.
-Qué lenguaje tan sucio tienes–dijo ra, con los brazos cruzados sobre el pecho, sonriendo con
picardía, pero también infundiendo temor.
-Cu?ada–Noa estaba temndo en un rincón. Con lágrimas corriendo por su rostro, le temban
losbios -?ra! ?Eres una mujer loca!
Leona estaba tan enfadada que apretaba los dientes. Los zapatos habían dejado un doloroso y
adormecedor rastro en su rostro, más potente que una bofetada. -No creas que por ser hija de
familia Pérez eres tan grandiosa, también soy hija del grupo Hernández, ?no te quedas atrás! Por
haberme golpeado hoy, ?no te lo dejaré pasar!
-Espero que cums con tus pbras, si no, me darías una razón para golpearte–respondió ra
sin temor.
ra ni siquiera míró, sus hermosos ojos mostraban frialdad y bu: -No tienes ninguna
habilidad, te enorgulleces de molestar a tu propia hermana.
Leona grító de rabía y se abnzó sobre e: -?Te atreves a insultarme? ?Te mataré!
ra observó a Leona en su forma más revdora, con sus garras afdas y ms intenciones, y
simplemente sacudió cabeza con desdén.
En realidad, ra no quería ensuciarses manos con alguien tan despreciable, simplemente
prefería ignora.
Justo cuandos garras de Leona estaban a punto de tocar a ra, una mano grande, firme y con
dedos marcados agarró de repente por mu?eca.
Leona sintió un dolor agudo y su cuerpo se dobló hacia abajo.
Detrás de ra, podía sentir una intensa emanación de hormonas masculinas. Se volvió
sorprendida y se encontró con Alejandro miránd.
2/3
+15 BONOS
Las miradas de ambos se entrzaron de repente.
No sé si ra se confundió, pero inesperadamente percibió una leve se?al de preocupación en
esos hermosos ojos avena.
No lo dudes, seguro te has confundido. No creas que este hombre se preocupa por ti o le importas.
-?Te ha herido?-preguntó Alejandro con sus párpados ncos y fríos bajados, mostrando un
interés nunca antes visto en su tono de voz.
Today’s Bonus Offer