Capítulo 171
Capítulo171
Si quieres domesticar a alguien, debes arriesgarte a derramar lágrimas. ra ya ha llorado por
Alejandro, es hora de que lo supere.
El tiempo pasa vndo.
En un abrir y cerrar de ojos, llegó el día del cumplea?os de Fernando.
Esta vez, celebración del cumplea?os del viejo fue tomada muy en serio por parte de Hernández.
Enrique no solo gastó una fortuna paraprar una mansióno regalo de cumplea?os para su
padre, sino que también organizó fiesta allí, con el objetivo de obtener buena suerte.
Hoy, los que vienen a felicitar a Fernando son personas prominentes en los círculos de élite de
Ciudad de México, magnates millonarios, financieros y algunos viejos amigos del círculo de arte de
Fernando, todos ellos artistas famosos y reconocidos en el país.
Para fiesta de hoy, Beatriz y Leonaenzaron a elegir sus vestidos, hacerse tratamientos de
belleza y manicuras con una semana de anticipación.
Esto no parecia una celebración de cumplea?os, más bien parecia que estaban a punto de casarse,
haciendo todo lo posible para destacar entre todass mujeres.
Pero desafortunadamente, no se dieron cuenta de que mansión sería el lugar de fiesta, lo que
hizo que sus vestidos se vieran un poco fuera de lugar, ?no podían encontrar un lugar adecuado
para tomar fotos!
-Hermana mayor, ?qué le regste al abuelo?-preguntó Beatriz curiosa.
-Le regalé un jarrón antiguo. Al abuelo le gusta poa, seguramente le encantará mi regalo
-dijo Leona mientras jugueteaba con su nuevo anillo de diamantes rosados, luciendo orgullosa.
-Este jarrón debe tener mucha historia, ?verdad?
-Sí, lo elegí especialmente para él.
-Tu regalo es valioso, pero enparación con los regalos de los demás, no es gran cosa.
Beatriz parpadeó inocentemente con sus ojos cuidadosamente maquidos: -Anteriormente,
Alejandropró un par de jarrones en una subasta benéfica por 40 millones de dres. Dijo que
los usaríao regalo para el abuelo. Entonces, tu regalo queda en nada enparación, ?verdad?
+15 BONOS
Leona se sintió menospreciada y frunció el ce?o: -Mi hermano mayor es el presidente de Hernández,
por supuesto que los regalos que él da son de alta calidad. Representan el prestigio de-
nuestra familia Hernández.
-Si, eso es cierto. Mi esposo es increíble–dijo Beatriz con orgullo.
-Por cierto, hando de mí, ?qué regalo le diste al abuelo, Beatriz?Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
-El mío es muy valioso, lopré en una subasta por varios millones de dres. Pronto lo
descubrirás–Beatriz sonrió misteriosamente, manteniendo el suspense. [1
?Esta chica puede conseguir tanto dinero!
?No se supone que su familia está al borde de bancarrota, según lo que dijo su madre?
Efectivamente, e ha prosperado al unirse a Alejandro. ?Apenas ha llegado y ya está gastando el
dinero de familia Hernández a manos llenas?
Leona se sentía cada vez más molesta al pensar en ello, así que decidió causarle algunos
problemas y luego burse diciendo: -Beatriz, hoy me siento un poco preocupada por ti. ?No es
cierto que tu ex cu?ada vendrá más tarde? Después de todo, abuelo solía aprecia mucho, seguro
que invitará. ?Qué harás si se encuentran? Será muy incómodo, ?no crees?
-?Por qué debería sentirme incómoda? ?Soy prometida de Alejandro! ?La que debería sentirse
incómoda es e!– los ojos de Beatriz se enrojecieron ligeramente y se mostró un poco ansiosa.
-Pero Irene aún no ha obtenido el divorcio de mi hermano. Aunque es solo cuestión de tiempo,
parece que hoy en día su estatus es superior al tuyo- Leona se regocijaba en su interior al ve
tan preocupada y agitada. -Si el abuelo presentao su nuera, Beatriz, ?qué harás entonces?
El rostro de Beatriz se puso pálido y su corazón se llenó de ira.
-No te preocupes, Beatriz–dijo Leona en tono tranquilizador.
Leona se sobresaltó al oír esto y se volvió para ver a Ema acercándose hacia es con una copa de
vino tinto en mano.
-Tia–Beatriz se aferró rápidamente al brazo de Ema y se acurrucó intimamente contra su hombro.
Leona nunca le había dado importancia antes, ?pero hoy veía de manera especialmente enojada! 1
?E es mi madre, no tuya! ?Teportaso si fueran madre e hija de verdad, qué falta de
vergüenza!