Capítulo 138
Capítulo138
ra sintió una punzada en el corazón y su rostro se oscureció con una nube de mncolía – Por
supuesto que pienso en e, todos los días. Pero, Juan, mamá ya no está aquí. Como hijos, debemos
aprender a madurar y aceptar realidad poco a poco. Somos hijos de familia Pérez, y todo lo
rcionado con familia Pérez depende de nosotros para protegerlo. Las personas que están
vivas solo pueden mirar hacia adnte.
-Tú puedes hacerlo, pero yo no puedo. Soy una ni?a salvaje que vive atrapada en los recuerdos,
incapaz de despertar. Todavía son ustedess personas que tengo más cerca, pero este lugar ya no
es mi hogar.
Hubo un momento de silencio opresivo entre los dos.
-Vale, vale, ra, no estés triste. Cualquier decisión que tomes, respetaré.
Al ver que ra tenía los ojos enrojecidos. Juan se abrazó a e rápidamente y con voz suave
tranquilizó: -Dejemos de har de esto. Te contaré algo divertido. Alejandro está aquí.
-?Qué?
El corazón de ra se aceleró y gritó del susto.
Todos se sorprendieron.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
Julio frunció el ce?o y rega?ó: -?Qué te pasa? ?estás loca?
-No, no está loca. Estaba contándole un cuento terrible. No esperaba que se asustara tanto…-dijo
Juan riendo mientras hacía sentarse.
-?No me hagas esa broma! ?Es más aterrador que cualquier historia de miedo!-dijo ra,
apretando los dientes y respirando agitada.
-Si no me crees, ve afuera ypruébalo tú misma. Es posible que todavía esté allí de pie. Pero
no te preocupes, ese cabrón probablemente no sabe tu verdadera identidad. Probablemente te
siguió en su coche junto con Diego.
Antes de que terminara de har, el teléfono móvil de ra que estaba sobre mesa vibró.
E respiró profundamente y volteó el teléfonoo si estuviera revndo una carta
El número de teléfono tan conocido pró en sus ojos, ra contuvo respiración y colgó
1/3
Sin embargo, al siguiente segundo, Alejandro volvió a mar.
Viendo que este hombre terco no se rendiría esta noche, ra tuvo que levantarse y dirigirse a un
rincón para contestar mada.
-Dime- susurró con voz baja.
-Tu herida está mejor?-resonó voz profunda y magnética de Alejandro, pa?ada por
fresca brisa nocturna de Valencia que soba en su oído.
El corazón de ra tembló ligeramente y apretó losbios: -Estoy mejor.
-Estoy frente a puerta de mansión Pérez, sal y ven.
La voz del hombre con su habitual tono fresco y, incluso, un toque de autoridad.
Un sentimiento de irritación se acumuló en el pecho de ra. Este hombre le había dado todo su
cari?o a Beatriz. Siempre era tan indiferente con e. No le debía nada, y ahora que estaban
divorciados, no tenían ninguna rción. él no tenía derecho a ser tan descortés con e.
?Cabrón, eres un malcriado!
-Esta noche, el se?or Pérez me ha invitado a una cena familiar, todos los miembros de familia
Pérez están aquí. No puedo salir -respondió ra con una actitud aún más fría que suya.
En ese momento, Alejandro, parado en el frío viento, tambaleó ligeramente. En su oído, sonóo
un trueno sordo.
?Cena familiar en mansión Pérez?
Justo en ese momento, escuchó ramentes risas y el bullicio de familia Pérez al otrodo de
-?Por qué sigues ahí de pie? Trajeron postres, ven a probarlos.
La mujer instó suavemente.
-Bien, iré enseguida.
Alejandro oyó su respuesta contenta. Se encogió en oscuridad, una multitud de emociones
El cálido momento que Irene estaba experimentando en ese momento era algo que él nunca había
2/3
El mismo nunca lo habia obtenido, ?cómo podría dárselo a e?
-Se?or Hernández, no puedo har convenientemente en este momento y no es posible encontrarme
contigo esta noche. Tendrá que esperar hasta que regrese a Ciudad de México. Ciao.
Irene–exmó Alejandro, su voz era ronca con deseo.
ra contuvo respiración ante su mada intensa, apretando los dedos por su mada feroz,o
si su palma ligeramente mate, ya hubiera agarrado firmemente su mu?eca.
-Ven a buscarme, o entraré yo mismo, ?tú decides!
Alejandro respiró con fuerza. Sus extremidades estaban fríaso el hielo, pero su mente ardía
con fiebre.
En este momento, sin importars consecuencias, él simplemente quería lleva a casa.
3/3