Capítulo 126
Capítulo126
Pero b disparada no alcanzó a Juan. ra, que apareció de repenteo una sombra, lo
sostuvo firmemente en sus brazos, y b de acero alcanzó en el hombro izquierdo. Aunque no
era una b real, su poder no debía subestimarse. ra estaba cubierta de sudor frío y temba por
todo su cuerpo. A pesar del dolor, se aferró firmemente a Juan y no lo soltaría
aunque el mundo se derrumbara.
Alejandro se quedó atónito, sus pups se contrajerono si hubiera pisado al vacío desde lo alto de
un rascacielos, y su corazón se hundió con dolor. Todo su cuerpo, sus órganos internos… todo le
dolía, pero incluso esa suma de dolor no podíapararse con el impacto generado por el momento
en que Irene se interpuso en el camino del hombre que intentaba matarlo.
Su esposa, incluso si era su exesposa, en lugar de pensar en él cuando vio que alguien atacaba a su
esposo, su primera reión fue proteger al agresor que intentaba matarlo. Irene, ?cómo pudiste hacer
esto conmigo? Incluso ens peores circunstancias, no deberías haber sido cómplice del
asesino.
-Hermanita -dijo Juan con los ojos bien abiertos, agarrando el hombro tembloroso de ra, y luego
abrió palma de su mano, manchada de un rojo sangre. Inhaló aire frío, lleno de odio y desgarrado
por el dolor,o si lo estuvieran apu?ndo con un cuchillo.
-?Rodrigo, te voy a matar! – Rodrigo también se quedópletamente atónito y su pist de juguete
cayó al suelo de repente. La aparición de Irene fue demasiado rápida, no tuvo tiempo para reionar,
?cómo pudo e evitar el disparo?
–
-Juan… – ra se apoyó suavemente en su pecho, mordiéndose losbios –. Si aún quieres que te
considereo mi hermano… desaparece de aquí de inmediato. De lo contrario, nunca te
perdonaré en mi vida.
–
-Pero, hermanita… ra abrió sus ojos almendrados de manera feroz y sin decir una pbra, empujó
con fuerza a Juan. Juan sintió un pinchazo en su corazón, sabía que realmente había enojado a su
hermanita, si no se iba ahora, realmente perdería a esta hermanita.
Así que solo podía irse con rencor, contactando a su hermano mayor para que viniera a llevar a su
hermanita al hospital. ra suspiró de alivio por el momento y no le importó su propia herida,
corriendo rápidamente para examinars heridas de Alejandro.
-Rodrigo, ma a ambncia de inmediato, ambos necesitan ser llevados al hospital para
recibir tratamiento. (1
-Pero tú también estás herida, también necesitas recibir atención médica de inmediato -Rodrigo
estaba tan culpable que su voz se quebró.
-No hay nada grave en mi cuerpo -ra apretó los dientes, extendiendos manos para realizar
un diagnóstico preliminar de Alejandro-. Deja de fingir aquí, Irene… y lárgate de una vez.
Alejandro yacía en el suelo, jadeando, con los ojos ardiendo de furia. Odiaba que e ayudara a un
asesino a escapar, pero lo que más le preocupaba era que su herida empeorara, ?quería que fuera a
recibir tratamiento lo antes posible!
-Te irás después de revisarme, muy lejos.
ra, consrgas pesta?as caídas, insistió en palpar sus piernas con sus suaves manos en
busca de fracturas. Su rostro hermoso mostraba moretones alrededor des mejis, y susbios
delgados tenían rastros de sangre. Su impecable traje estaba sucio y arrugado, lejos de su
apariencia usualmente inmacda. No era una persona sin emociones, ?cómo podría no sentir
dolor por él? Ese problemático hermano menor realmente había sido demasiado despiadado.
-?Te dije que te fueras ahora mismo! ?No entiendes? -gritó Alejandro, enojado y desesperado,
arremetiendo hacia e con ira.
-?No puedo hacerlo! Tienes una lesión anterior y no puedo tomarlo a ligera. Debo asegurarme de
que estés bien antes de irme -respondió ra, también enfadada, con los ojos enrojecidos. 1
Alejandro miró fijamente el rostro serio y hermoso de ra, y tuvo sus dudas. ?Cómo sabía e que
tenía una lesión anterior? ?Rodrigo se lo habría dicho?
Pronto, ambncia llegó y Alejandro y César fueron llevados al hospital más cercano para
recibir atención médica. Afortunadamente, en medio de desgracia, Alejandro solo tenía heridas
superficiales y no había da?o en los huesos o músculos. Su lesión anterior tampoco se había
vuelto a manifestar, lo cual aliviópletamente a ra.
En el hospital, Rodrigo estuvo junto a ra todo el tiempo, excepto cuando tuvo que retirarse
mientras le quitaban b de acero del hombro.
Published by N?v''elD/rama.Org.
-?Cómo estás? ?Hasta dónde llegarons heridas? -preguntó Rodrigo cuando vio salir del
consultorio médico con el rostro pálido, con el corazón en garganta.
ra sonrió irónicamente y negó con cabeza. -Solo me dieron unos puntos, nada importante.
-?Te dieron unos puntos! – Rodrigo sintióo si su corazón se hubiera detenido por un
momento. Sus brazos y piernas parecían no saber qué hacer y quedaron suspendidos en el aire,
2/3
Podría haber alguna secu que dificulte tus movimientos? Irene, por favor, no me mientas. Debes
decirme verdad
ra no sabia si reír o llorar, y con una voz cálida y burlona respondió -?Significa que si quedo
incapacitada, me dejarías por no cumplir con tus expectativas? Entonces, si quedo realmente
discapacitada y puedo levantar este brazo, ?cómo reionarias, Rodrigo?
-Me casaría contigo -dijo Rodrigo
ra abrió ligeramente sus hermosos ojos- ?Qué?
Rodrigo tragó saliva pesadamente, sus ojos se enrojecieron y con voz ronca y lenta, dijo pbra por
pbra -Me haré responsable de ti hasta el final, Irene Si realmente quedas discapacitada, me casaré
contigo y nunca permitiré que sufras ni una pizca de injusticia