Capítulo 117
Capítulo117
Rodrigo y ra se acercaron a ellos: uno alto y guapo, el otro elegante y hermoso, parecían una
pareja perfecta.
Alejandro frunció el ce?o al darse cuenta de que Rodrigo llevaba una bolsa depras. ?Habían
venido juntos deprar?
ra ni siquiera se percató de presencia de Alejandro y Beatriz. Estaba escuchando a Rodrigo
contar un chiste y ambos se reían alegremente. Sus ojos se encontraron y sonrieron.
Sin motivo aparente, el pecho de Alejandro se apretó y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Rodrigo también percibió esa intensa hostilidad y levantó cabeza sorprendido.
-?Alejandro? ?Qué haces aquí? -exmó.
Fue entonces cuando ra notó presencia fría de Alejandro y luego dirigió su mirada hacia
Beatriz en sus brazos, esbozando una sonrisa fría.
Beatriz sabía que era su oportunidad, abrazó a Alejandro con más fuerza y miró fijamente a ra,
reafirmando su dominio.
Pero ra no tenía intención de prestarle atención.
Quizás en el pasado habría sentido celos o se habría enfurecido, pero ahora su corazón estaba
tranquilo.
?Este hombre despreciable y esta mujer mezquina eran realmente una pareja hecha en el infierno!
-Esa pregunta debería hacért yo, Rodrigo -dijo Alejandro con voz profunda, su rostro
oscurecidoo el tinte de tinta.
-Paseando, ?no me conoces? Me encanta ir depras–respondió Rodrigo con una sonrisa, sin
darse cuenta de que estaba en peligro inminente.
ra pensó que tenía razón. Durante todo el camino, aunque había estado chando con e, sus
ojos siempre se desviaban hacia los escaparates. Parecía que si no fuera por prisa de ra, él
querría entrar en cada tienda.
Sin embargo, para Alejandro,s pbras de Rodrigo eran ramente una provocación.
-No puedo creer que Irene y Rodrigo tengan una rción tan cercana en privado y que hayan
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Alejandro, volvamos, no deberíamos molestarlos ni interrumpir su cita.
La mirada de ra era fría, pero Rodrigo parecía feliz de escuchar pbra -cita.
Sin embargo, para su sorpresa, Alejandro apartó lentamente a Beatriz de su abrazo y se acercó
rápidamente a ra.
-Alejandro -mó Beatriz, pero él no se volvió, lo que hizo enrojecer los ojos de rabia.
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ra levantó su hermoso rostro hacia su mirada prante. Aunque llevaba tacones altos, el hombre
seguía siendo mucho más alto que e. La mirada fría de él ejercía una opresión indeible
sobre e.
-?Qué quieres decir? – preguntó Alejandro con frialdad.
-Solo estamos depras, ?y qué? -ra levantó ligeramente elbio en un gesto de indiferencia. Si
nos encontramos aquí, ?acaso Alejandro también espera que evite pasar junto a
ustedes?
-?Por qué estás saliendo depras con él? mirada de Alejandro se volvió aún más sombría.
-?Qué tiene de malo salir depras conmigo? No soy un lobo feroz -dijo Rodrigo con desdén.
Alejandro apretó los dientes. -?Usar ropa no te hace humano, incluso sin ropa, es posible que no lo
seas!